lunes, 29 de octubre de 2012

Inmunoactiv HP

La causa principal de las enfermedades es la presencia de sustancias indesables (toxinas) en el organismo. Por toxina se entiende cualquier agente (físico, químico, microbiano, emocinal,...) que modifique de manera adversa o dañe un sistema equilibrado.

Se conocen dos grandes grupos de toxinas:
  • Las exógenas (tóxicos o xenobióticos) que al penetrar en el organismo, fenómeno conocido como intoxicación, producen daños activa y directamente.
  • Las endógenas, como subproductos del metabolismo fisiológico o como metabolitos en condiciones metabólicas anormales, que se convierten en tóxicas por un exceso de producción o un defecto de metabolización-detoxificación y/o eliminación, fenómeno conocido como autointoxicación: envenenamiento del organismo o alguna parte de éste por materias tóxicas generadas en su interior.



Las toxinas pueden ser expulsadas a través de cualquiera de los orificios del cuerpo o los órganos de eliminación: emuntorios. Cuando esto no es posible se produce la temida intoxicación, o acumulación de toxinas en los tejidos orgánicos.

Según Sydenham (s. XVII) "la enfermedad no es más que un esfuerzo de la naturaleza que, para conservar al enfermo, trabaja con todas sus fuerzas para evacuar las materias nocivas".  Efectivamente los síntomas que acompañan a la enfermedad suelen ser la expresión de crisis de eliminación de tóxicos para poder recuperar la salud. Cuando se produce una intoxicación el organismo reacciona activando los emuntorios, en una primera etapa los principales (hígado, intestinos, riñones, vejiga, pulmones, piel y mucosas); y en un segunda etapa, si la primera no ha sido suficiente, los secundarios (glándulas salivares, lagrimales, amígdalas, útero,...); contando como último recurso los emuntorios artificiales (hemorroides, fístulas, úlceras,...).
La enfermedad no es más que una forma reactiva específica e individual que el organismo utiliza como mecanismo para recuperar la salud: el equilibrio hemeodinámico.

La mayoría de las toxinas que penetran en el organismo o que son generadas en su interior son lipófilas y necesitamos convertirlas en hidrosolubles para su eliminación. En la Fase I la intervención del sistema CYP (citocromo P-450), aminoxidasas, cicloxigenasas, reductasas, hidrolasas y alcohol-aldehído deshidrogenadas producen fenómenos de oxidación, reducción e hidrólisis para hacer a las toxinas más hidrosolubles con miras a su excreción por la bilis y el riñon. 
Para algunas toxinas que se resisten a este proceso disponemos de la Fase II o vía de conjugación que utiliza sustancias ricas en grupos sulfhidrilo o tiólicos (-SH) que se comportan como "sumideros", para metabolizar las toxinas. Algunas de estas sustancias como la cisteína y la taurina, así como el glutation (que se forma a partir de la glicina, la glutamina y la cisteína bajo la influencia de una enzima dependiente del selenio), actúan también como antioxidantes y quelantes de metales pesados.
Tanto la Fase I como la Fase II se producen principalmente en la célula hepática.

A causa de las elevadas concentraciones de toxinas que se mueven a través de los tejidos y de la generación de radicales libres durante el proceso de detoxificación, los órganos se encuentran en peligro. Por tanto es de capital importancia el soporte o fortalecimiento de estos órganos emuntoriales durante la detoxificación y eliminación de las toxinas.

El laboratorio EGLÉ ha seleccionado un grupo de sustancias con acción protectora, desintoxicante y estimulante de las funciones drenadoras, especialmente del hígado. Con la fórmula de INMUNOACTIV-HP se favorece la desintoxicación y eliminación de los productos introducidos desde el exterior y los propios elementos residuales de la actividad de los tejidos, protegiendo a las células encargadas de estas funciones.

En su composición está presente:
  • Cardo mariano (80% silimarina), actúa como protector de la glándula hepática frente a influencias nocivas. Se hace recomendable su toma cuando hay lesiones de origen tóxico-metabólico, especialmente aquellas que se caracterizan por una intensa peroxidación, como por ejemplo las provocadas por la ingesta crónica de alcohol y de medicamentos hepáticos-tóxicos.
  • NAC (N-acetil-cisteína), como precursor de la cisteína, por lo tanto, como dador de grupos sulfhidrilos, protege al hígado de la necrosis, incluso normalizando los niveles de glutation o constituyéndose como sustrato alternativo para la conjugación de los metabolitos tóxicos, por lo que se ha utilizado como antídoto en la intoxicación por paracetamol. Además de aportar azufre, los otros aminoácidos azufrados, taurina y cisteina, se sintetizan a partir de la cisteína. La cistina es un componente importante de la queratina, una proteína estructural del cabello, la piel y las uñas, indispensable para la recuperación de la matriz extracelular. Al ser un componente esencial del glutation es de gran importancia en los procesos antioxidantes y detoxificantes, especialmente de metales pesados. También favorece la fluidificación de las secreciones, facilitando su eliminación, por lo que suele recomendarse para eliminar la mucosidad de las vías respiratorias
  • SAMe (S-adenosil-metionina), es una molécula fisiológica presente en todos los tejidos y fluidos del organismo. Actúa como donador de metilos y como precursor de tioles (cisteína, taurina y glutation). En el hígado es un buen regulador de la fluidez de las membranas hepáticas a través de la metilación de fosfolípidos. Además es capaz de promover la síntesis de compuestos sulfurados en los procesos de detoxificación. Estas reacciones son de utilidad para prevenir los mecanismos que inducen lesiones y la colestasis intrahepática, con lo que ayuda a reducir los síntomas clínicos. Cuenta además con propiedades favorecedoras de la reparación de tejidos, al ser un componente esencial de los ácidos nucleicos.

La toma de INMUNOACTIV-HP  tanto durante los procesos agudos como crónicos en los que el hígado esté implicado (intoxicaciones, problemas cutáneos, alteraciones emocionales, toma crónica de medicamentos...) contribuye a mejorar el estado general de los pacientes, favoreciendo el trofismo celular y las funciones energéticas y defensivas del organismo, siendo también de utilidad en la convalecencia de las enfermedades así como en períodos de sobreesfuerzo y sobrecarga.


Composición:
E.S.S. de Cardo mariano (80% silimarina)....................300 mg
NAC (N-acetil cisteína).................................................150 mg
SAMe (S-adenosil metionina).......................................100 mg
Excipientes tecnológicos:
Celulosa microcristalina, estearato de magnesio y dióxido de sílice.

Dosis recomendada
Entre 1 y 3 cápsulas al día, repartidas en 2-3 tomas antes de las comidas.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud . 

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