jueves, 11 de junio de 2015

El ajo

Allium Sativum, es una especie de planta clasificada dentro de la familia de las liliáceas, es una planta herbácea de 20 a 40 cm de tallo cilíndrico y cuyas flores son blancas o rosadas. Su germinación termina pasado el invierno.

Los dientes de ajo se pueden plantar desde octubre hasta el mes de abril y se recojen en primavera o al principio del verano. Un diente de ajo aporta 7 calorías de energía, 31 mg de proteína, 1.4 mg de calcio y altas cantidades de fósforo, hierro, potasio y vitaminas B1, B2, B3 y C.



Usos


- Vía externa: Es muy útil aplicado en forma de emplasto en la zona de la columna y el tórax en caso de resfriados complicados. En cuestión de verrugas, si se pone una rodaja fina sobre ella y se tapa con un esparadrapo se acaba cayendo por su virtud corrosiva.


- Vía interna:
  • Antiagregante plaquetario: Muchas personas toman en la actualidad muchas aspirinas y numerosos medicamentos para prevenir el exceso de coagulación en sangre y la formación de trombos. El ajo, sin embargo, es un excelente antiagregante plaquetario natural.
  • Antiparasitario: Se utilizan los preparados a base de ajo para prevenir lombrices en los niños (Oxiuros). También se utiliza para combatir parásitos más rebeldes como las lamblias, tratadas normalmente con medicamentos de efecto tóxico para el hígado.
  • Antibiótico: El ajo es un excelente antibiótico con efecto antimicrobiano que ayuda a eliminar tanto virus y bacterias como protozoos.
    El efecto antimicrobiano del ajo llega a microorganismos tan resistentes a los antibióticos como la Candida Albicans en infecciones vaginales. En su poder antifúngico, el extracto de ajo es efectivo contra el tratamiento de tiña o pie de atleta.
    El poder antibiótico del ajo incrementa la capacidad defensiva del sistema inmune del organismo.
  • Efecto sobre el azúcar plasmático: El ajo, además de colaborar en disminuir los niveles de glucosa en sangre, ayuda a aumentar los niveles de insulina. En pacientes con diabetes, disminuye su nivel de glucosa y en los que no lo son, su efecto de hipoglucemia no ha podido ser demostrado. Este es un hecho interesante, ya que aparte de reducir los niveles de azúcar, parece provocar una regulación de los mismos.
  • Efecto antipertensivo: El ajo contribuye a disminuir tanto la presión sistólica (máxima) como la diastólica (mínima).
  • Inmunoestimulante: Por su alto contenido en fructanos, nos ayuda a mantener en equilibrio nuestro sistema inmunitario.
  • Colesterol: Ayuda a controlar el colesterol y aumentar los niveles de colesterol bueno (HDL). 
Hay que remarcar también que el ajo puede reducir la capacidad de peroxidación de los radicales libres que contribuyen al envejecimiento celular.

Por Sheyla Buron.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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