jueves, 19 de octubre de 2017

Virtudes de la soja. Los beneficios desconocidos.


Basándose en comprobaciones científicas extraídas de más de cincuenta estudios independientes, el Organismo Estadounidense para el Control y Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) ha decidido permitir a los productores de alimentos que contengan un mínimo de 6,25g de proteína de soja por ración, inscribir en el envoltorio del comestible o la bebida en cuestión la indicación: "25 g de proteína de soja al día, incluidas en una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, pueden reducir el riesgo de sufrir transtornos cardíacos"

Las autoridades reguladoras estadounidenses examinaron un número suficiente de estudios para convencerse de que, en personas con un alto índice de colesterol, al reemplazar todas o una parte de las proteínas animales de su dieta por proteínas de soja, tanto el índice total de colesterol como el de colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad, más conocido como "colesterol malo") se reducen considerablemente

Teorías acerca de sus beneficios

Aunque todavía no se sabe con certeza cual es el mecanismo por el que la proteína de soja produce tales efectos, los investigadores han formulado varias hipótesis. Podría deberse al hecho de que favorece la secreción de ácidos biliares, lo que produce la reducción del nivel de colesterol en la sangre.

Otra teoría defiende que la proteína de soja estimula el hígado y éste reacciona reduciendo el nivel de colesterol LDL en la sangre, o bien que las isoflavonas de esta leguminosa actúan como antioxidantes, o favoreciendo la vasodilatación y reduciendo de este modo los daños producidos por este tipo de colesterol y los depósitos que deja en las paredes arteriales.

Sea cual sea la explicación correcta, en lo que respecta a las isoflavonas, la acción protectora que potencialmente ejercen no se limita al corazón. Se considera que tanto las isoflavonas, calificadas por algunos expertos de arma secreta de la soja, como los lignanos de esta planta están estructuralmente emparentados con lo estrógenos (hormonas humanas)


Isoflavonas, genisteína y estrógeno humano

Lo más sorprendente de los estrógenos vegetales que aparecen en la soja es que la similitud de su forma y su estructura con los estrógenos humanos significa que pueden acoplarse a los receptores beta del estrógeno, pero, al ser más endebles que el estrógeno humano, son susceptibles de reducir el riesgo de que se inicie el proceso de división celular.

La genisteína también ejerce una gran influencia en el crecimiento y el control celular, puesto que ayuda a inhibir tanto la acción de las enzimas necesarias para la división celular, como la vascularización, controlando así la reproducción de las células cancerígenas.

Las propiedades beneficiosas de la soja no acaban ahí. Parece se que, en las mujeres premenopáusicas, los estrógenos vegetales de esta planta atenúan los efectos del estrógeno humano. A las mujeres posmenopáusicas, cualquier efecto del estrógeno vegetal, por leve que sea, les ayudará a reducir los efectos de la menopausia, ya sea a corto o largo plazo

Varios estudios han revelado que, administrando 40g adicionales de proteína de soja al día, se incrementa el aporte mineral a ciertas vértebras de la columna, además de reducirse la intensidad de síntomas menopáusicos, tales como los sofocos.

En países como Japón, donde el promedio de estrógenos vegetales ingeridos oscila entre los 20 y los 50mg diarios, el riesgo de padecer cáncer de mama es entre cinco y ocho veces menos que en Europa occidental, donde la media es de 1mg diario.

Parece ser que incrementando la ingesta diaria de soja, no sólo se puede reducir el riesgo de padecer trastornos cardiacos, sino que además se podría contribuir a fortalecer la salud de mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas. Sin duda alguna, cada vez se encontrarán en más productos a base de soja en los que se resalten las propiedades beneficiosas en este componente.


Información cortesía de Solgar España.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 5 de octubre de 2017

Policitemia


En un anterior artículo hemos hablado sobre la anemia; los diferentes tipos y posibles tratamientos.
Haciendo referencia a este tema, en el de hoy hablaremos del caso opuesto, la policitemia.

La policitemia es el exceso de hematíes en la sangre. Aunque no existe una única causa para la policitemia, se sabe que hay varios factores que contribuyen a la producción anormal de glóbulos rojos.

  • Congénita: Un componente hereditario aún desconocido. En algunos casos se detectan anomalías en los cromosomas 8, 9, 17, 20, que podrían explicar esta enfermedad.
  • Formación endógena de glóbulos rojos: En estos casos los pacientes presentan una producción de eritrocitos (glóbulos rojos), exagerada, sin evidencia de alteración de sus receptores ni de otros factores.
  • Fisiológica: En determinados momentos de nuestra vida, por cambios producidos en nuestro organismo, se necesitan más glóbulos de lo habitual, y por tanto se sintetizan en mayor cantidad. Un ejemplo de cambio fisiológico se este tipo sería en caso de embarazo. En este caso no es preciso darle mayor importancia ni tratamiento, porque remite espontáneamente al finalizar el periodo de gestación.
  • Alteraciones en los receptores de factores hematopoyéticos: esto significa que existe una respuesta anormal a estímulos de los factores productores de células sanguíneas en los receptores de una proteína llamada trombopoyetina, que va a dar lugar a una formación descontrolada y patológica de glóbulos rojos. 

Al aumentar el número de hematíes, la sangre es más espesa de lo normal y puede dar problemas circulatorios, sobre todo a nivel de pequeños capilares, que son los periféricos. La sangre tiene dificultad para llegar a los lugares más irrigados por pequeños capilares, y así, aunque secundariamente, la respiración celular estará afectada por mala circulación.
Por otro lado al haber más cantidad de hematíes, hay un mayor metabolismo, es decir, una mayor destrucción y producción y a largo plazo puede producirse una acumulación de hierro en el hígado (que no es eliminado fácilmente por el organismo).Esta acumulación de hierro en el hígado puede ocasionar lesiones en los hepatocitos y acabar en cirrosis. (Hemocromatosis).


CUADRO CLÍNICO DE PACIENTES CON POLICITEMIA:
  • Problemas circulatorios en las extremidades (hormigueos)
  • Picores generalizados
  • Coloretes en las mejillas


TRATAMIENTO:

El objetivo de los tratamientos, es reducir el espesor de la sangre, evitando así, problemas de coagulación y sangrado.
Se utiliza un método llamado flebotomía, que consiste en que semanalmente se haga una extracción de sangre, hasta que el nivel del hematocrito disminuya.
La terapia con luz ultravioleta puede disminuir los picores en los pacientes que lo experimentan.
No es conveniente tomar suplementos, que no alimentos, que contengan vitamina C porque en este caso la vitamina C en vez de comportarse como un antioxidante, tiene actividad pro oxidante celular.


Sheyla Burón Castroagudín


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Fitoterapia: entre la tradición y la ciencia, la experiencia y la investigación.

Las plantas han sido las primeras medicinas del Hombre. A lo largo de la Historia, pueblos de todo el mundo han utilizado las plantas medicinales para mejorar la salud, y éstas han sido fundamentales para el arte de la curación.


La historia de la terapia herbal

En todas las culturas a lo largo y ancho del globo terráqueo, un proceso constante de búsqueda, de ensayo y de verificación relacionado con las plantas dio lugar al desarrollo de una ciencia empírica. Hoy, muchas de ellas tienen un lugar destacado en la medicina científica y se utilizan para tratar una amplia gama de enfermedades.

La naturaleza es nuestra farmacia

El reconocido naturópata y herborista suizo Alfred Vogel (1902-1996) destacó con frecuencia que la naturaleza proporciona una vasta y profunda gama de remedios herbales. Esto es incuestionable, aunque también hay que recordar que, en lo que se refiere a su uso, pueden darse errores y aberraciones imposibles de controlar cuando su empleo es popular.
A. Vogel
Esto también sucede porque la naturaleza nos proporciona de todo: remedios útiles pero también placebos inútiles, estupefacientes y toxina peligrosas, con lo que el hecho de que la planta implique serios riesgos o bien la curación a menudo depende de cómo ésta se utiliza o de la dosis que se emplea en cada caso.

Incluso hoy en día, todavía existe un concepto erróneo generalizado de que un remedio herbal es esencialmente inofensivo. También es evidente que, a lo largo de la historia de la medicina herbal, se han cometido mucho errores. Actualmente, sin embargo, podemos asumir que cualquier planta que se utiliza de una manera consolidad ha demostrado su eficacia. 
Un farmacéutico alemán recomendó en una ocasión la aplicación de una regla atribuida a Abraham Lincoln para evaluar los medicamentos a base de plantas. El presidente americano sostenía que: "puedes engañar a toda la gente parte del tiempo, y a algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a toda la gente todo el tiempo".
Aplicada a la fitoterapia, ello significaría que una planta que ha sido utilizada por muchas personas durante mucho tiempo con buenos resultados ya no tiene más necesidad de probar su eficacia.

Fluidos corporales y signos

En la antigüedad, el cuidado "médico" implicaba principalmente el uso de plantas como medicinas.
Los precursores de la medicina moderna fueron también los padres de la fitoterapia moderna: desde  Hipócrates (400 aC), Dioscórides (50dC), Plinio el Viejo (70 dC), Galeno (siglo II) y Alberto Magno (siglo XIII) hasta Paracelso (siglo XVI).

Los cuatro humores
Dentro de la filosofia natural griega, trasladando al cuerpo humano la doctrina de los cuatro elementos -fuego, agua, tierra y aire- se desarrolló la doctrina de los cuatro humores (fluidos corporales), que definieron la medicina occidental hasta bien entrada la era moderna.

Esta doctrina también colocó a las plantas en relación con los cuatro fluidos corporales: bilis negra, bilis amarilla, sangre y flema.

Esta teoría médica contrastaba con la visión cristiana de que Dios proveía una cura para cada enfermedad en el cosmos que había creado. El concepto de una medicina herbal enviada por Dios al desarrollo de la "doctrina de las signaturas", en el cual Paracelso en particular jugó un papel significativo. El efecto curativo de las plantas se dedujo de su sabor, forma, color y otras características. En otras palabras, los herboristas tenían que descifrar los signos dedos por el creador.

Esto llevó, por ejemplo, a que la celandina (Chelidonium majus L.) se usara como un remedio para la vesícula biliar y el hígado debido a su savia amarilla; las orquídeas se usaran como un afrodisíaco porque sus tubérculos se asemejan a los testículos masculinos; y las nueces se emplearan para las enfermedades mentales porque su aspecto se asemeja a la superficie del cerebro.
Desde el barroco, se intentó investigar la composición de las plantas. Sin embargo, como las técnicas de investigación utilizadas fueron principalmente la quema de las mismas, no se lograron muchos resultados.

Monasterios y libros de hierbas

Tras la caída del Imperio Romano, la tradición de la medicina herbal se trasladó a los monasterios. Se copiaron los escritos de los curanderos famosos de épocas anteriores y muchos monasterios establecieron y mantuvieron jardines de plantas medicinales, lo que llevó a la adquisición de nuevos conocimientos médicos y botánicos. Por ejemplo, Walhfrid Strabo, abad de Reichenau, escribió poemas didácticos sobre plantas medicinales en el siglo IX y la abadesa Hildegard von Bingen (1098-1179) escribió dos libros en latín que desempeñaron un papel importante en la difusión de la medicina herbal.

Carl von Linné
El auge de los libros sobre plantas medicinales comenzó en el siglo XV, con dibujos cada vez más detallados y descripciones de "plantas médico-farmacéuticas". Los libros ilustrados sobre hierbas escritas por los botánicos Otto Brunfels, Hieronymus Bock, Leonhard Fuchs y Theodorus Tabernaemontacus (del siglo XVI), todos ellos también médicos, ahora son considerados tesoros.

En el mundo anglosajón, las obras botánicas de William Turner (siglo XVI), John Ray (siglo XVII) y Nicolas Culpeper (siglo XVIII) desempeñaron un papel importante. Los botánicos y médicos flamencos Rembert Dodoens, Matthias de L´Obel y Charles de L´Ecluse (Carolus Clusius) también escribieron obras importantes. Los tres trabajaron en muchos países de Europa; L´Ecluse elaboró obras sobre la flora de España, Austria, Portugal y Hungría.
Durante este período, hubo muchos intentos para desarrollar una clasificación sistemática de las plantas. Sin embargo, esto no se logró hasta 1735, cuando el médico sueco e investigador de la naturaleza Carl von Linné puso fin al caos que rodeaba las descripciones de las plantas con la introducción de principios básicos para una nomenclatura botánica.

Sin embargo, las reglas internacionales y la nomenclatura de la descripción botánica no se introdujeron hasta finales del siglo XIX. Hoy en día, se utilizan los tests genéticos para aportar conocimientos adicionales para la determinación de las especies.


Medicina herbal "moderna"

Algunos médicos y científicos especializados en plantas afirman que nada ha dañado tanto a la aceptación de la fitoterapia (medicina herbal moderna o científica) como la repetición de indicaciones oscuras que emanan de la era de la medicina herbal medieval.
Hace más de 60 años, el profesor Rudolf Fritz Weiss (1895-1991), fundador de la medicina herbal científica, editor de la famosa revista de fitoterapia Zeitshrift für Phytotherapie y autor de la influyente obra Lehrbuch der Phytotherapie ("Medicina Herbal"), publicada en inglés, danés y japonés, declaró: "Debemos demostrar que la medicina herbal no se queda detrás de otras áreas de la medicina en términos de rigor científico y utilidad práctica".

Todo comenzó con el auge de la química orgánica. El primer principio activo que se aisló de una planta fue la morfina del opio, en 1805. A partir de entonces, se aislaron en una rápida sucesión otras muchas sustancias, conocidas como fitofármacos.

Strychnos nux vomica
La estrictina de la tóxica nuez vómica (Strychnos nux vomica) y la cafeína del grano de café (Coffea) en 1819; la quinina de la quina roja (Cinchona pubescens) en 1820; la codeína del opio en 1832; la digitoxina de la dedalera (Digitalis purpurea); la estrofantina de las semillas del estrofanto (Strophanthus gratus) o la atropina de la belladona (Atropa belladonna) marcaron los primeros hitos en el descubrimiento y aislamiento de los componentes vegetales. 
De forma gradual, se aislaron otros muchos principios, se explicaron sus estructuras y se demostraron científicamente la estructura química de las sustancias naturales, comenzó su fabricación sintética dentro de un laboratorio, lo que conocemos como medicina farmacéutica o química. 

En consecuencia, en muchos casos, la planta ya no se necesitaría más: un medicamento que contenía todo el espectro de sustancias activas que se encuentran en una planta o parte de una planta, ha sido reemplazado por un medicamento que contiene un solo tipo de molécula o sustancia farmacológicamente activa.
Así, con la llegada de los medicamentos de síntesis, las plantas medicinales tradicionales fueron relegados a un segundo plano y no se siguió trabajando con ellas. Las personas preferían la definición química exacta de las medicinas sintéticas y el hecho de que los efectos se pudieran medir de inmediato y claramente en experimentos, y estaban entusiasmados de poder reproducir los resultados en cualquier momento.

Aunque este enfoque fue unilateral, en realidad dio un impulso significativo a la fitoterapia en su conjunto, porque de esta manera volvió a forma parte de la investigación científica.


(Demasiadas) plantas abandonadas

Aislar los principios activos de una planta para formar un medicamento es, en gran medida, sólo adecuado para plantas medicinales altamente eficaces (medicamentos herbales de alta potencia) en las que uno o solamente unos pocos compuestos vegetales producen el efecto.
Estos medicamentos herbales de alta potencia tienen efectos secundarios, y algunos son extremadamente tóxicos. Un ejemplo es la dedalera (también conocida como digital): es indudablemente más sensato tratar las arritmias cardíacas con compuestos digitálicos aislados, que se pueden dosificar con precisión, en lugar de hacerlo con un té hecho de la planta. 
El frágil equilibrio entre una curación y una intoxicación sería demasiado arriesgado.

La desventaja de este enfoque reside en que, para muchas plantas medicinales tradicionales y de uso bien establecido, no fue posible aislar un compuesto activo individual que pudiera explicar la acción de la planta.
Dedalera
Esto es particularmente cierto para muchas plantas que exhiben efectos suaves o moderados que contienen una compleja mezcla de compuestos vegetales.

Para estas plantas, la ciencia ha podido demostrar que, en su totalidad, la planta funciona. Pero esta actividad no se observa cuando se estudian los compuestos individuales. Parece lógico sugerir que el poder terapéutico proviene entonces de la interacción de los muchos compuestos presentes, más que de un compuesto único. Este es el caso de muchas de las plantas medicinales que usamos hoy en día. En ellas sería totalemente erróneo equiparar los efectos "suaves y moderados" con una no eficacia; por el contrario, ocurre que aunque la planta medicinal no puede producir un efecto intensivo inmediato (como en el caso de una inyección de digitalina), puede ser tomada durante un largo período de tiempo sin causar ningún daño.


Un método que se mantiene dentro de lo convencional

Las plantas se pueden utilizar para tratar una amplia variedad de trastornos de salud, tanto agudos como crónicos. El espectro abarca enfermedades del corazón, trastornos de la piel, problemas de riñón y vejiga, reumatismo y otros trastornos de las articulaciones, síntomas de la menopausia, enfermedades metabólicas, dolor, depresión, problemas circulatorios, resfriado común y gripe, hiperplasia benigna de próstata, problemas gastrointestinales, problemas de sueño, estrés...

Aunque los preparados de plantas medicinales o fitofármacos (denominados en terminología internacional como HMPs o Herbal Medicinal Products) juegan un papel subordinado en el tratamiento médico de pacientes en mucho países, en los últimos años se ha hecho evidente un cambio de pensamiento a nivel mundial. Actualmente y se reconoce que la medicina herbal moderna, o fitoterapia, tiene su solidez y que las medicinas sintéticas y las preparaciones de plantas medicinales pueden y deben complementarse.


El secreto reside en la diversidad natural

Una sustancia activa pura consiste en una sola molécula química (o compuesto), que no se puede purificar más usando métodos físicos. Estos tienen características físicas, efectos farmacológicos y efectos secundarios precisos y conocidos.
Sin embargo, una planta contiene cientos, incluso miles, de compuestos químicos que actúan de manera sinérgica.

Passiflora incarnata
Muchos métodos de prueba convencionales no son capaces de hacer frente a la complejidad de los extractos vegetales y, como consecuencia, puede ser extremadamente dificil confirmar el uso empírico y tracional de una hierba. 
Por ejemplo, el "secreto" de los efectos tranquilizantes de la valeriana (Valeriana officinalis) o de la pasiflora (Passiflora incarnata) aún no se han podido descifrar completamente, a pesar de una historia de uso bien establecido.

Aislar y probar los compuestos individuales de la planta solamente cuenta una parte de la historia. Esto se debe a que los otros compuestos presentes, aunque aparentemente sin importancia, influyen en el tipo, en la duración y en el ritmo del efecto de la planta.

Según el profesor Reinhard Saller, primer director del Instituto de Naturopatía en una universidad suiza (Zurich), "además de los componentes altamente eficaces, las sustancias activas secundarias y la fibra contribuyen al efecto beneficioso y a la tolerabilidad de los fármacos a base de plantas". 


Dependiente de los caprichos de la naturaleza

Como hemos visto, las plantas medicinales contienen una mezcla de muchos compuestos vegetales. La situación se hace aún más compleja porque esta mezcla de sustancias activas no es constante para ninguna planta mientras crece.
La calidad de cada planta depende del suele en el que crece, el clima y la época de la cosecha. Todos estos factores pueden afectar los niveles de los grupos de compuestos vegetales.

Para aumentar la complejidad del asunto, incluso una planta individual puede exhibir un espectro de principios activos ligeramente diferente, comparada con una planta vecina que crece en el mismo campo y bajo las mismas condiciones.



Ingrid Zehnder-Rawer
Información facilitada por A.Vogel


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 21 de septiembre de 2017

Anemia



Entendemos la anemia como la disminución del número de hematíes en sangre, que acompaña a una disminución de la hemoglobina. La hemoglobina es la encargada de transportar el oxígeno de los pulmones a la célula y el CO2 de las células para poder eliminarlo.
Debemos de tener presente que lo realmente importante en un caso de anemia es la disminución de la hemoglobina, ya que es el principal componente del hematíe.

Para saber qué grado de anemia se tiene, hay que saber si tanto los valores de hematíes como los de hemoglobina son los correctos, pero hay que tener en cuenta que estos parámetros varían dependiendo del sexo del individuo.
Pongamos el ejemplo de los parámetros normales para una mujer y hombre adultos:

HEMATÍES:
  • HOMBRE: 4.500.000 a 5.000.000Hties/mm3
  • MUJER: 4.200.000 a 4.500.000 Hties/mm3

HEMOGLOBINA: 
  • HOMBRE 14 a 16 mgs/litro
  • MUJER: 12.5 a 16 mgs/litro

Ahora bien, hay que remarcar que no todas las anemias son iguales, sino que hay varios tipos:
Por un lado tenemos la anemia ferropénica, que es una anemia producida por falta de hierro, y por otro la anemia megaloblástica, una anemia producida por falta de vitamina B12 o Ácido fólico. Estas son las más habituales, pero también se da la anemia hemolítica; producida por destrucción excesiva de hematíes y por último la anemia de las enfermedades crónicas; que generan un consumo excesivo de hierro.

Vamos a adentrarnos un poco más en el tema para poder explicar bien la anemia ferropénica y la anemia megaloblástica.


ANEMIA FERROPÉNICA:


Es una anemia que se produce por una falta de hierro en nuestro organismo. Es un mineral indispensable para que la hemoglobina se sintetice, siendo ésta el principal integrante del hematíe.
Las necesidades diarias de hierro son de 1mgr/día.
En teoría, según datos contrastados, con una dieta normal no debería de existir anemia ferropénica, ya que nuestra dieta diaria nos debería de aportar las cantidades que necesitamos, pero hay factores que influyen negativamente:

  • La absorción intestinal del hierro es tan sólo de un 5 a un 10 % de la ingesta total. Este grado de absorción depende del individuo y también de la dieta; es decir, de los alimentos que se ingieran.
  • Un consumo de alimentos ricos en vitamina C favorecerá la absorción intestinal del hierro.


¿Qué suele causar la anemia ferropénica?

Anemia por deficiencia de hierro

Como ya hemos mencionado, cada individuo es diferente y no todas las personas absorben el hierro de igual manera. A esto también podemos añadir que en algunos casos la anemia es producida por una dieta pobre en hierro de fácil absorción (Como pueden ser las carnes rojas, el hígado, la yema del huevo…etc.) y como ya he dicho antes; si se acompaña con alimentos ricos en vitamina C, la absorción intestinal aumenta.

Por otro lado están los pacientes con enfermedades crónicas, en las que aumenta el consumo de hierro y por eso se produce el déficit. Además se incrementa el gasto metabólico y esto hace que aumenten nuestras necesidades de hierro. En periodos de cambios fisiológicos como el desarrollo, el embarazo, la lactancia…. tenemos mayor consumo, por lo que está claro que en esos momentos se debe aumentar la ingesta de alimentos que contengan más cantidad de hierro, incluso suplementarse si fuera necesario.


La anemia no aparece sin más en el organismo, sino que van disminuyendo las reservas de hierro. Cuando éstas son muy bajas o nuestras necesidades de hierro hayan aumentado por cualquier cambio fisiológico y no dé tiempo a que se movilicen las reservas, aparecerá anemia, que se manifestará por una falta de síntesis de hemoglobina.
Al no tener suficiente hemoglobina no llegará suficiente oxígeno a las células, las cuales no tienen la capacidad de adaptarse a la nueva situación. Si esta situación se mantiene en el tiempo puede llegar a cronificarse.

¿Cuáles son los síntomas de una anemia ferropénica?


  • Un síntoma que muchas personas manifiestan es la astenia, que es un cansancio extremo y necesidad constante de dormir.
  • Palidez en la piel y en las mucosas, caída del cabello o también puede manifestarse con el mal aspecto del cabello.
  • Uñas frágiles que se abren y se rompen.
  • Palpitaciones y taquicardias, ya que los hematíes transportan menos oxígeno y se debe aumentar el ritmo para poder oxigenar.

Posibles tratamientos

A nivel fitoterápico añadiremos a nuestra dieta tisanas mineralizantes como pueden ser la cola de caballo y la ortiga mayor. También se pueden utilizar tisanas con plantas reconstituyentes y activadoras del aparto circulatorio, sobre todo en casos de debilidad y agotamiento.
Algunas de estas plantas son: cardo mariano, genciana, alfalfa… (Tanto las plantas para tisana mineralizante como las reconstituyentes se pueden mezclar).

A nivel dietético se recomienda una dieta rica en hierro (alimentos como huevos, carne roja, legumbres, espinacas,…) y rica en vitamina C (cítricos, frutas y verduras).


Si fuese necesario recurrir a la suplementación, aportaremos quelatos de hierro, ya que tienen una buena absorción. También podemos utilizar jarabes ricos en hierro, en los cuales debemos tener en cuenta la cantidad de hierro de contienen y su presentación (quelato, gluconato), además de los elementos que lo acompañan como puede ser la vitamina C.
Dentro de la suplementación en vitamina C podemos encontrar también comprimidos de acerola, muy ricos en vitamina C y vitamina A.


ANEMIA MEGALOBLÁSTICA

Es una anemia que se caracteriza por un cambio en la estructura del hematíe, que suelen aumentar de tamaño debido a un déficit del organismo de vitamina B12 o de ácido fólico.


¿Qué la produce?


  • Cambios fisiológicos en el organismo, como mencionábamos antes: periodos de lactancia, embarazo, desarrollo físico, etc.
  • Dieta desequilibrada, como por ejemplo vegetarianos estrictos que lleven mucho tiempo siéndolo, que podrían tener déficit de vitamina B12, ya que ésta se obtiene principalmente de productos de origen animal.
  • Personas con dietas pobres en vegetales, que deberían suplementarse con ácido fólico.
  • Mala absorción intestinal, porque parte de la vit. B12 es sintetizada por nuestra flora.
  • En personas con patologías de intestino e incluso quienes hayan estado tomando antibióticos de amplio espectro una larga temporada, la flora intestinal se debilita, condicionando la absorción de la vitamina B12 y el ácido fólico.

Vitamina B12

La vitamina B12 está formada por una molécula de cobalamina que contiene un átomo de cobalto. Su estructura es muy parecida a la de la hemoglobina, pero ésta contiene un átomo de hierro. Es imprescindible para nuestro organismo, ya que estimula el crecimiento, sintetiza los hematíes (Sin esta vitamina tienen una vida más corta), etc.


El ácido fólico también es imprescindible para la síntesis de los hematíes y los ácidos nucleicos (ADN). A pesar de tener efectos muy parecidos, las dos vitaminas son diferentes a nivel metabólico. Una anemia por déficit de ácido fólico nunca será tan grave como una anemia por falta de vitamina B12, ya que ésta puede tener consecuencias a nivel neurológico.


¿Cómo se manifiesta?
Los síntomas de la anemia megaloblástica suelen ser los mismos que los de la anemia ferropénica, la diferencia es que en ésta pueden aparecen síntomas neurológicos como sensibilidad, parálisis….

Tratamiento
El tratamiento será aportar al organismo los nutrientes que le faltan, además de un buen plan nutricional con ayuda de algunos suplementos (Por ejemplo, para compensar la carencia de las vitaminas antes mencionadas)

Algunos complementos dietéticos ricos en vitamina B12
-Polen.
-Levadura de cerveza.
-Zumo de remolacha (vit. B12, hierro, vit. C)
Se aconseja también tomar un complejo vitamínico y mineral, que se comercializa en distintos formatos y presentaciones.



Sheyla Burón Castroagudín.
Referencias: “Tratamientos fitoterapéuticos y dietéticos”. Monserrat Gispert Negrell


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