jueves, 21 de julio de 2016

Vitamina C

La vitamina C o ácido L-ascórbico es una vitamina hidrosoluble indispensable para la vida humana. No se puede sintetizar ni almacenar en el organismo, y es muy sensible a la luz y el calor.
Se obtiene de frutas y verduras crudas, puesto que la vitamina C es termolábil (se destruye con el calor).
Además en los vegetales frescos se encuentran los bioflavonoides, que aumentan la absorción de la vitamina y potencian su actividad.

Tiene un papel fundamental en cientos de reacciones biológicas. Pero quizás su papel más importante sea el de precursora del colágeno, que es el tejido conectivo de todo el cuerpo.
Además, los problemas circulatorios arteriales están muy relacionados con el deterioro de colágeno.
Deterioro comprobable en la piel, especialmente el cutis, de las personas fumadoras. Esto es debido a que el tabaco consume vitamina C en cantidades importantes (hasta 10mg/cigarrillo, según algunos autores).

Aumenta la movilidad y actividad de las células inmunitarias; los estudios revelan una reducción de la duración y los síntomas gripales o de resfriado.
Es, además, indispensable para la síntesis de las catecolaminas (Dopamina, Novadrenalina, Adrenalina), capitales en la transmisión del influjo nervioso, que sirven a la movilización rápida de la energía y permiten aumentar la resistencia al estrés.

Participa en el almacenamiento del hierro en los tejidos y facilita su absorción. Es también un potente antioxidante; caza a los radicales libres, regenera la vitamina E oxidada, participa en la neutralización de los tóxicos...
Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado que una alimentación rica en ácido ascórbico (verduras y frutas frescas) está asociada a un efecto protector cara a las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Refuerza la inmunocompetencia, participa en la neutralización de los carcinógenos y favorece la encapsulación del tumor por el colágeno.

Además de la dosis diaria imprescindible, el aporte de vitamina C está particularmente indicado:

  • Para estimular y apoyar las defensas inmunitarias; como prevención o en caso de afecciones invernales.
  • Para combatir la fatiga, tonificar y dinamizar el organismo.
  • Durante periodos de estrés, puesto que induce un alto consumo de ácido ascórbico por los tejidos.
  • Para los niños en fase de crecimiento.
  • Para reforzar la protección antioxidante.
  • Para devolver la vitalidad y mejorar la elasticidad de la piel.
  • Para fumadores habituales.

En cuanto a la dosis diaria necesaria, la controversia es considerable. La CDR es de 60mg, pero esto solamente cubre el aporte imprescindible para no enfermar de escorbuto. Es ésta la primera enfermedad carencial reconocida, y resulta mortal.
Aunque las necesidades diarias deberían estar cubiertas por la alimentación, las subcarencias son frecuentes. Las razones más habituales son la cocción de los alimentos; escaso consumo de frutas y verduras; uso de conservas; aumento del estrés; tabaco; tóxicos; etc.

Existe un cierto consenso no oficial en torno a la cantidad de un gramo diario, siempre teniendo en cuenta que fumadores habituales o estados potencialmente carenciales deberían conllevar una subida de la dosis.

Lo mejor, en caso de duda, siempre es consultar a un naturista o terapeuta de confianza. También han de tenerse en cuenta las particularidades de cada caso.

Incluso en dosis altas, el organismo tolera bien la vitamina C, a excepción de algunos trastornos gástricos con el uso del ácido ascórbico puro. Sin embargo, en forma de ascorbato de calcio tiene una tolerancia digestiva óptima y no posee ninguna acción acidificante del terreno.

                                                                                                            Por María A. Untereiner

Información cedida por "Nutergia"

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