jueves, 30 de marzo de 2017

El viento y su incidencia en el comportamiento humano.


Este año, en que la primavera ha llegado acompañada de fuertes vientos y descenso de las temperaturas, surgió entre nosotros el debate de por qué las corrientes de aire afectan a los seres humanos, y si era éste un efecto oficialmente reconocido. Expresiones como "Estar aventado", o "Le dio un aire" nos recuerdan que los pueblos acostumbrados a sufrirlas son conscientes de sus efectos, a pesar de que no exista una teoría científica al respecto. De modo que me puse a buscar información acerca de por qué algunos vientos nos "vuelven locos", y aquí os expongo lo que he descubierto.

Aunque se han realizado estudios al respecto, la única conclusión científica extraíble es que existe una correlación positiva entre determinados aires y el aumento de  episodios violentos, ataques psicóticos, intentos de suicidio y/o agravamiento de los síntomas depresivos. Algunas teorías apuntan a la interacción entre el viento y los cambios climáticos que llevan asociados; como la bajada o subida de la temperatura, cambio en las presiones, variaciones de humedad, etc. Otras teorías nos recuerdan que la corrientes de aire pueden transportar grandes cantidades de elementos tóxicos volátiles; incluso se baraja la posibilidad de que el desencadenante de los trastornos mentales sea la carga iónica que nos rodea, más específicamente el cambio en la misma.


Uno de los efectos  que sí está comprobado tanto empírica como analíticamente es el llamado efecto Foehn. Se trata de un efecto termodinámico producido cuando una masa de aire entra en contacto con las montañas, produciendo un calentamiento del aire al descender por la vertiente opuesta. Esto genera un cambio brusco en la humedad y la temperatura, que parecen relacionarse con el aumento de dolores de cabeza y fatiga general. En España se da también en lugares como la Cordillera Cantábrica cuando sopla el viento del sur, Pirineos, la Sierra de Gredos y las islas Canarias.



Griegos y romanos ya le daban gran importancia a la influencia del viento sobre el comportamiento; Hipócrates ya advirtió sobre éste hecho, incluso en la Biblia hay referencias a trastornos de personalidad causados por ciertos aires. En España, los vientos a los que se asocian alteraciones psíquicas son la tramontana, el viento sur del Norte, el siroco procedente del Sáhara y el poniente de Barcelona. En 1975 la OMS comienza a estudiar sus efectos en la población, pero aún no se conocen las causas de éste fenómeno.


Lo que sí se sabe es que el viento ejerce una acción mecánica sobre todo el organismo. Por ejemplo, activa la circulación y evaporación cutáneas, excita las terminaciones periféricas, aumenta la amplitud respiratoria y la actividad  nerviosa. Reseca la piel, el cabello, los pulmones y las plantas, y afecta al estado de ánimo de las personas llamadas "meteorosensibles". De hecho, existe una disciplina  encargada de estudiar la influencia de la meteorología en los trastornos mentales y algunas enfermedades físicas; la Biometeorología. Los efectos más comunes que se suelen achacar al cambio en las corrientes son irritabilidad y aumento de la agresividad, ansiedad, melancolía intensa o jaquecas.

Según esto, existirían cinco "perfiles bioclimáticos", a saber:

  • Individuos "equilibrados": No les afectan los cambios climáticos porque sus hormonas se regulan constantemente en busca del equilibrio idóneo.
  • Individuos "simpaticotónicos": Los cambios de temperatura y presión atmosférica les provocan un estado de alerta permanente, que les conduce a la hiperactividad.
  • Individuos "vagotónicos": Al ser su nervio vago el estimulado, sufren un descenso de su energía y apetito. Esto se debe a que la activación del nervio vago genera la producción de acetilcolina, provocando un exceso de relajación.
  • Individuos "serotonínicos": Los cambios climáticos alteran su producción de serotonina derivando en irritación, ansiedad por comer dulce, espasmos musculares e incluso taquicardia.
  • Individuos "tiroideos": Se altera su hormona tiroidea liberando grandes cantidades de tiroxina, de modo que su organismo va "sobrerrevolucionado". Esto se traduce en diarreas, sensación de calor, sudoración, mal humor y agresividad.
En conclusión; la climatología afecta al comportamiento humano en muchos casos, pero es más bien la interacción entre temperatura, cambios en la presión ,viento y corrientes de aire que un sólo elemento lo que nos "altera". Sin embargo, y a pesar del amplio consenso empírico, aún no sabemos apenas nada de los mecanismos de acción ni de la verdadera relevancia de este fenómeno.

Por último, aquí os dejo un enlace que me ha parecido realmente completo e interesante: http://saludbio.com/articulo/los-efectos-del-viento-en-la-salud

                                                                                                            María A. Untereiner

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

Agradecimientos: "Aemet blog", "El trastero de Palacio", Laura Chaparro, Charo Sierra para "Doctissimo".


jueves, 23 de marzo de 2017

Candida Albicans y alimentación

Candida Albicans es un hongo que vive normalmente en los seres humanos como parásito, al igual que miles de bacterias y otros micro-organismos que habitan en nuestros cuerpos. Cuando el sistema inmunológico pierde su eficacia por cualquier motivo, el hongo puede crecer exageradamente y causar una infección grave. Nuestra alimentación puede prevenir su desarrollo negativo.


En principio, el hongo Candida Albicans puede afectar a todas las zonas de la piel, así como a las membranas mucosas, pero prefiere lugares húmedos y calientes. Por ello son muy comunes las infecciones por Candida en el sistema digestivo, y los órganos genitales.

Las dietas modernas altas en azúcares refinados y productos procesados, es uno de los factores contribuyentes a esta excesiva proliferación.
Hay que centrarse en varios puntos:

  • Reestablecer un equilibrio de la flora intestinal.
  • Reforzar el sistema inmunitario.
  • Eliminar la proliferación de hongos.

Para ello eliminaremos una alimentación con productos extremos, que produzcan un pH ácido en la sangre, que sean dulces intensos (azúcares refinados), o de consistencia pegajosa.

Eliminar//Reducir

  • Todos los productos que contengan levaduras, fermentos, azúcar e hidratos de carbono (especialmente refinados).
  • Alimentos ricos en azúcares naturales, como las frutas y sus zumos.
  • Todos los endulzantes desde el azúcar, la miel, endulzantes de cereales, maíz, remolacha... (los hongos proliferan en un medio azucarado).
  • Las bebidas alcohólicas fermentadas (cerveza, vino, sidra...)
  • Todos los horneados que contienen levadura, pastelería...
  • No consumir alimentos ahumados o procesados, ya que todos contienen azúcar y levaduras.
  • Todos los productos lácteos.
  • Toda clase de champiñones.
  • Todos los productos derivados del trigo. Incluyendo el seitán.
  • Bebidas estimulantes (café, té...) y las azucaradas.
  • Cacahuetes y frutos secos tostados y salados.
  • Todas las grasas animales y saturadas.
  • Aliños: vinagres, mostaza, pickles/encurtidos, mahonesa, aderezos para ensaladas...

Tomar

  • Cereales integrales (en muy poca cantidad), especialmente: arroz, mijo, quínoa, trigo sarraceno. Evitar todos los demás.
  • Leguminosas (poca cantidad), especialmente azukis o lentejas.
  • Toda clase de verdura. A excepción de las que contienen fécula (patatas, boniatos...) Verduras especialmente recomendadas: puerros, cebollas, coles, apio, nabos, rabanitos, daikon, verduras de hoja verde (berros, brócoli...), mucho ajo...
  • Proteina, utilizar pescado, poca cantidad de leguminosas, tofu fresco (cocinado al menos 30 minutos). En caso de mucha debilidad tomar de tanto en tanto, huevos y pollo de buena calidad.
  • Tomar variedad de algas en cada comida.
  • Utilizar poco aceite: sésamos, girasol, oliva.
  • Si se desean galletas, utilizar galletas de arroz, un poco de pan alemán (sin levadura) cuando los síntomas se mejoren.
  • Utilizar un buen preparado de Acidophilus, para restablecer el equilibrio en la flora intestinal.
  • Utilizar umeboshi y ajo a diario. Aunque umeboshi sea una fermentación, su naturaleza es muy diferente a las demás.
  • Beber a menudo infusión de romero o de tomillo (sin endulzar).

Información facilitada por Montse Bradford.


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 16 de marzo de 2017

10 consejos para mejorar la circulación sanguínea.

Si comparamos la circulación sanguínea con la circulación de nuestras carreteras podríamos decir que existen tres actores esenciales. La sangre como vehículo, el corazón como motor de ese vehículo y los vasos sanguíneos, que serían las carreteras.
Para mantener en óptimas condiciones la circulación hemos de prestar atención a la salud de estos tres protagonistas desde la prevención y el tratamiento.




1. "Quien mueve las piernas, mueve el corazón"

En esta máxima se manifiesta uno de los consejos principales para una óptima salud circulatoria: realizar ejercicio físico de forma constante y adecuada a la edad y condiciones de cada persona.
Caminar 45 minutos al día se considera una actividad ideal.


2. Conservar un peso correcto.

La obesidad y el sobrepeso someten al organismo en general y al sistema circulatorio en particular a influencias altamente negativas.


3. Mantener los niveles de colesterol y azúcar.

Utilizando pautas dietéticas adecuadas y complementos alimenticios que aceleran y mejoran ese control.


4. Controlar la hipertensión arterial.

Disminuir  la sal, por su contenido en sodio, y aumentar el consumo de potasio (plátanos, aguacates,..)


5. Reducir la ingesta de grasas saturadas.

Embutidos, carnes rojas, fritos, quesos curados, mantequillas y margarinas, grasas trans presentes en la bollería industrial, platos precocinados, y un largo etcétera presente en prácticamente toda la alimentación industrial.


6. Aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal.

Frutas, verduras, aceites vegetales (oliva, sésamo, girasol...), cereales, semillas, frutos secos, algas, muy deseable que provengan de producción ecológica.


7. Incrementar la fibra en nuestra dieta.

Con alimentos integrales, así como salvados de trigo o avena. La fibra previene el estreñimiento a la vez que ayuda a la eliminación de colesterol. El estreñimiento aumenta el riesgo de aparición de varices a la vez que dificulta la circulación de retorno.


8. Vigilar los grados de estrés, ansiedad...

Así como otros disturbios nerviosos, dadas sus implicaciones a nivel cardiovascular.


9. Desterrar el alcohol y tabaco

Ambos letales para nuestro organismo. La ropa muy apretada también dificulta la circulación, sobre todo la periférica, hemos de evitarla siempre que sea posible.


10. Complementos alimenticios, suplementos y plantas medicinales.

Para que la efectividad de lo anteriormente señalado sea mayor y más duradera podemos complementarla con vitamina C y bioflavonoides que mejoran nuestra salud vascular al reforzar las paredes de los vasos sanguíneos.

El ajo, por sus propiedades vasodilatadoras, es un gran aliado de una buen circulación.

Entre las plantas medicinales mención especial merece el Ginkgo Biloba, por su capacidad para licuar la sangre (anticoagulante) y su efecto vasodilatador.

También destacable son la vid roja, el rusco, castaño de indias, ortiga verde, mirtilo, milenrama, romero.

Olivo y espino blanco se recomiendan por su actividad reguladora de la tensión.

Por último, los suplementos de omega 3 altamente concentrado son de una gran efectividad en la mejora de la circulación sanguínea.



Información facilitada por "Vida Natural"


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 9 de marzo de 2017

Pies sanos y bonitos

Soportan nuestro cuerpo y nos mantienen en equilibrio, sin embargo, los pies son la parte del cuerpo que más descuidamos. Embutidos en medias y calcetines de tejidos sintéticos, en zapatos estrechos y en altos tacones.
Con la llegada del buen tiempo, los pies salen a la luz y también del olvido al que son condenados durante todo el invierno.


El pie está diseñado para andar descalzo. El ser humano ha andado así durante millones de años, y aún andan así, sin problemas, muchas personas en todo el planeta.
Los niños demuestran instintivamente su desacuerdo con el calzado quitándoselo a menudo. No deberían calzarse mientras no andaran.

El calzado forma parte de las exigencias de nuestra cultura, y un buen y brillante zapato representa para muchas personas el detalle de pertenecer a un estatus social elevado.

Sin embargo, el pie con el zapato es el soporte móvil de una estructura delicada y dinámica que conviene mimar racionalmente de acuerdo con su importante función, y no como ocurre muy frecuentemente, según los dictados de unas modas caprichosas alejadas de fundamentos científicos.

El zapato ha de ser cómodo desde el primer momento. Es un grave error pensar que ya se acomodará. Ha de respetar la posición natural de los dedos del pie y los movimientos naturales de todo el conjunto plantar.

La suela  ha de ser flexible y garantizar una base segura de apoyo de todo el pie. La piel también flexible y transpirable, y el tacón de menos de dos centímetros. En fin, ¡como si fuéramos andando descalzos! 
El calzado inadecuado es una causa frecuente de mucho dolores y problemas graves.


La combinación de tacón alto y calzado puntiagudo es una agresión a los pies y a las extremidades inferiores, que puede provocar numerosas patologías, desde trastornos circulatorios, fatiga y dolor de cabeza hasta lesiones de espalda y lesiones en la columna vertebral, pasando por metatarsalgias, callosidades, juanetes, deformidades en los dedos, inflamaciones del tendón de Aquiles, pies planos y piernas hinchadas.

Hay dos grupos de personas que son de alto riesgo si les aparece alguna lesión de este tipo: los diabéticos con problemas circulatorios y las personas con arteriosclerosis de las extremidades inferiores y problemas de riego sanguíneo, varices, y en general mal retorno venoso, el cual contribuirá a agravar cualquier dolencia de los pies.

El flujo sanguíneo de los pies de los diabéticos se suele alterar debido a su enfermedad, por lo que necesitan una atención adicional, y siempre que aparezcan llagas o heridas, se debe seguir los consejos de un especialista, además de tener muy bien regulados los niveles de glucosa en la sangre.

El cuidado  de los pies ya no es solo una cuestión de estética y belleza, ya que el estado general de los mismos puede afectar seriamente a nuestra salud. No en vano, los pies soportan todo el peso del cuerpo, y son un factor esencial del equilibrio.

Con ejercicio, baños adecuados a base de plantas medicinales, es posible combatir la aparición de callosidades, durezas y deformidades de los pies, la mayoría de las veces debido a la utilización de calzado inapropiado. Y con cuidados de belleza lograremos tener unos pies bonitos y saludables.

Ejercicios para el cuidado y la belleza de los pies

Realizando con asiduidad algunos de los siguientes ejercicios podemos llegar a mantener saludables, bonitos y confortables nuestros pies:
  • Tumbados en el suelo y moviendo solo los pies, intentamos que los dedos lleguen a tocar el suelo, se cuenta hasta diez y se vuelve a la posición inicial. A continuación hacemos el giro al contrario, como si quisiéramos tocar con los dedos la pierna y los mismo se cuenta hasta diez y se descansa. Este ejercicio es muy bueno para la circulación de los pies, y también surte efecto como prolongación en las piernas.
  • Flexionar y girar los tobillos, y también girar y flexionar cada uno de los dedos del pie con las manos.
  • De pie, con los pies juntos, levantarse despacito hasta quedar apoyado en las puntas de los dedos. Luego bajar poco a poco hasta que los dos talones se queden en el suelo.
  • Recoger canicas con los dedos de los pies.

Tratamientos naturales para durezas y callos en los pies


Uno de los problemas más comunes de nuestros pies suelen ser las durezas y callosidades producidas por el calzado inadecuado; con sencillos tratamientos naturales podemos aliviar callos y durezas o incluso hacer que desaparezcan.

Una cataplasma de ajo: se calienta el ajo y se aplica directamente sobre la callosidad cuando aún esté caliente. Debe fijarse con un suave vendaje.

Dos cucharadas de yogur natural mezclado con una cucharada de sidra natural, con esta pasta se cubren las durezas de los pies, también sirve para las callosidades, se deja actuar durante diez minutos. Y a continuación se realiza un baño con las recetas de plantas más adelante descritas.

Cómo evitar el olor de los pies

Para eliminar el olor de pies, se debe incluir silicio en nuestra dieta, presente en el ajo, el perejil, la lechuga, la cebolla, el apio y el puerro, entre otros.

Asimismo, es conveniente usar calcetines hechos con fibras naturales, y airear los pies caminando descalzo cuando sea posible y con la precaución de no enfriarse.

Por ejemplo podemos andar descalzos por la orilla de la playa o en la hierba del campo cuando el tiempo sea caluroso, o incluso en casa sobre suelos de madera.


Pies hinchados, dolor de pies y pies fríos, en baños de plantas medicinales

Los tradicionales baños de pies, consistentes en introducirlos en agua unos quince minutos, siguen siendo uno de los mejores tratamientos y remedios naturales para los pies doloridos, hinchados, fríos y cansados.

Hay planta medicinales como el diente de león y la camomila o manzanilla, que tienen propiedades estimulantes y que pueden utilizarse para los baños o pediluvio. Para ello, una infusión de cuatro a cinco cucharadas de estas hierbas medicinales por cada litro de agua y añadirlo a un barreño o palangana con agua templada, nos servirá para un reconfortante baño de pies.

También  la siguiente receta con espliego o lavanda para los pies fríos: con 100 gramos de lavanda o espliego, 3 litros de agua y un puñado de sal. Se coloca el espliego en el interior de una bolsa de tela y se introduce en el agua fría, dejando que hierva durante cinco minutos. Tras cinco minutos más de reposo, se añade la sal, removiendo hasta que se disuelva. Se sumergen los pies en agua fría durante un par de minutos, y luego en el baño de espliego durante diez minutos más.

Y después de los baños es recomendable nutrir e hidratar la piel de los pies.


Cuidados diarios

Para que los pies se mantengan sanos y suaves durante todo el año, hay que incorporar a la rutina diaria de cuidados una atención exclusiva a los pies, que no requiere mucho más tiempo.
  • Lavar los pies cada día e hidratarlos bien con una crema específica, aplicada con un suave masaje, o al menos extender la aplicación de la crema corporal a los pies.
  • Secar bien los pies, especialmente el espacio entre los pies, para evitar la aparición de hongos.
  • Exfoliar los pies una vez a la semana, bien con una crema exfoliante específica o con remedios caseros como la sal o el azúcar.
  • Cortar las uñas en casa cada 10-12 días de modo que no pasen por encima de la carne. Cortar las uñas rectas.
  • Evitar  el calzado estrecho y los tacones muy altos, pues favorecen la aparición de callos, ampollas y durezas.
  • Siempre que se pueda, poner los pies en alto al sentarse o tumbarse, para favorecer la circulación sanguínea. Y desnudarlos para que se aireen.
  • Andar  descalzos siempre que sea posible, en casa, en la hierba o en la playa, pero nunca en piscinas públicas, para evitar la aparición de hongos, pie de atleta o micosis.
  • Acudir al podólogo una vez al año.

Cuidados intensivos

La insuficiente transpiración a la que son sometidos los pies durante los meses de invierno hace que la piel se vuelva seca y áspera, pudiendo llegar a producirse grietas en los talones. En una semana de tratamiento se puede conseguir que los pies recuperen su suavidad. Es recomendable aplicar el tratamiento por las noches, antes de acostarnos.
  • Preparar agua templada con jabón y sal y sumergir los pies durante unos minutos.
  • Aplicar un tratamiento exfoliante específico para los pies. En caso de no contar con uno, una alternativa eficaz y barata es la sal o el azúcar. Frotar toda la superficie del pie con suavidad.
  • Aclarar y secar muy bien, sin olvidar el espacio entre los dedos.
  • Pasar una piedra pómez o una lima de pies por los talones y los laterales del pie.
  • Volver a aclarar con agua fría y secar cuidadosamente.
  • Aplicar crema hidratante para pies, masajear bien, aplicar más crema y ponerse unos calcetines de hidratación (en su defecto se pueden usar unos calcetines de algodón normales). Dormir toda la noche con ellos.
  • Repetir el tratamiento todas las noches durante una semana.


Oriol Avila Montesó
Presidente del Centro de Estudios Naturalistas de Barcelona.


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 2 de marzo de 2017

Hipertrigliceridemia

Los triglicéridos son un tipo de grasas saturadas que podemos ingerir a través de la alimentación (alimentos grasos) y que también son producidas por el hígado cuando consumimos un exceso de energía o calorías. Estas calorías sobrantes se almacenan en forma de triglicéridos.
Cuando esta producción se da en exceso existe hipertrigliceridemia, que si no se trata a tiempo puede desembocar en una ateroesclerosis o una afección cardíaca.

El tratamiento orientado a reducir los triglicéridos incluye modificaciones tanto en el estilo de vida (dejar el tabaco, practicar ejercicio físico de forma moderada y regular, evitar el sobrepeso u obesidad, evitar el consumo de alcohol...) como en la alimentación.
Se aconseja adecuar el aporte calórico a las necesidades de la persona para alcanzar un peso saludable y controlar la cantidad de grasa y azúcares simples ingeridos para evitar que se transformen en triglicéridos.

Causas de la hipertrigliceridemia

  • Causas genéticas. Hipertrigliceridemias familiares, en donde los valores pueden estar por encima de 300 a 500 mg/dl.
    La hipertrigliceridemia tiene una importante carga genética. Sus terribles consecuencias en forma de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular o pancreatitis pueden ser malas sorpresas. Al tratarse de dolencias muy vinculadas con las grasas, se malinterpreta que las personas delgadas o en normopeso son ajenas a sufrirlo. No es cierto. Una persona obesa por una mala alimentación o hábitos dañinos de sedentarismo tiene mayor posibilidad de que las grasas que ingiere no puedan ser procesadas y terminen en índices excesivos en su sangre y sus venas. Pero también una persona delgada que abuse de grasas o malos hábitos o que tenga una disposición genética muy fuerte está expuesta a sufrir accidentes cardíacos como consecuencia de exceso de lípidos en la sangre, el hígado y el páncreas.
  • Causas alimentarias. Una inadecuada alimentación en base a grasas y proteínas, sin fibra puede llevar a elevar los niveles de triglicéridos.
  • Sobrepeso u obesidad. El exceso de peso puede llevar a un aumento de triglicéridos en sangre.
  • Falta de actividad física: Si bien ésta no es una causa excluyente, la falta de ejercicio físico unido a otros factores puede ayudar al exceso de -triglicéridos.
  • Tabaco. El hábito de fumar es perjudicial  y ayuda a aumentar los niveles de triglicéridos en sangre.

Contenido calórico de la dieta

El contenido calórico de la dieta influye sobre la cantidad de lípidos en la sangre, habiéndose demostrado que las dietas hipercalóricas, o altas en calorías, estimulan la producción hepática de triglicéridos  y del colesterol LDL (colesterol malo).
Asimismo se ha demostrado que las dietas hipocalóricas, o bajas en calorías, producen un descenso del colesterol y triglicéridos  y provocan un aumento del colesterol HDL (colesterol bueno).

Grasas

Las grasas de la dieta están constituidas casi exclusivamente por triglicéridos, y en algunas personas puede contribuir hasta un 35-40% del consumo calórico total.
Para disminuir los triglicéridos, es importante disminuir el aporte total de grasa, preferiblemente en un 25-30%

Ya que los ácidos grasos que forman las grasas tienen un influencia importante sobre el metabolismo de las grasas se debe indicar, con especial énfasis, el tipo de ácidos grasos que se deben ingerir para lograr beneficios.
Estos ácidos grasos naturales de importancia nutritiva se clasifican en tres tipos: la grasa saturada (la más dañina para el organismo), la grasa monoinsaturada y la grasa poliinsaturada (estas últimas son insaturadas y beneficiosas para el organismo)

Grasa saturada
Distintos estudios indican que la grasa saturada eleva los niveles de triglicéridos y colesterol sérico. La prevención y el tratamiento de los triglicéridos altos requiere de una disminución del contenido de grasas saturadas de la dieta. 
Todas las grasas animales, con excepción del las procedentes del pescado, son saturadas, por lo que es preferible  limitar su consumo. Eliminar la piel del pollo, y consumir la carne de res o de cerdo muy ocasionalmente, tratando que se consuman únicamente los cortes magros (constituidos por fibra muscular, sin grasa).

También debe eliminarse de la dieta los productos lácteos elaborados con leche entera y los productos de respostería industrial que contienen grasas de origen animal. Para esto se puede optar por lo lácteos desnatados , como la leche y el yogurt, y sustituir la repostería por otros alimentos bajos en grasa saturada.

En cuanto a los aceites, se tiene por única excepción los aceites de palma y coco que son ricos en grasa saturada.

Grasa insaturada
  • Grasas monoinsaturadas. El principal tipo de grasa monoinsaturada es el ácido oleico. El alimento con mayor contenido es el aceite de oliva (65-80%)
    Algunos estudios han comprobado que las dietas ricas en ácido oleico elevan el colesterol HDL, y reducen la tasa de colesterol LDL, por lo que cada vez se están utilizando más como sustituto de la grasa saturada.
  • Grasas poliinsaturadas. Se encuentran ampliamente distribuidas en la mayoría de los aceites vegetales utilizados en la alimentación (maíz, canola, girasol), y en los pescados (sobre todo en los azules como salmón, caballa, sardinas, pez espada)
    El pescado azul es muy importante debido a su gran contenido de ácidos grasos omega 3, ayudan a controlar los triglicéridos en sangre.
En caso de tener altos los niveles de triglicéridos, los complementos de ácidos grasos omega 3 (en concreto, DHA o ácido docosohexaenoico, y EPA, eicosapentaenoico) han demostrado  beneficios en la disminución de este tipo de lípidos cuando se suman a la dieta y el ejercicio.

Las recomendaciones dietéticas para la prevención de enfermedades cardiovasculares y el tratamiento de las hiperlipidemias aconsejan que los ácidos grasos poliinsaturados aporten un 10% de las kilocalorias totales de la dieta.
También es importante evitar las preparaciones culinarias excesivamente grasas como guisos, estofados, frituras y rebozados, decantándose más por plancha, asado, horno, papillote, vapor, hervido o escalfado.


Carbohidratos

Los carbohidratos son uno de los nutrientes de mayor importancia en la dieta. Pueden clasificarse en carbohidratos simples, o azúcares simples como el azúcar de mesa, el azúcar de las frutas o el azúcar de la leche; o carbohidratos compuestos, que se encuentran en el pan, las pastas, el arroz y las legumbres.

Es un hecho conocido, que las dietas con un alto contenido de carbohidratos elevan los niveles de triglicéridos por un aumento de la síntesis de triglicéridos en el hígado. 
Conviene, en este caso, reducir la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos simples, como el azúcar, además de consumir porciones más pequeñas de pan, arroz, pastas, patatas y otros alimentos altos en carbohidratos.

Fibra

La fibra se compone de diversos compuestos, como la celulosa y la pectina, que el organismo es incapaz de digerir.
Se encuentran fundamentalmente en las verduras y hortalizas (sobre todo si están crudas, como en las ensaladas), las leguminosas (alubias, lentejas, garbanzos), cereales integrales y las frutas.

Se recomienda consumir al menos 30 gramos diariamente, una dieta rica en fibra ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

Proteínas

Las proteínas son los nutrientes constructores de los músculos en el cuerpo, y están compuestas de aminoácidos. Pueden obtenerse de fuentes animales, como la carne, pollo, pescado, cerdo, pavo, así como de sus derivados: lácteos y huevos.
Los cereales y vegetales pueden tener pocos aminoácidos o proteínas, pero no son alimentos de buena calidad proteica.
No se ha demostrado que las proteínas en si modifiquen de forma significativa las concentraciones de grasas en sangre. 

Sin embargo, los alimentos del grupo de las carnes son altos en proteína, y se puede optar por alimentos ricos en proteína que sean bajos en grasa saturada y colesterol.

Alcohol

El consumo excesivo de alcohol es una de las causas más frecuente de triglicéridos altos.
El consumo de bebidas alcohólicas supone un aporte de 7´1 calorías por gramo de alcohol etílico, sin ningún valor nutritivo. Es por esto que en personas con tendencia a los triglicéridos altos, se recomienda la restricción total de su consumo.
La hipertrigliceridemia  es considerada un factor de riesgo importante tanto para la salud cardiovascular, como para otras patologías como diabetes, obesidad, hepatopatías, enfermedades renales, etc. Para evitar que esto ocurra, la dieta tiene un papel muy importante.



Información facilitada por VidaNatural


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


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