jueves, 10 de abril de 2014

PROBIÓTICOS, adelgazamiento y fertilidad


En el verano de 2011 un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts realizó un estudio que intentaba comprobar el efecto de los probióticos en la obesidad, siguiendo los pasos ya establecidos por la escuela de Salud Pública de Harvard, que había comprobado que los probióticos reducían la incidencia de sobrepeso relacionado con la edad.

Los investigadores, dirigidos por Susan Erdman, especialista en biología del cáncer y Eric Alm, experto en genética evolutiva, querían reproducir estos trabajos en ratones. Para ello alimentaron a un grupo de 40 machos y 40 hembras con una dieta alta en grasas y baja en fibras y nutrientes, similar a la comida basura, o bien con alimentación biológica para ratones. Después complementaron la dieta de los ratones de cada grupo con un probiótico.

Su objetivo era entender cómo afectaban los alimentos probióticos a los niveles de obesidad y a los trastornos relacionados, incluso con el cáncer. Pero según Erdman, los aspectos más interesantes del estudio fueron precisamente los hallazgos que no habían previsto.
En primer lugar, descubrieron que los ratones que ingerían probióticos presentaban un sorprendente aspecto lustroso. Mediante técnicas tradicionales de histología y escalas de medidas usadas en cosmética mostraron que estos animales tenían una densidad de folículos activos diez veces superior a la de otros ratones, lo cual les proporcionaba un pelaje sedoso y exuberante.

Los investigadores se fijaron luego en algo curioso en la reacción de los machos; éstos proyectaban sus testículos hacia fuera, lo cual hacia que anduviesen con cierto aire fanfarrón. El estudio histológico de los testículos de los machos que tomaban probióticos, confirmó que eran un 5% más pesados que el grupo que no toma probióticos y tomaban su comida biológica, y más del 15% de los que no tomaron probióticos y se alimentaban de comida basura.

Los machos que tomaban probióticos inseminaron más rápidamente a las hembras y produjeron más crías que el grupo control. Por otra parte, las hembras que tomaban probióticos tenían camadas más numerosas y alimentaron con más éxito a sus crías.

Según estos estudios, los científicos creen que los probióticos ayudan a hacer que los animales sean más esbeltos y saludables, lo cual mejora de forma indirecta la virilidad sexual.

En otro estudio de Harvard, dirigido por Jorge Chavarro, epidemiólogo nutricionista, parece apuntar resultados similares en el semen humano, tras la ingesta de probióticos.
(Elie Dolgi, revista Investigación y Ciencia Junio 2012)

De acuerdo con estos estudios el uso de probióticos es esencial para ayudar a prevenir la obesidad causada por la edad, mejorar el aspecto físico deteriorado por el paso del tiempo, y optimizar la composición del semen en el varón y de la leche en la madre lactante.


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

Información cedida por Equisalud.


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