martes, 14 de mayo de 2013

Miel de Manuka



Durante siglos, en Nueva Zelanda, las plantas nativas y los árboles han desarrollado sus propios sistemas de defensa contra la enfermedad. Los compuestos naturales que existen­tes en los árboles y sus flores en esta parte de nuestras antípodas, poseen principios activos con un alto nivel de poder curativo extensible a los humanos y la reina de todas las flores, por su gran poder antibacteriano, es la flor de la Manuka, de donde proviene la miel más famosa del mundo: La miel de Manuka
“Donde no llegan los antibióticos llega la miel manuka”  dice un viejo proverbio que usan los neozelandeses. En efecto al poder antibacteriano que tiene todas las mieles debido a su contenido en  peroxido de Hidrogeno, la miel de Manuka tiene un poder antibacteriano extra, cuyo origen hasta hace muy poco era desconocido y que hasta principios del 2008, se medía con el factor UMF/IAA  (Unique Manuka Factor)(Indice Actividad Antibacteriana).

Este poder bacte­ricida que tiene la miel de manuka puede ser utilizado co­ntra cualquier tipo de bacteria, como distintos tipos de estafilococo causante de muchas infecciones o la mutante BRSA resistente a los antibióticos y que puede tener consecuencias fatales para nuestra salud,  pero  es especialmente activa contra la bacteria Helicobacter Pyloris que origina la úlcera de estómago y duodeno, haciéndola desaparecer en un plazo de tres meses. Esto es una buena noticia, dada la abrumadora mayoría de los casos de infecciones resistentes a los antibióticos de las cepas bacterianas.



Ahora bien, es muy importante para comprender la miel de Manuka, comprender el significado UMF..
•UMF/IAA significa  Unique Manuka Factor (Factor único de Manuka)
• UMF/IAA es el nombre de la actividad antibacteriana que se encuentra en algunas cepas de miel Manuka.
• UMF/IAA no esta en todas las mieles de Manuka y ni siquiera en las mieles llamadas activas de Manuka
• UMF/IAA ha sido la garantía y  una medida de la potencia antibacteriana de la miel.
• UMF/IAA la miel de manuka  con UMF 5 es el nivel mínimo, mejorando las propiedades antibacterianas cuando mayor sea este factor.
• UMF/IAA  elegido y forma de aplicación ha de estar de acuerdo con la patología y condiciones del paciente a tratar.




Una primera aproximación de la utilidad de este grado UMF/IAA puede ser:

0-4: No detectable. No es útil desde el punto de vista curativo
5-9: Mantenimiento (mejora en general de la salud pero no se recomienda para uso terapéutico especial)
10-15: Útil, niveles aprobados por la Unidad de Investigación de miel en la Universidad de Waikato
16 y más: Superior con los niveles de actividad muy alto
.Ahora bien, la medida UMA, es una medida de la actividad  antibacteriana de la miel y esta basado en el efecto biológico que causa, sin conocer que principio activo es responsable de dicha actividad y durante 15 años este ha sido desconocido.
El descubrimiento de este principio vino del grupo de investigación dirigido por el profesor Thomas Henle, de la Universidad de Dresde (Alemania). “Hemos  demostrado sin ninguna ambigüedad y por primera vez, que  el responsable de la lucha contra la actividad bacteriana de la miel Manuka es el compuesto Metilglioxal (MGO)” (Informe en  Molecular Nutrition and Food Research, enero 2008)



Miel de Manuka, úlcera péptica y su tratamiento natural
Con cierta frecuencia y muchas veces para bien, la medicina tradi­cional, cambia conceptos, ideas, forma de tratamien­tos que en una época se consideraban correctos, pero que con el paso del tiempo y con los nuevos métodos de investiga­ción, se quedaron obsoletos, dando paso a nuevas teorías, nuevas técnicas, nuevos fármacos con cuyo tratamiento se trata de conseguir un buen estado de salud, la eliminación del dolor y la erradicación de enfermedades. 

Quien no recuerda el consejo de nuestro medico hace unos cuantos años a las personas que padecían de hipercolesterolemia “No tomen pescado azul. Es perjudicial. Su tasa de colesterol en sangre se elevará por encima de cifras permitidas”. Sin em­bargo hoy nuestro doctor nos dice “Tomen dos o tres veces por semanas pescado azul. Es excelente para controlar el colesterol”. 

Por su­puesto este último consejo no se hace de forma gratuita y esta basado en esos ácidos poliinsatura­dos con nombre griego que contienen los aceites de pescado o de mamí­feros mari­nos: los famosos omega 3, que dan un excelente resultado en el tratamiento de tasas altas en colesterol además de ser unos excelentes antiinflamatorios natura­les. Hay muchos ejemplos como este. Pero vayamos al tema que hoy nos ocupa: nuestro aparato digestivo y las distintas patologías que pue­de presentar esta parte de nuestro organismo, especialmente la úl­cera de estómago y duodeno y su tratamiento desde el punto de vista naturopá­tico.
Es un caso típico como la causa de estas patologías han cambiado con el paso del tiempo y como su tratamiento, tanto desde el punto de vista alopático como holistico ha variado sustancial­mente. Veamos aunque sea brevemente como, a través del tiempo, los orí­genes, diagnósticos y tratamientos han va­riado.


Una úlcera es una llaga o lesión abierta, que se encuentra general­mente en las áreas del cuerpo con piel o con membra­nas mucosas. Esta definición se puede aplicar a las mucosas de nuestro aparato digestivo y así, una úlcera en el revesti­miento del estómago o del duodeno, donde el ácido clorhídrico y la pep­sina están presentes, se llama úlcera péptica. 

Cuando la úlcera péptica está en el estómago, se llama úlcera de estó­mago y si es en el duo­deno, ulcera duodenal. El concepto es claro, pero no así sus causas. En el pasado y hasta épocas muy recientes se había creído que el ácido y otros jugos produci­dos por el estómago, podían contribuir a la formación de úlceras al que­mar el tejido de revestimiento del tracto diges­tivo. En teoría, esto ocurre cuando el cuerpo produce mucho ácido o si el tejido de reves­timiento de su tracto digestivo está dañado de algún modo. 

Otros factores clásicamente involucrados podrían ser una alimentación in­adecuada, la tensión (estrés) física o emocional podrían ayudar a ocasionar úlceras. Los medicamentos antiinflamato­rios también pue­den ocasionarlas. A pesar de que la mayoría de las personas tomen estos medicamentos sin ningún problema, su uso a largo plazo puede dañar el tejido de revestimiento del estómago y ocasionar úlceras. 
Los medicamen­tos antiinflamatorios incluyen la aspirina, el ibupro­feno y algunos medicamentos que se obtienen con prescrip­ción para la artritis, artrosis etc.En cuanto a sus síntomas, el más característico es el dolor de tipo punzante o ardor en el abdomen, entre el esternón y el ombligo. El dolor a menudo se produce entre las comidas y por la mañana tem­prano y puede durar desde unos po­cos minutos hasta unas pocas horas. Otro síntomas podrían ser eructos, náuseas, vómitos, poco apetito, pérdida de peso, sensación de cansancio y debilidad.


Algo de historia

Situémonos en el año 1979. En este año, J. Robin Warren, patólogo del hospital australiano de Royal Perth, hizo una observación sorprendente. 
Al examinar las biopsias de estómago practica­das a determinados pacientes, advirtió que en muchos casos las muestras contenían un número elevado de bacterias curvadas o espiriformes. Lo normal es que el ácido del es­tómago destruyese este tipo de microorganismos, antes de que se asentasen en la mucosa gástrica. 

Pero las bacterias que Warren veía estaban alojadas por debajo de la espesa capa de moco que recubre la superficie del estómago y las protegía del ácido. El patólogo autraliano comprobó también que las bacterias apare­cían en muestras de tejido hinchado y ulcerado. No le fue fácil a Warren, ni siquiera con el entusiasmo de su joven colaborador Barry J. Marshall, hacer crecer aquellas bacterias desco­nocidas para poder estudiarlas. 

Comenzaron a trabajar en 1981. Un año después, habían intentado, sin éxito, conseguir cultivos a partir de muestras obtenidas de más de treinta pacientes. Llegaron las vacaciones de pascua de 1982. El personal del laboratorio había dejado incubando inadvertidamente algunas de las placas; así permanecieron cinco días, en vez de los dos habituales. En la quinta jor­nada aparecieron las colonias. 

Una vez mas la serendipia (grandes descubrimientos casuales) intervino en el proceso de forma totalmente for­tuita para ayudar a la humanidad y como si fuese una copia del descubri­miento de la penicilina por parte Sir Alexander Fleming, Warren descubrió la bac­teria Helicobacter Piloris y su rela­ción y causa en mas de un 80 % de las ulceras de estomago y duo­deno y que ha venido importunando al hombre desde que emigró de África por primera vez hace aproxi­madamente 60.000 años.

Aun así la comunidad científica de la época rechazo en una gran parte el descubrimiento de Warren, quien tuvo el valor de inocularse la bacteria y desarrollar una úlcera péptica, demostrando en su propio organismo sus teorías. Gracias a Marshall y Warren la úlcera péptica ya no es una enfermedad crónica, sino una enfermedad que puede curarse con un breve régi­men de antibióticos e inhibidores de la segregación ácida. Y en cuanto a su diagnostico, una simple prueba de aliento puede detec­tar la presencia de la bacteria.

La alternativa natural. La miel de Manuka.


Ya hemos visto que la ulcera gastroduodenal, al ser en un porcen­taje muy elevado de origen bacteriano, puede ser tra­tada mediante el uso de antibióticos con éxito. No olvidemos sin embargo, que aun a pesar de este éxito innegable de los antibióticos en procesos bacte­rianos, hay que considerar también los efectos colaterales que pue­den tener sobre nuestro organismo.

Como siempre, la pregunta es: ¿Hay algún producto de origen natural que tenga el mismo efecto antibacteriano que la combinación de los tres antibióticos que se utilizan para la erradicación de la Helicobacter Piloris? La respuesta es afirmativa y el producto la miel.

Y es que, por siglos, el ser humano ha estado utilizando productos natura­les para curar heridas y otras enfermedades en los que intervienen bacterias. Parte de estos procesos han sido elaborados con la miel. Un producto que se ha venido utilizando en las heridas de los antiguos egipcios y grie­gos, que confiaban en sus poderes curativos.

Incluso en la Segunda Guerra Mundial se empleaba por sus propiedades antibacteria­nas en el tratamiento de heridas. Por mucho tiempo, las personas pensaban que durante la Segunda Guerra Mundial se empleaba por sus propiedades antibacteria­nas en el tratamiento de heridas. Se creía que la consistencia gruesa de esta sustancia impedía que el aire entrara en las heridas y las in­fectara.

También se pensaba que el alto contenido de azúcar en la miel impedía que las bacterias crecie­ran de forma rápida. La realidad es que la actividad antibacteriana de la miel proviene de una enzima que las abejas le agregan al néctar, que lentamente genera peróxido de hidrógeno cuando la miel se diluye. El origen de las variedades de la miel (cada tipo depende de su fuente floral) y el procesamiento inciden en la cantidad de poder anti­bacteriano que contiene cierta canti­dad de miel.

En el aspecto medicinal, podemos recurrir a las mieles de diversa pro­cedencia; miel de brezo para la cis­titis, miel de eucalipto para los pro­blemas circulatorios, miel de tila o azahar para combatir el insomnio y neutralizar el nerviosismo, además de otras muchas. En la misma línea, disponemos de mieles más específi­cas con propiedades de alto valor regenera­dor. Así por ejemplo, la miel de castaño es especialmente aconsejable en quemaduras. Pero todo lo escrito anteriormente puede ser aplicado a las mieles en general.

Sin embargo, hay una miel que tiene unas propiedades regenerativas y un poder bactericida excepcionales, siendo capaz de luchar con éxito contra las más variadas bacterias, con resultados realmente asombrosos. Es obvio que con la llegada de la penicilina y otros antibióticos en el siglo XX, las propiedades médicas de la miel pasa­ron a segundo plano. 

Pero esto está por cambiar precisamente con la investigación de la miel de Manuka. El trabajo principal sobre este tipo de miel fue realizado por el bio­químico Peter Nolan y la Unidad de Investigación de la Miel de la Uni­versidad de Waikato, de Nueva Zelanda y sus trabajos han identifi­cado a este tipo de miel en particu­lar por sus extraordinarias cualida­des curativas. 

El Profesor Nolan ha demostrado que la miel de las flores del arbusto de Manuka tiene más propiedades antibacterianas que cualquier otro tipo de miel. Como ya mencionamos, todas las mieles tienen, en diferentes nive­les, peróxido de hidrógeno, producto de una enzima que las abejas agregan al néctar, pero en la miel de Manuka hay algo más aparte del peróxido de hidrógeno. Y nunca se ha encontrado algo así en nin­guna otra parte del mundo.
Ese “algo más” ha resultado ser muy difícil de detectar. Incluso ahora, tras 20 años de investigación, el Profesor Nolan admite que aún no tiene una idea exacta de qué se trata, pero ya le puso un nombre: factor único del Manuka (UMF). Además, ha encontrado una forma de medir su eficacia antibacteriana, al comparar la miel de Manuka con antisépticos estándar (ácido carbólico o fenol) y su capacidad de combatir bacterias. Los resultados son sorprendentes. 
La miel de Manuka tiene un espectro de acción muy amplio. Abarca bacterias, hongos y protozoarios, entre otros. No se ha logrado en­contrar ningún organismo infeccioso en el que no funcione. Eso in­cluye cepas resistentes a los antibióticos del estafilococo áureo, que es igualmente sensible a la miel, que otras cepas del mismo germen. Y en el caso que nos ocupa, la miel de Manuka elimina la Helicobacter Piloris en los tubos de ensayo.

Tomar dos o tres cucha­raditas de miel por día contribuyen a que el organismo se des­haga de la bacteria y reduce el riesgo de una nueva infección. Para que los resultados sean los deseados, hay que elegir una marca que tenga en la etiqueta una graduación como mínimo de UMF 10. La miel de Manuka actúa en procesos como puede ser una hernia de hiato, una gastritis, un reflujo o una aci­dez estomacal, también con éxito. Una simple cucharadita cuando se notan estos síntomas, los amortigua y los hace des­aparecer. Finalmente no podemos dejar de mencionar el poder curativo de la miel de Manuka no solo en la lucha contra la temida Helicobacter Pi­loris, sino en el tratamiento de infecciones provocadas por quema­duras, heridas o escaras donde los antibióticos, muchas veces, han fracasado.


Miel de Manuka, la vencedora de la Úlcera de estómago.

Es un hecho cierto y notable, que las mieles toman las propiedades de las flores donde las abejas van a libar el néctar y así, por ejemplo, una infusión de azahar es relajante y en consecuencia la miel de azahar, es recomendada a personas en exceso nerviosas.

En España, hay infinidad de mieles de gran calidad, pero es fácil suponer, que en distintas partes del mundo habrá, con toda posibilidad floras diferentes a la nuestra y en consecuencia mieles con características desconocidas. Esto es exactamente lo que pasa con la miel de Manuka sobre la que nos vamos a ocupar en estas líneas. 
Pues bien, en nuestras antípodas y concretamente en una región de Nueva Zelanda llamada Cabo del Este, rodeada por colinas de difícil acceso y famosa por su salvaje belleza, existe un valle cuyas tierras de cultivo no han conocido aun ningún tipo de fertilizante, a la que se conoce por el nombre de valle de Manuka debido a la gran cantidad de árboles de esta especie, que cubren a lo largo y a lo ancho toda su superficie. 

El árbol de Manuka, cuyo nombre en latín es el de Leptorpesmum Scoparium, y principalmente sus flores de color blanco y de gran belleza, ha sido ampliamente empleado por las tribus maoríes desde la más remota antigüedad, por sus cualidades terapéuticas y principalmente porque la miel obtenida por las abejas que libaban sus flores conservaba estas cualidades, aumentadas al combinarse el polen con la enzima glucosa oxidasa, producida por las glándulas hipo faríngeas de las abejas, dando origen a una sencilla reacción química:
Glucosa oxidasa + H2O + O2 Acido glucónico + H2O2

El peróxido de hidrógeno producido según la reacción anterior, contenido en cualquier tipo de miel, tiene el objeto de preservarla durante su almacenamiento contra las bacterias y es de extraordinaria importancia ya que le confiere sus propiedades curativas independiente de la flor que proceda. Al efecto antibactericida que este peróxido de hidrógeno posee, se le conoce como actividad peróxido antibacteriana de la miel y es el responsable de la inhibición en el crecimiento de bacterias tales como el staphilococus aureus, que resiste numerosos antibióticos y es el responsable de numerosas asepsias en hospitales.

Desgraciadamente la actividad peróxido bacteriana de cualquier miel esta limitada por varios factores y pierde rápidamente actividad por la acción del calor y especialmente por la enzima catalasa contenida en nuestros tejidos. ¿Qué es lo que aporta pues en el campo de la medicina natural la miel de Manuka? 

La respuesta es sencilla. La miel de Manuka no sólo tiene la actividad peróxido antibacteriana de cualquier miel normal, si no que es la única miel que contiene un elemento denominado UMF (Unique Manuka Factor) y que en realidad lo que define es la ACTIVIDAD NO PEROXIDO ANTIBACTERIANA, que le confiere propiedades únicas y extraordinarias.

El grado UMF define así la mayor o menor potencia antibacteriana de la miel de Manuka, no procedente del peroxido de hidrógeno, y se basa en la comparación de resultados con el fenol. Se dice así que una miel de Manuka tiene, por ejemplo, un factor de UMA 10, si tiene el mismo efecto frente a distintos tipos de bacterias que una disolución de fenol al 10%. Es un hecho que la úlcera de estómago, prácticamente no existe entre los aborígenes que tomaban regularmente la miel de Manuka, sin que hubiese razones lógicas para ello.

Ha sido recientemente, cuando al descubrirse que las dispepsias y la ulcera péptica eran producidas por una bacteria Helicobacter Piloris cuando se tuvo la certeza que el factor UMF actuaba inhibiendo su crecimiento. Numerosas pruebas de laboratorios y estudios adicionales demostraron este hecho y tampoco se trata de publicar aquí estos resultados teóricos de los que también hay abundante bibliografía. Basta con saber que simplemente desayunando con dos cucharadas de miel de Manuka extendidas sobre una rodaja de pan o sobre un plátano, (es necesario un tiempo de estancia de estancia en el aparato digestivo) es un tratamiento excelente contra estas enfermedades, lográndose resultados en muchos casos a corto plazo increíblemente asombrosos, paliando la enfermedad e incluso llegando a hacer desaparecer totalmente a la bacteria y consecuentemente la úlcera de estómago. 
En otras palabras, la costosa combinación de antibióticos, con los que la medicina académica trata la ulcera de estómago y que sin duda es muy efectiva, aunque con efectos secundarios, puede ser sustituida con éxito por un simple complementos dietético: la miel de Manuka

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