jueves, 20 de noviembre de 2014

El reumatismo desde un punto de vista holístico II

Las bacterias como posibles desencadenantes del reumatismo

No hay una causa única del reumatismo, pero todas las enfermedades reumáticas tienen en común un transtorno del sistema inmunológico donde el cuerpo ataca las estructuras endógenas (enfermedad autoinmune). En el caso de la artritis reumatoide crónica se describe un ataque contra el tejido sinovial que, si no se trata, termina en una destrucción de la articulación afectada.
A menudo, las causas o desencadenantes específicos son desconocidas. Los factores genéticos juegan un papel importante, pero también pueden promover el reumatismo ciertos virus o bacterias.
Los médicos de Estados Unidos han encontrado que en los pacientes reumatoides se alojan bacterias en la flora oral y fecal distintas a las de las personas sanas: se trata precisamente de bacterias que pueden provocar reacciones inflamatorias en el cuerpo.

Gérmenes de la flora oral
La experiencia demuestra que los pacientes reumáticos sufren a menudo de encías inflamadas, a edad temprana. Esta inflamación progresiva de las encias, conocida como enfermedad periodental, está causada por la bacteria Porphyromonas gingivalis, que coloniza las bolsas periodontales. Esta bacteria secreta, a su vez, una enzima que convierte el aminoácido arginina en el aminoácido citrulina.
El cuerpo reconoce de su propio metabolismo el aminoácido arginina; sin embargo, la citrulina no pertenece a los aminoácidos que conforman las proteínas de nuestro organismo. Dado que el sistema inmunológico clasifica a la citrulina como exógena, forma anticuerpos contra ella: son los llamados anticuerpos contra péptidos citrulinados (ACPA).
Estos ACPA son, por lo tanto, autoanticuerpos que sirven como marcadores para la actividad de la enfermedad y, por consiguiente, pueden ser utilizados, para el pronóstico y enfoque terapéutico. Dado que aproximadamente la mitad de los pacientes con artritis reumatoide padecen también la enfermedad periodontal y ambas enfermedades tienen un carácter bacteriano inflamatorio, pueden ser que estas afecciones se refuercen mutuamente.

Por lo tanto, es importante para los pacientes reumáticos que presten atención a la higiene dental y oral, y también que sean tratadas de manera adecuada las bolsas periodontales.


Gérmenes en la flora intestinal
La composición de la flora intestinal comprometida en el desarrollo de las enfermedades reumatoides, está cada vez más en primer plano.
Investigadores estadounidenses indentificaron una relación entra la bacteria Prevotella copri y el comienzo de la artritis reumatoide: estas especies bacterianas se encontraron con más frecuencia y en concentración más altas en las muestras de heces de pacientes con artritis reumatoide. 



Este exceso de Prevotella copri desplaza a las "buenas bacterias intestinales", que son absolutamente necesarias para mantener un sistema inmune funcional, ya que el 70-80% de las células que forman anticuerpos se encuentran como tejido linfoide asociado a la mucosa intestinal.
Al considerar al intestino como un órgano inmunológico no debe pasarse por alto que "el pistoletazo de partida" para el medio ambiente intestinal parte en la boca. Es decir, la colonización de gérmenes patológicos y fisiológicos, la inflamación y putrefacción subliminal de las bolsas periodontales y dientes, el efecto de los materiales dentales en la composición de la saliva (metales pesados)... determinan nuestro medio ambiente individual y lo siguen haciendo en las vías digestivas y metabólicas, finalizando en nuestro intestino.


La importancia del inicio prematuro del tratamiento
Debido a la diversidad de enfermedades reumáticas, éstas se tratan de diferente manera en función de los sistemas de órganos afectados y las características de la patología. En general, cuanto antes se diagnostique y trate una enfermedad reumática mejor, ya que es la única manera de frenar una destrucción progresiva de las articulaciones y de los sistemas de órganos. Aparte de los síntomas específicos de las diferentes formas de reumatismo, a continuación se citan los procedimientos de diagnóstico que están disponibles.

Análisis de sangre
  • El factor reumatoide (FR): no proporciona una evidencia significativa y específica, ya que sólo es positivo en alrededor del 60-80% de los pacientes con artritis reumatoide. El FR puede verse aumentado también en otras enfermedades del sistema músculo-esquelético, en diversas infecciones o en otras enfermedades autoinmunes e incluso en personas sanas; por lo tanto, no permite obtener un diagnóstico claro.
  • Anticuerpos PCC (péptido citrulinado cíclico), también conocidos com ACPA: es un nuevo marcador altamente específico para la artritis reumatoide. Proporciona una detección clara de anticuerpos contra el PCC en aproximadamente el 97% de los pacientes. Se observan ya en la etapa temprana de la enfermedad y proporcionan pistas importantes para una terapia temprana y eficaz.
  • El COMP (proteína de matriz oligomérica del cartílago) es un indicador de la destrucción del cartílago. En enfermedades de las articulaciones con una degradación del cartílago severamente elevada, la concentración de la COMP en el suero y el líquido sinovial ("lubricante articular") aumenta significativamente, de modo que este valor se puede utilizar como un parámetro importante en pacientes con artrosis, pero también en casos de artritis reumatoide

Medicamentos clásicos para el tratamiento del reumatismo
En la medicina convencional se tratan las enfermedades reumáticas con fármacos en efecto antiinflamatorio, para reducir el proceso autoinmune y combatir el dolor. De esta manera se frena lo antes posible la progresión de la enfermedad o, por lo menos, se ralentiza.
Como terapias reumáticas se utilizan diferentes clases de medicamentos: por ejemplo, los fármacos antiinflamatorios no esteroidales o AINEs (ibuprofeno, diclofenaco, aspirina), los fármacos antiinflamatorios, esteroidales (cortisona, prednisona), los analgésicos (paracetamol), los inmunosupresores (metotrexato (MTX)) y los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME). Como terapias de apoyo se utilizan la fisioterápia y la ergoterapia.
Dado que los fármacos clásicos tienen varios efectos secundarios y la combinación entre ellos no siempre es bien tolerada, las prácticas naturistas ofrecen una enfoque complementario o alternativo.


Información cedida por "Voguel" (www.avogel.es), "Noticias de salud" otoño 2014.

La próxima semana continuaremos con los enfoques de las terapias alternativas.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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