jueves, 12 de diciembre de 2013

Cereales y sus derivados

  Las indicaciones actuales para una alimentación equilibrada preconizan el consumo de cereales como plato básico de cada comida. De ellos, el arroz puede ser el preponderante por su riqueza nutritiva y su sabor más suave, pero siempre alternándolo con los restantes o tomando varios cereales a la vez.

  
 La medicina tradicional de Oriente asimilaba un cereal a cada órgano del cuerpo (Según su concepción de un universo unitario sólo diferenciado en sus fenómenos o seres vivientes, cereal y órgano son una misma cosa). La teoría base de la medicina oriental, que la energía se transforma sucesiva y permanentemente en los cinco elementos básicos de la Naturaleza - madera, fuego, tierra, metal y agua -, asocia estos elementos con los cinco órganos principales del cuerpo humano: respectivamente hígado, corazón, estómago - páncreas, pulmón y riñones. La energía da vida a estos órganos y cada uno de ellos es madre del siguiente por el orden descrito, en un ciclo constante e inmutable. A cada uno de estos órganos le corresponde un cereal como fuente primordial de vida: trigo, maíz, mijo, arroz o avena y azuki o leguminosas en general (Porque en Oriente, las leguminosas eran consideradas como variedad del cereal). En consecuencia, el consumo de cereales es garantía de un funcionamiento fluido y ágil de los órganos, con el correspondiente equilibrio psíquico que se deriva.


  Pero no sólo el lejano Oriente era conocedor del valor de los cereales. Las celebraciones religiosas de la Grecia y Roma clásicas con motivo de la siega de los cereales, además de las virtudes sagradas que les otorgaban los egipcios y persas, sin mencionar a las grandes civilizaciones latinoamericanas, atestiguan el puesto preponderante que ocupaba en aquellas épocas este alimento primordial del hombre.

                                  

               
       Elementos nutritivos en los cereales:


  • Hidratos de carbono: (Del 60 al 75 %) El almidón se transforma en glucosa, la cual es absorbida lentamente por el intestino, por lo que el cuerpo obtiene energía durante largas horas, sin sensación de desmayo. Además, los hidratos de carbono de los cereales se asimilan mejor gracias a la vitamina B que contienen. Ello explica que no engorden, ya que su combustión es casi total.
  • Proteínas: (Del 7 al 12 %) Las proteínas colaboran en la construcción de tejidos, siempre que existan los aminoácidos esenciales. Precisamente los cereales los contienen en medida suficiente para el cuerpo humano.
  • Materias grasas: (Del 2 al 7 %) Los cereales integrales - No los refinados - contienen un buen porcentaje de grasas muy bien equilibradas. Especialmente el germen, que cuenta con un aceite rico en vitamina E y en fosfatos naturales.
  • Sales minerales y oligoelementos: (Del 1 al 4 %). Cada vez se valora más la importancia nutritiva del calcio, fósforo, magnesio, silicio, manganeso, hierro, cobre, flúor, étc. Los cereales integrales nos los aportan en cantidades proporcionadas al cuerpo humano.
  • Vitaminas: El germen nos aporta la provitamina A, las diferentes vitaminas del grupo B y las vitaminas C, D, E, K y PP. Lo importante es obtenerlas a través de alimentos como los cereales, ya que no comportan el riesgo de hipervitaminosis de las vitaminas sintéticas.
  • Enzimas (o diastasas): Son fermentos solubles que permiten modificar determinados cuerpos para transformarlos en sustancias más asimilables. Actúan como catalizadores y aseguran la vida de las células de los tejidos del cuerpo.
                                                      

                                                      Cereales más comunes:
Avena
Arroz
    Mijo
  • Arroz: Es el cereal más equilibrado. Contiene los doce aminoácidos esenciales, vitaminas A, B1, B2, B6 y E. Tiene un elevado porcentaje de glucosa (75%), por lo que resulta muy energético. Indicado para pulmón, intestinos e hígado.
  • Avena: Es el cereal con más calorías y proteínas. Es propio del invierno, ya que estimula la glándula tiroides. Es el que contiene más vitamina B1.
  • Cebada: Cereal refrescante y muy bueno para la higiene intestinal. Recomendable en verano. Rico en vitamina E y nicotinamida, en calcio y hierro.
  • Centeno: Ayuda a depurar la sangre y mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos. Recomendable para personas de vida sedentaria. Rico en hierro, ácido fólico (Regenerador de la sangre) y flúor. Es el cereal más rico en sodio, potasio, calcio y yodo.
  • Mijo: Gracias a su alto contenido en ácido silícico es muy beneficioso para la piel, uñas y cabello. Así mismo nutre el cerebro por su riqueza en magnesio y lecitina. Cereal adecuado para el páncreas y bazo. Es sumamente digestivo, y no suele producir flatulencias.
  • Trigo: Proporciona muchas calorías y nutre el cerebro gracias a la fitina que contiene. Adecuado para el hígado.
  • Trigo
    Centeno

                            
  






Trigo sarraceno

Trigo sarraceno: No es propiamente un cereal, aunque se le puede considerar como tal. Destaca por sus propiedades revitalizadoras del organismo. En climas templados, debe tomarse en cantidades reducidas. En épocas de frío es un alimento ideal para mantener el calor del cuerpo. Es un alimento básico en Polonia, Rusia, norte de China, étc., aunque actualmente también se produce en países cálidos como Brasil.







Preparación de los cereales en grano: Tras un lavado bajo el grifo, dejarlos unas pocas horas en remojo y proceder a hervirlos a fuego lento. La cocción dura unos cuarenta y cinco minutos en olla a presión y de una a una hora y media en olla normal. En el caso del mijo y del trigo sarraceno, la cocción se reduce a unos treinta minutos en olla normal, y a quince o veinte minutos en la de presión. Se hierven en la proporción de dos y media a tres veces de agua por una de cereal.

    Se pueden condimentar con gomasio o tekka y acompañarse de verduras de todo tipo. Además de la cocción, existen múltiples formas de preparación como al horno, fritos, en croquetas, bolas de cereal, hervidos con algas Wakame o Kombu o con verduras, étc.




 Información cedida por Mimasa. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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