jueves, 6 de noviembre de 2014

Una máquina multitarea

Los ordenadores de última generación con procesadores multitarea más veloces son lo más novedoso dentro del mundo de la informática. El cerebro humano es una máquina capaz de realizar multitareas hace miles de años, la capacidad de mantener un pensamiento y generar otros muchos en distintas áreas del cerebro a la vez que hablamos, olemos un perfume y somos capaces de prestar atención a lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, como escuchar música, sentir el tacto de nuestra piel...

El cerebro humano tiene una particularidad, de la que pocas especies disponen: la memoria. Al fin y al cabo somos lo que recordamos.

Somos la especie animal con mayor capacidad de memoria, junto con los delfines y los elefantes, pero estos están muy por debajo de nuestros niveles cognitivos.

 

¿Se han preguntado alguna vez dónde se almacenan los recuerdos? ¿En qué lado de nuestra masa gris están? ¿Por qué algunos recuerdos resultan inamovibles con el paso de los años y otros se difuminan en el mismo día?

La memoria está unida a las emociones, es verdaderamente profunda, como un surco en la arena.  Seguro que todos recordamos el día que nacieron nuestros hijos o el día que discutimos con nuestro mejor amigo, pero seguro que no recordamos lo que cenamos la semana pasada. Esto se debe a que es una acción rutinaria, nuestro cerebro no le da importancia y la memoria implícita no queda verdaderamente grabada. Las emociones intensas se encargan de grabar los recuerdos.

En un estudio se sometió a un paciente de 27 años a una operación quirúrgica muy arriesgada, dado
que tenía muchos ataques epilépticos; en esta operación  se le extirpó la región del cerebro donde los doctores creían que se encontraba el foco epiléptico, una parte del lóbulo temporal que incluía el hipocampo. Los resultados fueron sorprendentes: tras la intervención, el cerebro del paciente perdió toda capacidad de formar memoria. El joven gozó los siguientes años de buena salud, pero era incapaz de recordar nada que le hubiera ocurrido después de la operación, ni a las enfermeras que le trataban de un día para otro, ni a los médicos, ni nada de lo que le ocurría a diario. Así ha estado hasta el día de su muerte, a los 78 años de edad.

Esto nos viene a decir que la memoria se encuentra en el hipocampo, pero ¿Qué es la memoria? ¿De que están hechos los recuerdos?
Se podría definir la memoria como la capacidad del sistema nervioso de retener información acerca de las experiencias pasadas de forma que puedan resultar condicionadas las conductas futuras.

Es famoso el término "somos lo que comemos"; se podría decir también que somos lo que recordamos y nuestros alimentos son determinantes en la formación de conexiones neuronales que son directamente proporcionales a nuestra capacidad de memorizar situaciones
La fosfatidilserina, el mejor amigo de la memoria, es una grasa inteligente que ayuda a formar mielina (revestimiento de todos los nervios), favoreciendo de esta manera que las señales lleguen de forma correcta a través del sistema nervioso. 
Estas grasas no sólo mejoran nuestro humor, refuerzan la mente y su rendimiento intelectual, nos protegen frente el declive neuronal y a patologías degenerativas, como el Alzheimer.
Nuestro cuerpo puede fabricar estos fosfolípidos, pero en cantidades muy pequeñas, por lo que es recomendable la ingesta diaria de por los menos 100 mg de fosfatidilserina.

Un nutriente importantísimo para la memoria son los ácidos grasos omegas 3, 6 y 9. De todos ellos, el más importante podría decirse que es el omega 3, y en concreto, el DHA (docosahexanoico).
Curiosamente, en la era en la que vivimos, una persona consume seis veces menos omega 3 que las personas que vivían en 1850. Por eso el declive a nivel cognitivo que sufrimos en estos días se debe a la elección de los alimentos, pero sobre todo al procesamiento de los mismos.
El DHA se encuentra mayoritariamente en los pescados pequeños azules. Los omega 6 están en los aceites vegetales, en los frutos secos y en los cereales. 
Los fosfolípidos mejoran las transmisiones del cerebro, al mantener los receptores neuronales en perfecta forma.

Por último, recordar que el cerebro necesita glucosa pero no necesita azúcar; cuanto más dulce se tome, más difícil será mantener unos niveles equilibrados de azúcar en sangre.
Estos desequilibrios glucémicos, lo único que hacen es irritar de forma alarmante el sistema nervioso central, produciendo irritabilidad, falta de concentración, problemas digestivos y en último estadio, depresión.

La glucosa en sí no es tóxica, siempre que se consiga mantener estables sus niveles en sangre. Pero cuando estos niveles sobrepasan el umbral máximo, se padece la conocida diabetes. La glucosa se vuelve tóxica para el cerebro y causa daños en los nervios, en los ojos y en el cerebro.
Una buena práctica sería consumir hidratos de carbono complejos, ya que estos son de asimilación lenta produciendo niveles de glucosa óptima para el cerebro.

El cerebro es una máquina muy bien diseñada para encontrar peligros, en forma de león que nos puede atacar o en forma del tráfico de una gran ciudad; pero no diferencia lo uno del otro, sigue respondiendo desde hace miles de años de la misma forma.
Uno de los mayores problemas de la memoria es el estrés crónico. Cuando esto ocurre, nuestro sistema hormonal empieza a producir cortisol (hormona del estrés) que daña directamente los procesos cognitivos cuando esto se cronifica.

Una vida plácida, lenta y disfrutando de las cosas sencillas de la vida, junto a una relación amorosa con sus semejantes, es el mejor garante de mantener nuestro cerebro en condiciones inmejorables para durar muchos, muchos años. Recordemos que esta "máquina" estará generando conexiones neuronales nuevas hasta el día de su muerte, y si nuestra vida es monótona, aburrida y triste el número de conexiones nuevas creadas sera mínimo. Si por el contrario, conseguimos que nuestra vida sea más alegre, mantenemos una actitud positiva y buenas relaciones con nuestros semejantes, se generarán muchísimas más nuevas conexiones neuronales. La ciencia llama a esto Neuroplasticidad.

Si siempre hacemos lo mismo, obtendremos lo que siempre hemos tenido. Si queremos cambiar nuestra vida, cambiemos nuestros pensamientos porque ellos son los responsables.
Cuidemos nuestros pensamientos porque ellos se volverán palabras. Cuidemos nuestras palabras porque ellas se volverán actos. Cuidemos nuestros actos porque ellos se harán costumbres. Y cuidemos nuestras costumbres porque forjarán nuestro carácter y nuestro carácter formará nuestro destino. Tendremos el doble de aquello que deseemos a los demás. Pensemos que la felicidad no es cuestión del destino, es cuestión de elección.



Juan José Mariño Benito
Dir. Técnico Suplementos Zeus



La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

Publicado sin autorización del dueño del copyright.

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