viernes, 26 de octubre de 2018

Boca sana, boca bonita


A pesar de la insistencia de los médicos de familia y dentistas sobre la necesidad de tener la buena costumbre de lavarse los dientes después  de cada comida, parece ser  que aún no está claro que en nuestro país tengamos instaurado este sano hábito.

La salud de dientes y encías, así como de todo el aparato bucodental-faríngeo, empieza con una buena higiene. Incluso sería óptimo un cepillado antes de las comidas para la eliminación de posibles microbios.
Lo recomendado es no esperar más de 15 minutos  después de terminar de comer para cepillarnos los dientes. De esta manera eliminaremos los restos de comida impidiendo que se cree la placa bacteriana causante de las diferentes patologías. 
Evidentemente, lo ideal es crecer con el hábito y la necesidad de lavarse los dientes, por tanto es conveniente acostumbrarnos desde muy pequeños, de allí la insistencia de los pediatras en inculcar esta costumbre a nuestros hijos.
Existen cremas dentales para los más pequeños.

Como usar el cepillo

Se aconseja usarlos con cerdas naturales y de una dureza intermedia. Si es demasiado suave no arrastra lo suficiente, especialmente entre los dientes y si es demasiado duro puede dañar las encías. Hay que mover el cepillo con suavidad de arriba a abajo por la cara externa e interna de los dientes, llegando hasta las últimas piezas de la mandíbula.
Después hay que pasar horizontalmente el cepillo por las partes finales de los dientes y las muelas.


Afecciones más comunes

Las patologías más frecuentes son la inflamación de encías (gengivitis) y la periodontitis, que empieza afectando a los maxilares y con el tiempo puede causar la caída de los dientes.
La causa de ambas es la placa bacteriana que se encuentra en dientes y en encías.
Las caries son causadas por microbios que se alimentan de restos de comida, en particular de azúcares refinados.
Las caries no siempre son visibles, en cuanto haya sensibilidad al frío o al calor o duela alguna pieza, hay que acudir al dentista.

La halitosis deriva en muchas ocasiones o se agrava por un incorrecto cepillado dental. 
El bruxismo se produce cuando rechinan o aprietan los dientes de forma involuntaria. La mayoría de personas no sabe que lo sufre. Si se experimenta tensión en los músculos de la cara y la mandíbula o los dientes adquieren un aspecto plano en las puntas, quizá podamos padecerlo.


Sonrisas perfectas

El paso siguiente a una dentadura sana es embellecerla. Tener los dientes bien alineados, respetando el arqueado sin que ninguno sobresalga, que luzcan blancos o que las encías no sean ni demasiado altas ni demasiado bajas hará que nuestra boca, además de estar sana, sea estéticamente bella. Hoy, todo esto es posible gracias al avance de la técnica.

En primer lugar hay que acudir al ortodoncista para que con los aparatos de última generación, que además hoy son invisibles, consigamos una buena y correcta alineación dental así como una forma correcta del paladar. 
El paso siguiente es acudir a un experto profesional de estética dental que según el caso blanqueará los dientes con productos adecuados, ya sea láser o ya sea la aplicación de carillas. Si nos falta alguna pieza, lo más práctico y definitivo son los implantes.


Información facilitado por la revista "SALÚdable"


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

 

jueves, 18 de octubre de 2018

Se busca un sistema inmunitario fuerte


Sería perfecto poder pasar todo un invierno sin sufrir los molestos síntomas del resfriado: nariz tapada, ojos llorosos, tos... y no tener que renunciar a nuestra vida social y laboral. Pero el hecho es que estas infecciones, aparentemente benignas, llenan las salas de espera de los hospitales durante el invierno, haciendo aumentar el absentismo laboral y escolar, así como las cifras de ventas de "los medicamentos contra la gripe", e incluso de los antibióticos.


Un sistema inmunitario fuerte, tu mejor aliado.

Durante todo el año, nuestro sistema inmunitario trabaja incansablemente desde la sombra y, sin darnos cuenta, nos ayuda a mantener una buena salud. 
Sin embargo, es en invierno cuando nos acordamos especialmente de esta red protectora que atrapa, neutraliza y elimina los agentes patógenos. El frío, el aire seco, las habitaciones cerradas y la calefacción excesiva confieren un ambiente muy agradable a los virus y, si además, en este momento nuestro sistema inmunitario está debilitado, los virus del resfriado tienen vía libre para infectarnos y causarnos malestar.

El sistema inmunitario es una red compleja de células y órganos que trabajan juntos para defender al cuerpo de microbios y de otros patógenos como bacterias, virus o células tumorales. Las células que intervienen en los procesos inmunitarios se sitúan en el cuerpo de manera estratégica: lo hacen en determinados lugares, generalmente en los que se produce el paso de los microbios, de modo que puedan intervenir rápidamente si es preciso. Así, cuando el cuerpo descubre una sustancia extraña, varios tipos de células entran en acción, desencadenando lo que se denomina "respuesta inmunológica".

Un sistema inmunitario bien formado se podría comparar con una gran empresa extremadamente bien organizada, que se guía por una misma estrategia, donde el transporte, la producción, el almacenamiento, la logística y la seguridad están al más alto nivel. 
Sin embargo, es un verdadero desafío mantener la correcta actividad de este empresa tan bien organizada, sobre todo durante las estaciones en las que las condiciones exteriores hacen mucho más dificil el trabajo.


¿Resfriado o gripe?

Un resfriado es una infección autolimitada, por lo general poco marcada, y sus síntomas aparecen de forma paulatina, en forma de picor en la garganta, estornudos o tos.

La gripe, sin embargo, es una enfermedad que debe ser tomada con más consideración. Cuando se contrae la gripe, uno se empieza a sentir inmediatamente muy débil, apagado y con malestar general, y es frecuente que se sufra de lumbago u otros dolores articulares, dolor de cabeza, cansancio intenso y fiebre alta. 
Virus de la gripe
Estos síntomas merecen una consulta al especialista, mientras que un resfriado ordinario se puede curar fácilmente en casa.
Son más de 2000 virus, provenientes de ocho diferentes familiar virales, los que pueden causar una gripe o un resfriado, y en ambos casos, al no tratarse de infecciones causadas por bacterias, no podrán ser tratadas con antibióticos.


Consejos saludables

Es importante tener en cuenta una serie de consejos para mantener la salud de nuestro sistema inmunitario y lograr que sea más fuerte y pueda afrontar los posibles intentos de infección de manera más efectiva. Para ello, llevar un estilo de vida saludable asegurando una alimentación sana y equilibrada, durmiendo las horas necesarias y minimizando el estrés, por ejemplo, serán factores esenciales para conseguir nuestro propósito.
No hay que olvidar tampoco el hecho de mantener buenos hábitos de higiene, como lavarse las manos, limpiar los aparatos y utensilios que tocamos con más frecuencia -como teléfonos, puertas, interruptores, pasamanos de escaleras...- y ventilar los espacios con regularidad. 
Es muy importante también beber mucha agua o infusiones, pasear al aire libre con frecuencia y dormir bien.

Finalmente, es importante añadir el consumo de determinadas plantas medicinales. Por ejemplo, la Echinacea purpurea será fundamental, ya que existen muchos estudios que avalan que la equinácea puede ayudar a prevenir la gripe y el resfriado, asi como minimizar sus síntomas si hemos estado infectados.
Otras plantas como las bayas de saúco, el ajo o el jengibre también poseen efectos beneficiosos sobre el sistema inmunitario, con menos respaldo científico pero sí con un amplio uso tradicional.


Información facilitada por A. Vogel


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


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