jueves, 26 de febrero de 2015

Umeboshi, la ciruela japonesa.


Las Umeboshi son uno de los productos más característicos de Japón. Su uso se remonta a hace unos 1.300 años, cuando llegaron de la China. El fruto -la Umé- es una variedad de albaricoque, aunque comúnmente se le considera una ciruela. La Umé es sometida a un proceso de fermentación con sal y hojas de shiso que dura varios meses, incrementando su contenido en ácido cítrico, uno de los elementos fundamentales en sus efectos saludables.


La Umé destaca por su elevado contenido en proteínas, grasas, vitaminas y minerales, y de modo especial calcio, hierro y fósforo son tan abundantes en la Umé que ésta destaca por encima de muchas otras frutas.

El ciclo de ácido cítrico es fundamental en nuestro cuerpo para superar la fatiga. Durante la asimilación de nutrientes (Proteínas, hidratos de carbono, grasas y vitaminas) se originan las sustancias fisiológicas relacionadas con la fatiga: ácido láctico, pirodextrosa y glucosa. Si el cuerpo no funciona adecuadamente, éstas sustancias no se eliminan correctamente y acidifican la sangre, con el consiguiente cansancio.

El ácido cítrico separa el ácido láctico en ácido carbónico y agua, que se eliminan fácilmente. Por ello la ingestión diaria de una Umeboshi, que contiene mucho ácido cítrico, ayuda a superar la fatiga y ralentiza los procesos asociados a la vejez.

Los atletas suelen tomar limón para absorber ácido cítrico y eliminar el ácido láctico que se origina con el esfuerzo físico. El ácido cítrico de la Umé se da en mayor proporción que en el limón y se asimila mejor.

Las embarazadas ansían alimentos ácidos por las mismas razones que los atletas. Asimismo, precisan de calcio para la buena formación del feto, y el ácido cítrico incrementa la absorción del calcio.

La Umeboshi y el Umebol son productos naturales que colaboran positivamente a mantener el buen funcionamiento de todo el sistema hepático-digestivo y evitan la proliferación bacteriológica indeseable.

En síntesis, el ácido de la Umeboshi neutraliza el exceso de yang (carne, sal, proteínas), mientras que la sal neutraliza un estado demasiado ácido (yin), originado por excesos de azúcar, cereales refinados y productos lácteos.

Por supuesto, no hay que lavar las Umeboshi a pesar de la sal que contienen. Ácido y salado se equilibran entre sí y, por ello, resultan muy efectivos para calmar la sed.

Las hojas del "shiso" son excelentes también para cualquier afección estomacal o intestinal. Se comen directamente o se hierven con el arroz y las verduras.


Las Umeboshi se toman directamente en ayunas o, sobre todo, durante las comidas, masticándolas lentamente, o desmenuzándolas con el arroz o las verduras, etc.
Su jugo (tras dejarlas en remojo con una cierta cantidad de agua, durante algunas horas) es una excelente salsa para cereales y verduras.

Si tomamos té Bancha o Kukicha en el que haya estado en remojo una Umeboshi durante unos minutos, lograremos alcalinizar rápidamente nuestro organismo, alcanzaremos una agradable sensación de bienestar y superaremos un cansancio ocasional.

Otra forma de consumirla es la llamada pasta de Umeboshi, elaborada a partir de las Umé que no cumplen con las condiciones de tamaño y forma que requiere el mercado. Tiene la misma calidad y características que las Umeboshi y su uso acaso resulta más cómodo en la elaboración de salsas para la ensalada, en sustitución del vinagre, patés, extendida sobre una rebanada de pan, etc.


Información cedida por "Mimasa"

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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