jueves, 20 de agosto de 2015

La importancia de la higiene íntima femenina

La vagina es la zona del cuerpo donde existe la más alta concentración de bacterias, después del intestino.
La flora vaginal tiene un papel fundamental en la prevención de infecciones por hongos, levaduras y bacterias. Las vaginitis micóticas o por hongos, como la vulvovaginitis candidiásica, suponen por su frecuencia y difícil tratamiento en ocasiones, un problema sanitario de indudable importancia.


La flora vaginal, constituida principalmente por lactobacilos, constituye la barrera defensiva más importante frente a la infecciones micóticas. Los lactobacilos vaginales actúan a tres diferentes niveles:

  • Compiten con los hongos por los nutrientes
  • Son capaces de bloquear los receptores epiteliales para los hongos, inhibiendo de esta forma la adhesión de los mismos al epitelio vaginal
  • Generan sustancias capaces de inhibir la germinación de micelios.

Es por ello que es fundamental mantener el equilibrio de la flora vaginal, y para ello es imprescindible que la higiene de este área sea la adecuada. Aunque la vagina tiene sus propios mecanismos de limpieza, es necesario mantener una correcta higiene externa; principalmente porque la humedad que se genera en esta zona la hace susceptible al ataque de microorganismos. 
Se recomienda el lavado de la zona genital una vez por la mañana y otra antes de acostarse.

El pH de la vagina es ligeramente ácido, representa un mecanismo de defensa frente a las agresiones externas y favorece el equilibrio de la flora vaginal. Por esta razón es importante no utilizar en la higiene diaria geles o jabones fuertes ni productos que puedan alterar el pH de la zona genital.

Tampoco es recomendable utilizar desodorantes íntimos ya que pueden provocar irritación e incluso reacciones alérgicas. Lo adecuado es emplear geles específicos para la higiene íntima diaria, con una acción limpiadora suave que respete la flora vaginal y que no produzca irritaciones o molestias.


CONSEJOS PARA UNA HIGIENE ÍNTIMA ADECUADA

  1. No realizar duchas vaginales, pueden alterar o eliminar la flora, originando mayor riesgo de infección.
  2. En las esponjas y guantes se acumulan gérmenes, por lo que son adecuadas para lavar la zona genital.
  3. Es muy importante secar bien la zona para evitar la humedad.
  4. Utilizar ropa interior de algodón. Las fibras sintéticas impiden la transpiración y retienen humedad, favoreciendo las infecciones.
  5. Emplear detergentes poco agresivos para lavar la ropa interior y aclararlas debidamente.
  6. No usar prendas muy ajustadas, impiden la transpiración.
  7. Lavarse las manos antes y después de ir al baño.
  8. Después de ir al baño, limpiar el área genital de adelante hacia atrás para evitar que la bacterias de la zona anal contaminen la vagina.
  9. Lavarse las manos antes y después de la colocación de un tampón.
  10. Las compresas y tampones deben cambiarse como mínimo cada 4 o 6 horas.
  11. No se recomienda usar salvaslips diariamente ya que dificultan la adecuada ventilación y aumentan la temperatura de la zona, siendo más fácil la proliferación de gérmenes y la aparición de molestias e infecciones.
  12. En verano o si se realizan deportes acuáticos, no permanecer mucho tiempo con el bañador mojado.
  13. Lavar la zona genital antes y después de mantener relaciones sexuales, especialmente si se han utilizado lubricantes u otros productos.
  14. Ante cualquier síntoma como picor, alteración del flujo, enrojecimiento o hinchazón del área genital, acudir al ginecólogo.

Información cedida por Natur Import

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

jueves, 6 de agosto de 2015

Vitamina E



La vitamina E es uno de los antioxidantes más conocidos e investigados, tanto tomada de forma oral como en productos para el cuidado de la piel. Engloba una familia de ocho compuestos antioxidantes liposolubles; cuatro tocoferoles (alfa, beta, gamma y delta) y cuatro tocotrienoles (alfa, beta, gamma y delta). El alfa-tocoferol es la forma encontrada en mayor cantidad en la sangre y los tejidos humanos. De este modo, es la que parece tener mayor importancia nutricional y también es la única forma de vitamina E que cumple con la ingesta diaria recomendada. También encontramos gamma-tocoferol en pequeñas cantidades.


La principal función de la vitamina E generada por nuestro organismo es la de antioxidante, protegiendo a los tejidos del daño causado por los radicales libres. También tiene un papel importante en el funcionamiento del sistema inmune, en la formación de los glóbulos rojos, en el uso de la vitamina K a nivel del sistema circulatorio y en el circuito de los lípidos en el torrente sanguíneo.

Durante la juventud tenemos una piel sana gracias a la emisión de vitamina E por la glándula del timo. Ésta glándula va menguando hasta casi desaparecer cuando se alcanza su madurez. Durante todo este tiempo nos protege del envejecimiento aportando la suficiente cantidad de vitamina E a nuestro organismo. A partir de la madurez ya no disponemos de esta protección natural para nuestra piel y aplicar productos ricos en esta vitamina es una forma de contrarrestar su pérdida.

Se ha visto que cuando la vitamina E se aplica de forma tópica en una zona:
  • Protege la epidermis (Capa superior de la piel y expuesta directamente a los factores ambientales) del daño de la luz ultravioleta, ya que la vitamina E también es un buen antiinflamatorio.
  • Reduce estrías, cicatrices, arrugas y decoloración de la piel.
  • Aumenta la eficacia de los ingredientes activos de los protectores solares ayudando a estabilizarlos.
  • Disminuye la formación de radicales libres cuando se expone la piel a los rayos UVA/UVB y a otras fuentes de estrés de la piel.
  • evita la peroxidación de las grasas, una fuente muy importante de daños de la membrana celular en el cuerpo.
  • Disminuye la pérdida de agua en la piel y fortalece la función barrera de la piel.
  • Protege el equilibrio de los lípidos en la barrera cutánea.
  • Disminuye la severidad de las quemaduras solares.
La piel absorbe y mantiene los niveles de vitamina E tópica, prolongando sus beneficios entre una y otra aplicación.

Además la vitamina E protege otras vitaminas liposolubles de la destrucción por oxígeno y ayuda en la utilización  de la vitamina A.

La vitamina E se encuentra presente en el aceite vegetal obtenido por primera presión en frío de germen de trigo, oliva, soja, maíz, cártamo y girasol. En algunos frutos secos como almendras y avellanas. En hortalizas de hoja verde oscura como espinacas, brócoli, espárrago y hoja de nabo. También encontramos vitamina E en zanahorias, aguacate, papaya, mango y germen de trigo.


Muchas investigaciones revelan que la piel obtiene más beneficios de la aplicación tópica de vitamina E en comparación a las dosis orales de la misma. Sin embargo, la vitamina E tiene múltiples beneficios para el organismo y definitivamente es un complemento que hay que considerar si la dieta que se sigue es deficiente en este nutriente. 
El valor de referencia nutricional (VKN) en la edad es de 12mg/dia de vitamina E. Muchas veces con la dieta habitual no se llega a estas cantidades de ingesta diaria, de este modo, hay trabajos que avalan la suplementación con 400-800 UI de vitamina E natural, no sintética para que todas las funciones de la vitamina E que se desarrollan en el organismo sean óptimas.


Información cedida por Natur Import


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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