lunes, 4 de febrero de 2013

Cosmética natural. Porque tu piel te lo agradecerá.




En el invierno la piel pierde hidratación, se reseca y se vuelve más sensible debido a las diferencias de temperatura en el exterior, al aire caliente de las calefacciones, el viento y la humedad.
Un buen truco es añadir unas gotas de aceite puro de rosa mosqueta a las cremas. Regenera la capa lipídica que protege la dermis evitando la deshidratación y ayudándola a resistir las agresiones externas.

Algunos de los problemas que puede producir la cosmética tradicional, especialmente en pieles sensibles, son rojeces, picores, tirantez, acné, descamación y aspecto apagado y cetrino de la piel. Esto se agrava especialmente en el caso del maquillaje, máxime teniendo en cuenta que entre un 15% y un 20% de la población es alérgica.

Por supuesto, es también esencial mantener una buena higiene de los utensilios de maquillaje, ya que acumulan restos, suciedad, células de piel muerta y bacterias. Es suficiente lavar con agua y jabón, al menos una vez por semana dependiendo del uso que se les dé, y es importante dejarlos secar bien (brochas y pinceles en posición horizontal)

A la hora de comprar es mejor elegir productos hipoalergénicos (Reducen colorantes, perfumes y conservantes, que son los principales causantes de las reacciones alérgicas) y comedogénicos (Que no obstruyan los poros produciendo inflamaciones y acné). Lo ideal es elegir cosmética natural, que cuida y embellece la piel sin asfixiarla. Productos que promueven la propia belleza de la dermis sin enmascararla, huyendo de ingredientes sintéticos perjudiciales.

Por otra parte, la limpieza es básica para una correcta salud de la piel, lo que se traduce en un cutis suave  y resplandeciente. Una leche nutritiva o una crema densa para pieles más secas o castigadas, y geles, espumas o fluidos para pieles más grasas o con impurezas. 

En el mercado de la cosmética natural existe una amplia gama de productos específicos para cada caso. Nunca se debe olvidar el tónico después de limpiar. Restaura la capa lipídica, que protege la piel y cuyo desequilibrio se traduce en exceso de grasa, acné y aspecto envejecido.

Es importante probar. Cada piel es única, y sus necesidades varían según la estación del año, la edad, el stress y por supuesto, el sexo. La piel masculina es más gruesa y dura que la femenina, por lo que demanda cuidados específicos.

En cuanto a la caducidad, no deben usarse cosméticos más allá de lo recomendado por el fabricante. Por lo general, la caducidad se mide a partir de la apertura. Bases y corrector de ojeras duran entre un año y un año y medio; el rímel unos seis meses; sombras y coloretes entre dos y tres años, el lápiz labial sobre tres años y el brillo cerca de año y medio.

Por último, hay que tener en cuenta que una buena alimentación y el descanso suficiente son la mejor receta de belleza, y que el agua y la vitamina C (Al ser precursora del colágeno) son absolutamente imprescindibles para una piel tersa y flexible.

                                              


                               por María A. Untereiner
 

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