
Las hojas de la alcachofera son grandes y contienen la mayor concentración de los principios activos de la planta, aunque las que se utilizan en alimentación son las brácteas, más pequeñas y carnosas. A pesar de ser una hortaliza de invierno, las alcachofas son sensibles a las heladas y el frío intenso.

Su consumo favorece la función desintoxicante del hígado (Efecto hepatoprotector), pues con la bilis se eliminan diversos residuos tóxicos, a la vez que favorece el vaciado de la vesícula biliar (Efecto colagogo). Ello mejora la digestión de las grasas y la evolución de diversas afecciones cutáneas (Dermatitis, eczemas), y provoca un aumento de la producción de orina (Diuresis) y de la eliminación de urea por parte del riñón. Además, ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre, y ejerce un ligero efecto hipoglucemiante (Antidiabético).

Oriunda del sur de Europa, actualmente se cultiva también en Suramérica, California y en el Norte,
en lugares soleados, al amparo del viento, en terrenos arenosos y bien abonados. Sus hojas, que se recolectan antes de la floración, y su raíz la convierten en una planta particularmente apreciada para uso medicinal. Se puede tomar en extracto, comprimidos o incluso en tisana.
Información cedida por "A. Vogel"
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