jueves, 28 de julio de 2016

Lo que necesita tu próstata

A pesar de que no nos acordamos de ella hasta que empieza a dar problemas, la próstata es una glándula esencial para la buena marcha de las funciones masculinas, que conviene cuidar durante toda la vida.


La próstata es una pequeña glándula que se sitúa bajo la vejiga, abrazando la uretra, el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el pene. Sus funciones son básicamente sexuales, ya que participa en la formación del líquido seminal y en la contracción en el momento de la eyaculación, de modo que cuidar su salud no sólo es importante para prevenir la hiperplasia benigna, sino también para mantener un buen grado de fertilidad y de funcionalidad sexual.


Hiperplasia benigna de próstata (HBP)

Curiosamente, y de forma normal, con la edad, la próstata aumenta de tamaño, y puede pasar de tener el volumen de una castaña antes de los 40 años a ser tan grande como un limón a partir de los 60.

Este cambio de tamaño provoca alteraciones fisiológicas, ya que al agrandarse la próstata se produce una especie de estrangulamiento alrededor de la uretra, lo que genera molestias: problemas al orinar (dolor, escozor), necesidad de orinar frecuentemente y/o con urgencia y también sensaciones desagradables en el periné, escroto y pubis, sobre todo cuando se realizan actividades físicas.


Este agrandamiento tiene lugar a causa de un aumento de la dihidrotestosterona, un compuesto perverso derivado de la testosterona natural por acción de la sobreproducción de una enzima denominada 5-alfa-reductasa.



Complementos nutricionales recomendados
  • Selenio: además de ser antioxidante, este mineral ayuda a prevenir el cáncer de próstata.
  • Zinc: actúa regulando la producción de hormonas masculinas y, por tanto, mejora el funcionamiento de la próstata. Hasta el 70% de las prostatitis se alivian tomando este mineral.
  • Licopeno: se trata de un pigmento antioxidante que ha mostrado tener la capacidad de reducir el crecimiento de la próstata, al mismo tiempo que ayuda a prevenir el cáncer de próstata.
  • Vitaminas A, D y E: las capacidades antioxidantes de estas vitaminas bloquean la oxidación de los tejidos y las consecuencias negativas que los radicales libres provocan en ellos.
  • Isoflavonas de soja (Glycine max): ayudan a prevenir la progresión de los cánceres de próstata, aparentemente desde distintas vías. De hecho, una revisión científica pudo demostrar que los hombres que tomaban al menos una bebida de soja al día tenían un 70% menos de posibilidades de desarrollar un cáncer de próstata.
  • DHA y EPA: estos ácidos grasos esenciales ayudan a modular los procesos inflamatorios y, por tanto, a aliviar las molestias de la hiperplasia inhibiendo las prostaglandinas proinflamatorias.

Plantas que ayudan
  • Sabal (Serenoa repens): esta planta es rica en ácidos grasos y en fitoesteroles, que tienen la capacidad de regular los procesos inflamatorios que provocan el crecimiento irregular de la próstata, además posee propiedades antioxidantes.

  • Ciruelo africano (Pygeum africanum): alivia los síntomas de la HBP, tales como la micción frecuente y los transtornos sexuales gracias, sobre todo, a las betasitosteroles que contiene.

  • Calabaza (Curcubita pepo L. var oleifera Pietsch): las semillas de esta planta son muy ricas en ácido linoleico, ácido oleico y vitaminas A y E, además tiene buenas cantidades de hierro, zinc, magnesio y selenio. En conjunto, nutre la glándula y ayuda a bloquear los procesos inflamatorios que provocan su crecimiento.

  • Epilobio (Epilobium angustifolium L.): en las flores de esta planta se encuentran principios activos que actúan desinflamando la próstata.

  • Ortiga (Urtica dioica L.): su raíz es rica en lignanos, fenoles, esteroles y lecitinas, que ayudan a tratar los problemas urinarios y prostáticos.

  • Nopal (Opuntia Ficus-Indica): sus frutos han demostrado plenamente su capacidad antiinflamatoria de la próstata.

Qué te conviene
  • Sigue una dieta rica en legumbres, fruta y verduras: la riqueza en antioxidantes y fibra de estos alimentos ayuda a combatir los radicales libres y el estreñimiento.

  • Disminuye o evita el consumo de carnes (especialmente las tratadas con hormonas) y lácteos grasos, ya que incrementan la actividad proinflamatoria de la dihidrotestosterona. La Escuela de Salud de Harvard limita muchísimo el consumo de estos alimentos en su tabla de alimentos saludables para la próstata (2013).

  • Aumenta la ingesta diaria de fibra dietética tomando alimentos y cereales integrales.

  • Mantén un peso saludable. Se ha demostrado que el sobrepeso, especialmente a nivel abdominal, duplica el riesgo de tener problemas de próstata.

  • Haz ejercicio regular y adaptado a tus posibilidades, pero evitando actividades que sobrecarguen la zona perianal, como el ciclismo, montar a caballo o conducir durante intervalos de tiempo muy largos.

  • Evita el estrés, las emociones negativas, la depresión y la ansiedad, puesto que pueden afectar al control neurológico de las vías urinarias y, en consecuencia, de la próstata.

  • Toma al menos 2 litros de agua al día y hazlo repartido durante todo el día, evitando beber grandes cantidades de una sola vez, ya que esto fuerza la vejiga.

  • Evita las bebidas con cafeína y las alcohólicas porque son deshidratantes, oxidantes y dañan el funcionamiento del hígado y del riñon.

    Mantén un tránsito intestinal activo, ya que el estreñimiento, sobre todo si es crónico, puede comprimir la próstata y afectar a su bienestar.


Cáncer de próstata

Es el cáncer más común en el hombre. Incide en 1 de cada 9 hombres mayores de 70 años. La herencia, factores ambientales, hormonales o infecciosos pueden ser la causa del desarrollo de un cáncer de próstata. El denominador común en todos los casos de cáncer es el ya comentado proceso de conversión de las testosterona natural a dihidrotestosterona, que estimula el alargamiento anormal de la próstata y el sobrecrecimiento celular neoplástico.

Complementos nutricionales recomendados
  • Selenio: tomado regularmente y en dosis altas (200 microgramos/día), ayuda a reducir la incidencia del cáncer hasta en un 63%

  • Polifenoles de té verde (Camellia sinensi): han mostrado ser útiles para ayudar a prevenir el desarrollo del cáncer de próstata.

  • Isoflavonas de soja (Glycine max): al ser reguladoras de los estrogénicos circulantes, su acción acaba incidiendo en el equilibrio de la producción testosterónica.

  • Sabal (Serenoa repens): interfiere en la conversión de testosterona en dihidrotestosterna, la cual estimula el crecimiento y división de células prostáticas que pueden degenerar en cáncer.

  • Cartílago de tiburón: su actividad inhibidora de la angiogénesis, evita la formación de nuevos vasos sanguíneos que nutren el tumor de la próstata.

  • Reishi (Ganoderma lucidum): inhibe la enzima 5-alfa-reductasa, bloqueando la transformación de testosterona en dihidrotestosterona, que actuaría sobre los receptores androgénicos en el cáncer de próstata. Activa la apoptosis celular y tiene efecto antiangiogénico sobre los vasos que favorecen el crecimiento tumoral.

  • Zumo de granada: rico en polifenoles de potente efecto antioxidante, antiproliferativo de células tumorales prostáticas e induce la apoptosis.

Plantas que ayudan
  • Ciruelo africano, sabal y nopal: nombrada ya en el apartado de HBP, son las más socorridas en los tratamientos de regulación prostática.

  • Pao d´Arco (Tabebuia avellanedae): posee una función inmunoestimuladora bastante socorrida en los preparados prostáticos.

  • Regaliz (Glyzyrrhiza glaba): sus flavonoides ayudan a inhibir el crecimiento de las células cancerígenas.

  • Cardo mariano (Silybum marianum): sus principios activos son útiles para ayudar a mejorar la eficacia de la quimioterapia y reducir la toxicidad de alguno fármacos y el crecimiento tumoral.

Guadalupe Jiménez, bióloga
Información facilitada por Santiveri


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


jueves, 21 de julio de 2016

Vitamina C

La vitamina C o ácido L-ascórbico es una vitamina hidrosoluble indispensable para la vida humana. No se puede sintetizar ni almacenar en el organismo, y es muy sensible a la luz y el calor.
Se obtiene de frutas y verduras crudas, puesto que la vitamina C es termolábil (se destruye con el calor).
Además en los vegetales frescos se encuentran los bioflavonoides, que aumentan la absorción de la vitamina y potencian su actividad.

Tiene un papel fundamental en cientos de reacciones biológicas. Pero quizás su papel más importante sea el de precursora del colágeno, que es el tejido conectivo de todo el cuerpo.
Además, los problemas circulatorios arteriales están muy relacionados con el deterioro de colágeno.
Deterioro comprobable en la piel, especialmente el cutis, de las personas fumadoras. Esto es debido a que el tabaco consume vitamina C en cantidades importantes (hasta 10mg/cigarrillo, según algunos autores).

Aumenta la movilidad y actividad de las células inmunitarias; los estudios revelan una reducción de la duración y los síntomas gripales o de resfriado.
Es, además, indispensable para la síntesis de las catecolaminas (Dopamina, Novadrenalina, Adrenalina), capitales en la transmisión del influjo nervioso, que sirven a la movilización rápida de la energía y permiten aumentar la resistencia al estrés.

Participa en el almacenamiento del hierro en los tejidos y facilita su absorción. Es también un potente antioxidante; caza a los radicales libres, regenera la vitamina E oxidada, participa en la neutralización de los tóxicos...
Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado que una alimentación rica en ácido ascórbico (verduras y frutas frescas) está asociada a un efecto protector cara a las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Refuerza la inmunocompetencia, participa en la neutralización de los carcinógenos y favorece la encapsulación del tumor por el colágeno.

Además de la dosis diaria imprescindible, el aporte de vitamina C está particularmente indicado:

  • Para estimular y apoyar las defensas inmunitarias; como prevención o en caso de afecciones invernales.
  • Para combatir la fatiga, tonificar y dinamizar el organismo.
  • Durante periodos de estrés, puesto que induce un alto consumo de ácido ascórbico por los tejidos.
  • Para los niños en fase de crecimiento.
  • Para reforzar la protección antioxidante.
  • Para devolver la vitalidad y mejorar la elasticidad de la piel.
  • Para fumadores habituales.

En cuanto a la dosis diaria necesaria, la controversia es considerable. La CDR es de 60mg, pero esto solamente cubre el aporte imprescindible para no enfermar de escorbuto. Es ésta la primera enfermedad carencial reconocida, y resulta mortal.
Aunque las necesidades diarias deberían estar cubiertas por la alimentación, las subcarencias son frecuentes. Las razones más habituales son la cocción de los alimentos; escaso consumo de frutas y verduras; uso de conservas; aumento del estrés; tabaco; tóxicos; etc.

Existe un cierto consenso no oficial en torno a la cantidad de un gramo diario, siempre teniendo en cuenta que fumadores habituales o estados potencialmente carenciales deberían conllevar una subida de la dosis.

Lo mejor, en caso de duda, siempre es consultar a un naturista o terapeuta de confianza. También han de tenerse en cuenta las particularidades de cada caso.

Incluso en dosis altas, el organismo tolera bien la vitamina C, a excepción de algunos trastornos gástricos con el uso del ácido ascórbico puro. Sin embargo, en forma de ascorbato de calcio tiene una tolerancia digestiva óptima y no posee ninguna acción acidificante del terreno.

                                                                                                            Por María A. Untereiner

Información cedida por "Nutergia"

jueves, 14 de julio de 2016

Mima tu corazón y él cuidará de ti

Las bases de una nutrición cardiosaludable


Hablar del corazón y de sus enfermedades era la cuestión de salud que más miedo nos producía antaño. Sin embargo, hoy las palabras "colesterol", "triglicéridos" o "hipertensión" se han convertido en términos habituales en nuestras conversaciones sociales. ¿Además de hablar de cifras y fármacos, hay algo que podamos hacer para mejorar la salud de nuestra sistema cardiocirculatorio? Sí, y mucho. 


El corazón es la bomba que impulsa el preciado líquido que nos da la vida: la sangre. Ellas es la encargada de repartir oxígeno y nutrientes a todas las células a través de la doble circulación sanguínea, arterial y venosa. El corazón bombea 10.000 litros de sangre diarios (el equivalente a un camión-cuba lleno de gasolina) y el conjunto de vasos sanguíneos que se extienden hasta el último rincón de nuestro organismo alcanza 100.000 km de longuitud.

Se ha trabajado muchísimo en el mantenimiento de la salud cardiovascular y por supuesto la nutriterapia, con su base biológica y bioquímica, ha contribuido a ello, descubriendo aspectos muy controvertidos que hace unos años ni imaginábamos.


COLESTEROL Y TRIGLICÉRIDOS
Colesterol
Hace tiempo que los buenos médicos de familia nos decían que en edades "medias" (20-55 años) un colesterol aceptable es de 200 mg/dl más la edad que se tenga.
Pero recientemente hemos ido viendo bajar dichos "valores de normalidad" desde los 220 mg/dl que muchos recordamos a los 180 mg/dl de algunos laboratorios. Sin embargo, la biología molecular ha encontrado otras cosas a tener en cuenta:
  • La cantidad de colesterol (de cuyo transporte se encargan las lipoproteínas), en especial de la lipoproteína de baja densidad (LDL) aterogénica (que es la que se deposita y obstruye las arterias) que tenemos en la sangre, no es tan importante como la cantidad de colesterol que se oxida, ya que éste es el que se deposita en las arterias. Por eso hay que hacer una valoración especial de la apolipoproteína B que nos mide el colesterol LDL oxidado.

  • Por su parte, los triglicéridos son grasas transportadas directamente por otras lipoproteínas desde el intestino denominadas quilomicrones. Sus valores de normalidad se encuentran entre 40 y 170 mg/dl.

  • Algunos aminoácidos como la metionina, la arginina, la creatina y la cisteína pueden ver pervertida su correcta utilización a causa de una pertinaz oxidación de sus moléculas hacia un metabolito denominado homocisteína. Este metabolito se acaba convirtiendo en cistina aterogénica que se deposita en las arterias inflamándolas o obstruyendo el paso de la sangre.
    Se dice que la pared arterial (endotelio) en contacto con la sangre debería ser como "una pista de hielo" para que la sangre se deslizase delicadamente sobre ella. La homocisteína convierte el endotelio arterial en un tejido "tipo velcro" al que se van adhiriendo todo tipo de cuerpos sanguíneos, como es el caso de los monocitos (un tipo de células defensivas) que al quedar enganchados inflaman la pared.

Dieta y algo más
Entre las causas de los niveles altos de colesterol y de los triglicéridos está una dieta rica en productos de origen animal (especialmente carnes), el sedentarismo y la falta de actividad física, el estrés físico, emocional o laboral, una predisposición genética, pero también subcarencias en vitaminas del complejo B (especialmente B6) y en vitamina C y bioflavonoides, y la presencia de metales pesados y tóxicos varios que van endureciendo (aterosclerosis) la pared arterial.


Complementos nutricionales recomendados

  • Fitoesteroles: su estructura química se parece tanto al colesterol que ambos entran en competencia por sus receptores, con lo que la absorción de colesterol es menor.

  • Levadura de arroz roja (LRA): el principio activo de esta levadura es la monocolina (Monascus purpureus), de acción parecida a la simvastatina, pero con una eliminación hepática light.

  • Complejo B: muchas de estas vitaminas actúan como coenzimas en el interior de la célula con carácter metildonante. Los grupos metilo (CH3) tienen un marcado tropismo por la depuración celular. De entre las vitaminas B, son especialmente importantes en la síntesis de colesterol la B3 y la B6

  • Antioxidantes mayores: selenio. más vitaminas A o carotenoides, C y E.

  • Ácidos grasos de la serie omega 3 (DHA y EPA): inhiben las prostaglandinas de tipo inflamatorio PGE-2 a favor de las antiinflamtorias PGE-1 y PGE-3. 
    Los omega tienen la función, además, de volver a flexibilizar las arterias, con lo que la circulación se renueva.

  • Germen de trigo: es rico en vitamina E, con grandes ventajas circulatorias.

  • Lecitina de soja: contiene gran cantidad de fosfolípidos, que ayudan de una manera especial a la fluidificación de las membranas celulares. Posee una acción selectiva sobre las lipoproteínas que transportan el colesterol LDL.

  • Plantas antiateromatosas: ajo, granada, alfalfa.

  • Fibra dietética soluble: posee el efecto de atrapar y arrastrar grasas a nivel intestinal. Las más aconsejables: semillas de lino, plantago, glucomana, nopal, salvado de avena o el chitosán de los caparazones de crustáceo.


ENFERMEDADES DEL CORAZÓN

Agregación plaquetaria
Las principales cardiopatías son angina de pecho e infarto de miocardio, que, estadísticamente, constituyen la primera causa de fallecimiento en las sociedades industrializadas. Entre las causas de las cardiopatías, podemos destacar, en primer lugar, las que son factores predisponentes, como la hipertensión, obesidad, síndrome metabólico, estrés, tabaco, alcohol, exceso de sal, sedentarismo, dieta inapropiada y las emociones negativas.
Y, en segundo lugar, las que son causa directa, como la agregación plaquetaria, un fenómeno perverso en nuestra circulación que tiene que ver con las plaquetas de la sangre que se agolpan contra el endotelio arterial obstruyéndolo.

Complementos nutricionales recomendados
  • Ácidos grasos de la serie omega 3 (EPA-DHA)

  • L-carnitina: es un aminoácido que ayuda a transportar los ácidos grasos a las células. Se comporta como un protector del músculo cardíaco.

  • L-taurina: es un seudoaminoácido que regula el equilibrio dieléctrico de las membranas celulares del músculo cardíaco.

  • Coenzima Q-10: es la enzima antioxidante por derecho propio, la que mejor protege la oxidación de las células musculares del miocardio.

  • Enzimas proteolíticas (bromelaína, papaína, actinidina...): previenen la formación de trombos (isquemia). Tomadas fuera de las comidas previenen la inflamación y ayudan a evitar la agregación plaquetaria.

  • Antioxidantes: vitamina A o betacarotenos, vitaminas E y C, selenio, cobre, zinc, resveratrol y antocianósidos evitan el deterioro del músculo cardíaco.

  • Magnesio y vitamina B6: van a prevenir los espasmos. Hay estudios realizados en Israel que demuestran que en caso de una angina de pecho, si se inyecta una solución de sulfato de magnesio, un ataque de 15 minutos se acorta a menos de 1 minuto.

  • Fitoterapia sinérgica: el espino blanco (Crataegus oxyacantha) es un gran regulador del latido cardíaco (también en arritmias; extrasístoles, etc.); los flavonoides del muérdago (Viscum album) le confieren efecto hipotensor y cardiotónico, y el ajo (Allium sativum) es hipotensor y vasodilatador.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Ha sido denominado el "asesino silencioso" por cuanto, sin anunciarse con síntoma alguno, precede a infartos, embolias, daños renales y otros problemas graves

Como es sabido, los niveles normales en el hombre son 12/8 mmHg, mientras que en la mujer siempre debería estar por debajo de estas cifras, considerándose que una tensión arterial de 14/9 mmHg es ya sospechosa, y que ya se habla de hipertensión si es superior.

Entre las causas de hipertensión arterial, además de una predisposición genética en la llamada hipertensión esencial, destacan el estrés físico, emocional o laboral y los malos hábitos dietéticos, tales como un consumo excesivo de sal, azúcar refinada, té, café, grasas saturadas, proteínas especialmente las animales (carnes rojas), tabaco y alcohol.
Una dieta pobre en calcio, magnesio, potasio y fibra dietética también puede contribuir a la hipertensión, así como los metales pesados; fármacos como los corticosteroides, que provocan retención de agua; enfermedades renales y suprarrenales, y aterosclerosis.

Complementos nutricionales recomendados
  • Omegas 3 y 6 correctamente balanceados (los estudios proponen 6 EPA:1 GLA, o bien 12 EPA:1 GLA).

  • Antioxidantes mayores: selenio, vitaminas A, C y E.

  • Protectores del músculo cardíaco: L-carnitina, coenzima Q-10 y L-taurina.

  • Calcio, magnesio, potasio (2:1:1): el complejo B es una fuente de coenzimas fundamental para la creación de energía a través del ciclo de Krebs.

  • Fitoterapia: olivo, espino blanco y muérdago.



ANEMIA

La anemia se define como una disminución en el número de hematíes o ertrocitos (glóbulos rojos) de la sangre. Las dos modalidades de anemia más conocidas son:
  • La anemia ferropénica: es consecuencia de una escasa hemoglobina (en el hombre, inferior a 13 g/dl, y en la mujer, inferior a 12 g/dl). Este descenso tiene lugar debido a un empobrecimiento en hierro de la sangre.

  • La anemia perniciosa: se debe a un bajo hematocrito que tiene su origen en la falta de absorción de la vitamina B12. Puede haber una reducción total o parcial del llamado factor intrínseco de Castle, que es un sustrato que en las personas sanas está presente en el intestino y les permite incorporar dicha vitamina, que, a su vez, es la que fija el hierro y permite la generación de hematíes.
    Las causas más evidentes de la anemia pueden ser las menstruaciones muy abundantes y las hemorragias de origen diverso, como las provocadas por hemorroides, fisuras anales, úlcera gástrica o duodenal, etc.
    No obstante, también puede estar causada por un especial desgaste en diversas situaciones de la vida. Como el embarazo y las situaciones de estrés, que pueden provocar la pérdida de nutrientes implicados en una correcta hemoglina, tales como el ácido fólico, el hierro, etc.

Los mejores hábitos
  • Eliminar de la dieta: xantinas (café, té, etc.), lácteos (pueden introducir intolerancia gastrointestinal, origen de pequeñas hemorragias inadvertidas) y antiácidos para las gastritis o úlceras, ya que al provocar carencia de ácido gástrico hacen que el hierro no se absorba adecuadamente.

  • Aumentar el consumo de nutrientes con hierro y folatos: algo de carne roja (que dispone de hierro-hemínico, mucho más absorbible que el hierro de origen vegetal), huevos pasados por agua, levadura de cerveza y germen de trigo. Las algas son ricas en hierro y ácido fólico.

  • Si eres vegetariano, incluye en tu dieta diaria: algas, levadura de cerveza, germinados, comprimidos de alfalfa, melaza de caña de azúcar, licuados de remolacha, acelgas y espinacas,etc., y no tendrás problemas.


Complementos nutricionales recomendados
  • Hierro: especialmente en forma quelada, que es como el organismo reconoce los minerales y los incorpora a las células. Al menos serían necesarios 20-30 mg/día como mineral elemental.

  • Cobre: es otro mineral que, en muy pequeñas cantidades, debe acompañar al hierro, pues constituye su contrapunto para una correcta absorción. Sólo 2-4 mg/día.

  • Complejo B y especialmente B9, o ácido fólico (su carencia favorece la hinchazón y enrojecimiento de la lengua) y B12 (fundamental en la anemia perniciosa).

  • Vitamina C: el contrapunto esencial para la absorción del hierro.

  • Comprimidos de alga espirulina, alfalfa y levadura de cerveza, muy ricas en hierro y complejo B.


VARICES Y HEMORROIDES

Ambas alteraciones tienen un origen común: la dilatación excesiva de las paredes venosas que desemboca en dilatación en cordones y venas varicosas, o bien en prolapsos de los plexos hemorroidales.
Hay que prevenir especialmente las úlceras varicosas y las tromboflebitis.

Entre sus causas, destacan las genéticas, las posturales (se les llamaba la enfermedad de los panaderos, obligados por su trabajo a estar de pie y con mucho calor), el estreñimiento crónico, la obesidad, la ancianidad (porque la matriz celular pierde colágeno con el paso de los años), final de embarazo, subcarencias en vitaminas o ácidos grasos.


Los mejores hábitos
  • Aumentar el consumo de frutas, hortalizas, cereales integrales, ácidos grasos poliinsaturados, agua y zumos naturales.

  • Eliminar: grasas saturadas y proteínas animales, frituras, azúcar y alcohol.

  • Evitar especialmente: estar de pie, estreñimiento y obesidad.

  • Otras: piernas levantadas (en la noche al menos 15 cms), drenaje linfático, chorros de agua fría al final de la ducha, medias compresivas,etc.

Complementos nutricionales recomendados
  • Enzimas proteolíticas (bromelaína, papaína, actinidina,etc.): son reforzadoras de la pared venosa y previenen la formación de trombos.

  • Ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (EPA) y omega 6 (GLA): evitan la agregación plaquetaria y el acúmulo de colesterol.

  • Antioxidantes mayores: el selenio y las vitaminas A, C y E previenen el deterioro de la matriz venosa. La vitamina C sinergiza con los bioflavonoides (rusco) y antocianos (arándano azul).

  • Minerales de apoyo: calcio, magnesio, potasio (proporciones 2:1:1).

  • Flavonoides como los de la corteza de naranja, arándano azul o mirtilo, grosellero negro, castaño de Indias y rusco.


Información facilitada por Santiveri




La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

jueves, 7 de julio de 2016

Agua de Mar


El agua de mar es una solución coloidal (sistema heterógeno de sustancias) que contiene todos los minerales imprescindibles para la vida en la misma proporción que nuestro medio interno y en forma altamente biodisponible.


Es prácticamente imposible reproducir la composición del agua de mar de forma artificial y sus propiedades terapéuticas son conocidas desde la Antigua Grecia.

René Quinton

El concepto moderno de "agua de mar" como recurso terapéutico de primer orden se debe al biólogo y fisiólogo francés René Quinton, quien lo describió en 1897 en su libro "L´eau de Mer, milieu organique" (El agua de mar, medio orgánico).


Diluida en agua dulce hasta concentración isotónica (2 partes de agua de mar y 5 partes de agua de baja mineralización), recibe el nombre de Plasma de Quinton, aunque también es conocido como Plasma Marino.

El buen funcionamiento de las células está condicionado por el equilibrio intracelular y extracelular y la continuidad de éste (homeostasis).
El Plasma Marino y el líquido extracelular del organismo son muy similares (los glóbulos blancos mantienen un metabolismo normal en cualquiera de los dos medios)

Posee multitud de propiedades, algunas de ellas sorprendentes: actúa como bactericida para las bacterias patógenas mientras que favorece el crecimiento de las bacterias beneficiosas (efecto prebiótico).

Restablece el equilibrio celular cuando este se ve afectado, restaurando una correcta nutrición celular y estimulando su metabolismo, contribuyendo a la mejoría de diversas patologías cutáneas, alérgicas, digestivas, oro-faríngeas, ginecológicas, pediátricas...


El agua de mar posee pH alcalino lo que permite regular la tendencia a la acidez del organismo causada por una alimentación desequilibrada.
Es ideal para la rehidratación (deporte, diarreas,...) y para la higiene (nasal, buco-dental)

Debido a los posibles niveles de contaminación del agua de mar, es siempre recomendable recolectarla en condiciones adecuadas, en profundidad y someterla a procesos de microfiltración (garantía higiénica)


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


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