jueves, 25 de febrero de 2016

Importancia básica del magnesio.


El magnesio es esencial para todas las células vivas. Es importante para el desarrollo de la vida animal y vegetal. Para el ser humano es esencial, especialmente para los huesos, cartílagos, musculatura, sistema nervioso, sistema inmune
y equilibrio ácido-alcalino del organismo.  Aumenta la resistencia y actividad celular, regula las alteraciones intestinales espasmódicas, permite la síntesis de ácidos nucleicos y de las proteínas, y previene el envejecimiento general.

Forma parte de la estructura ósea, ayudando a fijar el calcio y el fósforo en huesos y dientes.


Interviene en los movimientos de relajación muscular, de hecho uno de los síntomas de su deficiencia es el "Síndrome de Piernas Inquietas", o los crujidos articulares. Como sedativo neuro-muscular, se aconseja en espasmofilia. Es además especialmente importante en el músculo cardíaco, existiendo datos que constatan que suele haber una deficiencia aguda de magnesio en los casos de fallo cardíaco repentino.


En el sistema nervioso actúa como un equilibrador, paliando el estrés y la ansiedad. Está directamente relacionado con el estrés, físico o mental, del individuo, de modo que a mayor estrés mayor es la pérdida de magnesio. Interviene en la formación de neurotransmisores y neuromoduladores, además de en la repolarización de las neuronas. Es en este sentido un adaptógeno, un energético pero también un calmante, dependiendo de la necesidad del organismo.

No sólo reequilibra el sistema nervioso, sino que autorregula la homeostasis y tiene gran importancia en la actividad de muchas coenzimas y en reacciones que dependen del ATP. Se conocen más de 300 acciones catalíticas del magnesio. Además alcaliniza (Consultar nuestro artículo:"Alcalinidad Vs Acidez"el organismo (Mediante la ingesta en forma de citrato).


El magnesio es también muy útil para el sistema digestivo, tanto para paliar la acidez estomacal (Normalmente, con hidróxido de magnesio) como el estreñimiento (En forma de carbonato, que lleva el agua de los tejidos al intestino provocando la evacuación por lubricación. Esto es importante, ya que al no actuar por peristaltismo, como otros laxantes, no suele producir dolor ni "retortijones").


Hoy en día, la agricultura intensiva  y acelerada le roba muchos nutrientes a los vegetales, y agota la tierra, fuente primordial de magnesio. Además no se consumen la cantidad suficiente de vegetales ni los cereales íntegros, cuando gran parte de su poder alimenticio está precisamente en las partes que se desechan. Una alternativa es consumir alimentos integrales y ecológicos, lo que no sólo aporta todos los nutrientes (Incluso a nivel energético. Esto es especialmente importante en caso de antioxidantes, preparados de yemas, etc.), sino que mejora significativamente los sabores, reduce drásticamente el riesgo de alergias y minimiza la ingestión de tóxicos.


Si no es posible una obtención adecuada de magnesio por medio de la dieta o hay síntomas de déficit (Falta de energía, debilidad muscular, fatiga, dolores de cabeza, calambres musculares, espasmos, tetania, temblores, convulsiones y espasmofilia, crujidos articulares, desarreglos osteo-articulares, déficit de osificación, osteoporosis, artrosis, caries, excitabilidad  motriz excesiva, irritabilidad, ansiedad, etc.); o tras un periodo de estrés prolongado, existen en el mercado suplementos de magnesio que pueden ayudar a recuperar el equilibrio interno. Lo recomendable es tomarlo en forma de citrato, ya que se absorbe mejor y en más cantidad, alcaliniza el organismo y apenas tiene efecto laxante, al contrario que el carbonato.

La cantidad diaria necesaria para estabilizar las células nerviosas ronda los 400 mg., aunque es recomendable consultar siempre a un especialista. Hay que tener en cuenta también a la hora de tomar un suplemento que lo que se está aportando al organismo son nutrientes, de modo que no se deben dejar en cuanto los síntomas mejoren. Una vez el daño primario haya sido reparado, el cuerpo empezará a "rellenar depósitos" (Las reservas alcalinas) para evitar que la situación se repita de nuevo, de modo que, por norma general, un tratamiento nutricional durará al menos tres meses. Siempre bajo supervisión del especialista, que además valorará las particularidades de cada caso.


                                                                 Por María A. Untereiner.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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