jueves, 29 de septiembre de 2016

Eccema y Psoriasis. Nutrientes que ayudan a la piel.




Algunas personas tienen la piel seca durante el otoño, el invierno y a medida que envejecen. Otras sufren de una condición específica de la piel como el eccema o la psoriasis.
El eccema puede afectar a personas de todas las edades, pero se ve sobre todo en niños. La psoriasis también puede afectar a cualquier edad, aunque los expertos creen que las edades más comunes en que se produce son en los últimos años de la adolescencia, a los 30 años y entre las edades de 50 a 60.

Según la National Eczema Society, la condición tienen un impacto mayor, en la calidad de vida, que cualquier otra condición de la piel, y puede alterar la vida familiar, laboral, las relaciones personales y sociales, fiestas, ocio y muchas actividades diarias. Muchas personas que padecen psoriasis también se sienten avergonzadas y, como consecuencia, soportan la falta de autoestima.
Y para empeorar las cosas, algunas personas creen que la psoriasis es contagiosa, lo que hace las cosas más difíciles para los que la padecen.


Cosas a tener en cuenta:

  • La forma más común es el eccema atópico. Normalmente afecta a personas que tienen otras alergias.
  • Los expertos creen que puede haber un elemento genético de psoriasis, ya que puede darse en familias.
  • Otros tipos de eccema incluyen dermatitis de contacto (cuando la piel entra en contacto con una sustancia particular).
  • La psoriasis no se puede transmitir de una persona a otra, al tocar o besar, o al compartir alimentos o bebidas.
  • Un niño, con un padre con eccema atópico tiene 60% más de probabilidad de desarrollarla o un 80% si ambos padres lo padecen.
  • Algunas personas con psoriasis también desarrollan un tipo de artritis llamada artritis psoriásica, que causa dolor e hinchazón en las articulaciones.
Las personas que se ven afectadas por eccema atópico o psoriasis, pueden tener períodos en los que no tienen síntomas o los síntomas son muy leves.
Una teoría es que el estrés contribuye al desarrollo del eccema y la psoriasis, mientras que otra teoría sugiere que tenerlas hace la vida más estresante. Es importante que aprenda a relajarse encontrando el método adecuado e intentar hacerlo parte de su rutina diaria.


El eccema


Hay muchas cosas que pueden desencadenar un brote de eccema, incluso el estrés. Las más comunes incluyen: la caspa de animales, los ácaros del polvo, jabones y detergentes, cosméticos, artículos de tocador y perfumes, el polen, temperaturas extremas, las infecciones, telas (incluida la lana, mohair y poliéster), los metales, el látex, el caucho y los cambios hormonales.

Algunos animales podrían ser culpables, tales como: productos lácteos, los huevos, pescados y mariscos, trigo, tomates, nueces, soja, levadura, aromas y los aditivos. Los expertos en salud también creen que un 50% de los casos son causados por la dieta, especialmente en los niños.

Consejos para tratar de prevenir el brote o aliviar los síntomas:

  • Manipular la piel suavemente: Duchas o baños tibios, y evitar el uso de jabones perfumados. No frotar al piel demasiado fuerte, y usar crema hidratante o loción suave diseñada para pieles sensibles.
  • Evitar los alimentos desencadenantes: Si ve que su eccema empeora después de comer ciertos alimentos, trate de aliviarlos, pero pregunte a un experto en nutrición para prevenir las deficiencias nutricionales.
  • Usar ropa de fibras naturales para el contacto con la piel: Use lana o fibras sintéticas encima del algodón o seda (no en contacto con la piel). El uso de ropa muy ajustada también puede irritar la piel.
  • Ser activo: Actividades físicas suaves pueden ayudar. Hay que tener cuidado si se quiere ir a nadar, ya que los productos químicos utilizados en las piscinas pueden irritar las pieles propensas al eccema.
  • Prepararse para el frío: El invierno puede ser difícil, ya que se pasa más tiempo en ambientes interiores con calefacción central. Mantenga el termostato en torno a 21ºC, y añada un poco de humedad en el aire mediante el uso de humidificadores.

La psoriasis

Es el resultado de la hiperactividad de las células del sistema inmune, que acelera la renovación de las células de la piel (por lo general, las células de la piel se reemplazan cada 21-28 días, pero con la psoriasis el proceso sólo tarda de dos a seis días).


Debido a que la piel no puede arrojar las células muertas con la suficiente rapidez, se forman escamas blancas plateadas, llamadas placas, que pueden acumularse. Es el tipo más común, afectando al 80% de los que la padecen. No hay cura, y no se sabe exactamente por qué algunas personas la desarrollan. 
Pero sabemos que hay muchas cosas que pueden causar que brote.

Consejos para tratar de prevenir el brote o aliviar los síntomas:

  • Hidratar: Es importante usar cremas para mantener la piel hidratada.
  • Evitar el agua caliente: Bañarse o ducharse con agua templada, y use un limpiador corporal suave evitando frotar la piel.
  • Dejar de fumar: Las toxinas en el humo del cigarrillo pueden afectar a las partes del sistema inmunológico que están vinculadas con el desarrollo de las psoriasis.
  • Mirar lo que se come y se bebe: Una dieta sana, equilibrada, y beber mucha agua es una buena idea. Hay personas que creen que algunos alimentos empeoran sus psoriasis. También es una buena idea reducir el consumo de alcohol.
  • Tomar un poco de sol: Algunos expertos creen que el sol es bueno para la piel que sufre de psoriasis, pero por períodos cortos de tiempo, sin dejar quemaduras en ella.



Información facilitada por Lamberts



La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.



jueves, 22 de septiembre de 2016

Té Kukicha, mitos y datos.

El kukicha es té verde (Camellia sinensis), específicamente las ramitas o tallos curadas al sol y tostadas. Se le llama té de tres años porque las ramas deben tener al menos ésa edad antes de recolectarlas, por lo que, al ir envejeciendo, van perdiendo teína. En algunos casos se tuestan tres y cuatro veces consecutivas, a fin de que se volatilicen sus elementos más aromáticos. Es éste tostado lo que le aporta el sabor ligero y dulce, con un toque de frutos secos, que le caracteriza. Además elimina prácticamente la teína, evitando los efectos excitantes del té verde.
Camellia sinensis

Con las hojas del té verde de tres años se hace el bancha, de sabor más aromático.

Sin embargo el kukicha mantiene las otras propiedades del té verde, como el gran poder antioxidante, añadiendo algunos efectos propios altamente beneficiosos:

Es un gran remineralizante, y una buena fuente de calcio. Contiene también cantidades a tener en cuenta de zinc, selenio, cobre, manganeso y flúor. Además es rico en vitaminas del grupo B, vit. A, vit. C y flavonoides.

También funciona muy bien como digestivo, y ayuda a neutralizar la acidez estomacal.

Tiene bastante eficacia para detoxificar un hígado graso cuyo origen no sea de tipo alcohólico.

Al ser té verde, mantiene la riqueza en catequinas exclusiva del mismo, y cuyos efectos anticancerígenos han sido bastante estudiados.

Kukicha
Su gran efecto diurético lo convierte en un buen aliado en dietas de adelgazamiento, puesto que ayuda a eliminar líquido sobrante. Además aumenta el tejido adiposo pardo, que promueve la Termogénesis (Al metabolizar las grasas, en vez de almacenarlas convierte ésa energía en calor, más fácil de disipar) vía sistema nervioso simpático. A pesar de la extendida creencia de que el té verde es un buen quemador de grasas debido a su contenido en cafeína (Teína), lo cierto es que actúa como termogénico. Se ha comprobado que es la interacción entre catequinas y polifenoles, en sinergia con la cafeína (Teína) y el calcio, lo que le da al té su efecto reductor. La mencionada interacción inhibe el enzima que degrada la noradrenalina, permitiendo que permanezca más tiempo en el cuerpo. Esto sube la temperatura corporal y acelera la tasa metabólica (La velocidad a la que se queman las calorías), aumentando el gasto metabólico. La cafeína o teína aporta su ligero efecto quemador de grasas y colabora en la termogénesis. Por su parte, el calcio se encarga de facilitar la eliminación fecal de grasas.

Lógicamente, acelerar el metabolismo no es un método que deba mantenerse en el tiempo ni utilizarse de forma irresponsable. Pero sí puede resultar interesante como coadyuvante en dietas de pérdida de peso, o cuando existe obesidad. La razón es que las personas con obesidad tienden a tener el metabolismo ralentizado; de hecho, a pesar de sentir más calor debido a la mayor cantidad de grasa, su temperatura suele ser más baja de lo normal.

Sin embargo, el té kukicha estaría más indicado para mantener la pérdida de peso que para perderlo. Sería más indicado el té rojo con genjibre, ya que el efecto termogénico se vería potenciado por su mayor contenido en polifenoles y teína. Debido al proceso de semifermentación, el té rojo contiene más alcaloides que el verde y menos que el negro, demasiado concentrado.

Afortunadamente, no todo son mitos y verdades a medias con respecto al kukicha. Su mayor virtud es su gran poder alcalinizante. Es ya de sobra conocido que nuestra actual alimentación (rica en azúcares, proteína animal, grasas saturadas, alimentos procesados, conservas, etc...) y nuestro actual modo de vida (sedentario, estresante, en ciudades contaminadas por la polución, faltos de descanso y ocio, etc...) acidifica nuestro cuerpo. Y es también sabido que el cuerpo enferma y muere en un terreno ácido y oxidado.

Pues bien. El kukicha mantiene las propiedades antioxidantes del té verde, carece de las excitantes y suma además la capacidad de alcalinizar nuestro organismo.

Lo más curioso es que esta interesante bebida está constituída de ramitas precisamente porque su origen procede de los recolectores de té, que usaban las partes descartadas de la planta para hacer sus infusiones. Afortunadamente, gracias a la macrobiótica sus beneficios se dieron a conocer en occidente, legándonos el secreto de éste oro líquido.


                                                                                               Por María A. Untereiner


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Remedios que ayudan con la ansiedad

La ansiedad es algo que casi todo el mundo experimenta cuando se está preocupado por algo, o nos sentimos inseguros y temerosos. También es perfectamente natural sentirse ansioso acerca de algunas cosas en la vida; sin embargo, no es normal estar ansioso la mayor parte del tiempo.

Desde el punto de vista evolutivo, la ansiedad se relaciona con algo que se llama "lucha o huida". Esta es una reacción natural que experimentamos cuando nos sentimos bajo amenaza y que, desde hace muchos años, nos ha ayudado a sobrevivir.
Cuando nuestros antepasados se enfrentaban a una situación que amenazaba su vida, sus cuerpos liberaban las hormonas del estrés, incluyendo la adrenalina, y el cortisol. Esta reacción biológica, que también experimentamos hoy en día, les fue realmente útil.

¿Qué causa la ansiedad?

Algunos investigadores creen que tiene algo que ver con un desequilibrio de la serotonina y la noradrenalina (sustancias químicas del cerebro que ayudan a controlar el estado de ánimo), o que algunas áreas del cerebro, relacionadas con las emociones y el comportamiento, se vuelven hiperactivas. 
También es más común entre los 35 y los 55 años de edad.


Tratamientos para la ansiedad

Si ha sido diagnosticado con Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), hay algunos tratamientos que su médico puede ofrecerle, incluyendo terapias de conversación y cursos de autoayuda. También puede prescribirle ejercicio como forma de tratar un problema de ansiedad.


Maneras de reducir la ansiedad

Coma lo más saludable posible: Una dieta con al menos cinco porciones de frutas y verduras cada día, puede ayudar a su salud en general. Evite los alimentos que aumentan la sensación de ansiedad (el azúcar y el exceso de cafeína).

Reduzca el consumo de estimulantes: Es una buena idea renunciar al tabaco y recortar su consumo de alcohol (si bebe más de la cantidad recomendada).

Manténgase activo: El ejercicio puede ayudar a aumentar la producción de sustancias químicas del "bienestar" en su cerebro, mejorando su estado de ánimo y el sentir general, así como reducir el estrés y la tensión. Trate de hacer al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada cada semana, como caminar, bicicleta, nadar, bailar, correr y deportes como el tenis y el fútbol.

Aprende a relajarse: Haga algo que le ayude a relajarse. Un baño relajante, leer un buen libro, participar en un hobby, o salir y visitar a alguien con quien se encuentre a gusto. También unos minutos de respiración profunda puede hacerle sentir mejor cuando está ansioso.

Compartir y buscar apoyo: Pasar tiempo con otras personas que están teniendo los mismos sentimientos y experiencias puede ayudar, especialmente si la ansiedad le hace sentir aislado. El profesional de la salud puede indicarle la manera de encontrar estos grupos de apoyo.


Nutrientes y plantas que ayudan

Bálsamo de limón: El té de melissa se utiliza comúnmente para ayudar a la relajación. Los estudios han demostrado que favorece la reducción de los niveles de ansiedad. El bálsamo de limón se puede combinar con la teanina, un aminoácido que se encuentra principalmente en el té y que relaja la mente sin causar somnolencia, ayudando a reducir el estrés.

Valeriana: Existe la convicción de que tomar este preparado herbal puede ayudar a mantener la calma cuando tenga que enfrentarse a situaciones estresantes. Se recomienda para problemas de sueño también, ya que las investigaciones sugieren que podría ayudar a dormir más rápidamente.

Rhodiola: Esta hierba se ha utilizado tradicionalmente en toda Europa, y es un remedio popular para el estrés. Puede ser útil para la ansiedad mediante la mejora de la agilidad mental, especialmente si se ha tenido problemas para dormir.

5-HTP: Este aminoácido se utiliza frecuentemente como apoyo natural para la depresión y el bajo estado de ánimo, con estudios que sugieren que puede ser muy eficaz. También puede ayudar si está teniendo dificultades para dormir adecuadamente. Los resultados plantean su efectividad. Antes de tomarlo, siempre consulte con su profesional de la salud si estuviera bajo tratamiento de algún fármaco.

Hierba de San Juan: Este conocido remedio ayuda si la ansiedad está causando depresión de leve a moderada. Sin embargo, puede interactuar con otros medicamentos; así que antes de tomarlo, consulte con su profesional de la salud si se está en tratamiento con cualquier tipo de fármaco.

Magnesio: Útil para la salud muscular y para la función nerviosa. Algunos expertos creen que los niveles de magnesio pueden agotarse si uno se siente estresado. Un estudio afirma que un suplemento de multivitaminerales, con magnesio, calcio y zinc, también reduciría el estrés y la ansiedad.

La vitamina B: Algunas de las vitaminas del complejo B son necesarias para una función nerviosa saludable. Por ejemplo, el cuerpo necesita vitamina B6 para la producción de los neurotransmisores. Estas sustancias químicas del cerebro incluyen serotonina y norepinefrina, las cuales son necesarias para regular el estado de ánimo.

El ginseng siberiano: (Eleutherococcus senticosus) se describe como un adaptógeno, una sustancia que ayuda  al cuerpo a adaptarse a diferentes tipos de estrés. El ginseng siberiano ayudaría a controlar los efectos de la respuesta "lucha o huida" ligada a la ansiedad, ya que puede apoyar a las glándulas suprarrenales. También es útil como soporte general para el sistema inmunológico.

Aceites de pescado: Consuma suplementos de aceite de pescado, especialmente si no come pescado azul muy a menudo. El EPA y DHA, ácidos grasos Omega 3 que se encuentran en el aceite de pescado, contribuyen con la salud del cerebro, y hay resultados que indican su colaboración en el alivio de la ansiedad a corto plazo (por ejemplo, exámenes).


Información facilitada por Lamberts


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Degeneración Macular Asociada con la Edad

¿Qué es la degeneración macular?

La degeneración macular asociada con la edad (DMAE) es una enfermedad de la mácula, un área pequeña en el centro de la retina en la parte posterior del ojo, a través de la cual la luz pasa al cerebro. 

Si la mácula se daña puede afectar a su capacidad de ver los detalles finos correctamente, y si no se trata, destruye gradualmente la visión central, es decir, lo que se ve directamente enfrente de uno mismo.

La DMAE no afecta su visión periférica; o sea, lo que se ve en los bordes exteriores de su visión, por lo que no causa ceguera completa. Por lo general, pero no siempre, afecta a ambos ojos, y puede progresar a un ritmo diferente en cada ojo.

Factores de riesgo

La degeneración macular se cree que afecta a las personas mayores de 60 y a otros grupos de edad, pero puede suceder cuando eres más joven. También hay otras causas que pueden aumentar su riesgo demasiado, incluyendo:
  • Fumar. De acuerdo con el NHS (National Health Service, UK), éste es un factor de riesgo importante. Es hasta cuatro veces más probable el desarrollo de la enfermedad que en los no fumadores.

  • Se cree que las mujeres tiene un riesgo mayor que los hombres.

  • El origen étnico (los caucásicos pueden ser más propensos a desarrollar DMAE que las personas con piel más oscura)

  • La susceptibilidad genética (se puede tener un riesgo mayor si tiene familiares directos que lo padecen)

  • La dieta (no comer alimentos ricos en nutrientes suficientes como el colorido de la fruta y hortalizas), podría aumentar el riesgo de desarrollar DMAE.

  • También es posible que el consumo de más de cuatro unidades de alcohol al día, durante varios años, pueda aumentar su riesgo de padecerlo tempranamente.

  • La luz del sol es otro factor de riesgo posible, específicamente, la exposición a una gran cantidad de luz solar durante su vida.

  • La obesidad (tener un índice de masa corporal de 30 o superior) también se cree que aumenta las probabilidades de desarrollar DMAE.


Tipos de Degeneración Macular Asociada con la Edad

DMAE SECA
Éste es el tipo más común y menos grave, afectando entre el 85% al 90% de los casos. Es lo que ocurre cuando las células sensibles a la luz, en la mácula, se descomponen lentamente borrando gradualmente la visión central en el ojo afectado.
El síntoma más común es una ligera visión borrosa. Por ejemplo, usted puede tener dificultad para reconocer caras o tal vez necesite más luz para leer y realizar otras tareas. 

Otro signo común temprano es la presencia de pequeños depósitos debajo de la retina, conocidos como drusas. Éstos se encuentran más frecuentemente en las personas mayores de 60 años y se piensa que dañan las células de luz en la mácula.

Cuando la DMAE Seca empeora, puedes ver una mancha borrosa en el centro de tu visión, aunque la pérdida de la visión es gradual y puede tardar varios años.

DMAE HÚMEDA
Del 10 al 15% de las personas que desarrollan la degeneración macular tienen la DMAE Húmeda, también conocida como DMAE Neo Vascular.

Esto ocurre cuando vasos sanguíneos anormales situados detrás de la retina, comienzan a crecer debajo de la mácula. Estos nuevos vasos sanguíneos causan hinchazón y sangrado debajo de la mácula, provocando daños a la mácula y, eventualmente, cicatrices.

La DMAE Húmeda puede desarrollarse muy rápidamente, lo que significa que se pierde la visión central mucho más rápido que con la DMAE Seca. 
La buena noticia es que hay un tratamiento que puede detener el crecimiento de los vasos sanguíneos y los daños en la mácula, pero es necesario establecerlo rápidamente.

La dieta y tu visión

Mientras que los expertos todavía no saben la causa exacta de la DMAE, muchos creen que hay pasos que pueden tomarse para minimizarlas posibilidades de desarrollarla. Uno de ellos es consumir una dieta equilibrada.

Reduce el consumo de grasas saturadas, es decir, las grasas que en su mayoría se encuentran en productos animales como la carne de res, cordero, cerdo, manteca de cerdo, mantequilla, crema y queso.
Revisa las etiquetas de información nutricional en los alimentos procesados y productos demasiado horneados.

Come más pescado, nueces, germen de trigo y semillas para así aumentar tu consumo de zinc; y nueces de Brasil, conservas de atún, sardinas, yemas de huevo y semillas de girasol, para aumentar el selenio.

Ciertos nutrientes pueden ayudar a proteger tus ojos de la DMAE

La luteína y la zeaxantina pertenecen a un grupo de pigmentos vegetales llamados carotenoides que se encuentran en altas concentraciones en la mácula y en el tejido circundante de la retina.
Algunos estudios muestran que pueden ser prometedores por su participación en la coloración de la mácula, protegiéndola contra los rayos del sol.

Los flavonoides vegetales son compuestos de plantas conocidos por apoyar la salud de los vasos sanguíneos, incluyendo la de los ojos.
Entre ellos están las antocianidinas (frutas de color oscuro como el arándano) y las proantocianidinas oligoméricas (semillas de uva). Los estudios sugieren que estas sustancias pueden ayudar a prevenir.

El ginkgo biloba contiene flavonoides que son ampliamente utilizados para aumentar la circulación, incluyendo el flujo de sangre a los ojos y al nervio óptico. 
En un estudio con voluntarios con DMAE, un grupo tomó 60 mg/día y otro 240 mg/día de ginkgo. En ambos grupos la visión había mejorado, pero reportaron mejoras mayores el grupo de 240 mg/día.

Las multivitaminas y minerales de alta potencia que contengan las vitaminas antioxidantes A, C y E y zinc pueden ayudar. Un estudio, que incluía individuos en la etapa temprana de DMAE, mostró que los antioxidantes combinados con zinc pueden retardar la progresión de la condición.

Los ácidos grasos Omega 3 (DHA) que se encuentran en el aceite de pescado, contribuyen al mantenimiento de la visión normal.
Se cree que las personas que consumen una dieta rica en ácidos grasos Omega 3 pueden tener un menor riesgo de desarrollar DMAE


Información facilitada por Lamberts.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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