jueves, 5 de diciembre de 2013

El sésamo y sus derivados

   El sésamo fue una de la primeras plantas oleaginosas que el hombre cultivó ya en tiempos prehistóricos. Y la historia más antigua de Asia, África y Europa nos aporta documentos del uso culinario y terapéutico del sésamo y de su aceite.

   En nuestros tiempos, todavía es de uso común en los pueblos del Lejano y Próximo Oriente, norte de África y Sudamérica. Por desgracia, casi es desconocido en Occidente, aunque las nuevas concepciones dietéticas que abogan por el uso de productos naturales lo preconizan como uno de los alimentos más completos que, dentro de su género, nos ofrece la naturaleza.


   Gracias al elevado contenido en lectina y fósforo, el sésamo es un alimento especifico del sistema nervioso. Una soberbia gama de aminoácidos esenciales (22,7% de proteínas), su riqueza en minerales (5,27%) perfectamente asimilables, además de grasas insaturadas y su bajo porcentaje de hidratos de carbono (6,30%), lo convierten en un reconstituyente energético de primer orden.


   Por ello, el sésamo en grano y sus elaborados específicos (descritos a continuación) deben formar parte de nuestra alimentación diaria, aunque sin necesidad de cantidades abusivas que alterarían el sabio equilibrio nutritivo que debe regir nuestra comida.

Sésamo en grano

   Es la semilla originaria de la que parten los demás preparados. Se utiliza para espolvorear sobre las ensaladas,  los platos de verduras o cereales, o sobre rebanadas de pan.

Gomasio

   Condimento compuesto únicamente de sésamo tostado y sal marina, triturados conjuntamente. La proporción suele ser de 12 partes de sésamo por una de sal, aunque puede variar entre 8 a 1 y 15 a 1, como proporciones extremas corrientes.

   El Gomasio no sólo se beneficia de las cualidades de sus componentes (grasas, proteínas y minerales del sésamo, y oligoelementos de la sal), sino que esta sabia combinación aporta un excelente equilibrio para el organismo. De ahí que se recomiende su uso diario.

   Favorece la secreción de los jugos digestivos, estimula todo el metabolismo, ayuda a fortificar el sistema nervioso, a restablecer el equilibrio alcalino del cuerpo y regenerar el intestino.

   Se toma en pequeñas cantidades espolvoreándolo sobre los platos de cereales o verduras o bien extendiendo una fina capa en una rebanada de pan.

Tahín

   Pasta de granos de sésamo que se emplea como condimento o en la preparación de salsas, patés vegetales, étc. Es conveniente emulsionarlo con un poco de agua para hacerlo más digestivo.

   Mezclando tres partes de Miso con una de Tahín y un poco de agua, se obtiene un delicioso paté que, en una rebanada de pan integral o una galleta de arroz, es un excelente alimento y un gran aporte energético.

Aceite de sésamo


   El aceite de sésamo, prensado en frío, posee el 85% de ácidos grasos insaturados y polinsaturados, además de ácidos grasos libres.


   Este aceite no sólo no origina colesterol, sino que colabora en su eliminación. Además, tiene múltiples aplicaciones para afecciones cutáneas, de cabello, de los oídos y de los ojos, étc.

   Por su pureza, el aceite de sésamo debe ser utilizado en la cocina en proporciones muy inferiores a la usuales de otros aceites, con lo que se aprovecha mejor y significa un ahorro económico importante.


   La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.


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