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jueves, 11 de septiembre de 2014

Como prevenir y tratar la gripe y el resfriado


Cada año con la llegada del frío, el estrés y todos los agentes nocivos que nos rodean aparecen numerosos virus que ponen a prueba nuestras defensas y nos pueden ocasionar una gripe o un resfriado. Ambas son enfermedades respiratorias pero son causadas por virus diferentes y varían en su sintomatología.



Resfriado
El resfriado común o catarro es una infección viral leve que afecta a las vías respiratorias altas como nariz, garganta y bronquios. Es la infección vírica más frecuente en el mundo y su aparición está muy relacionada con los picos estacionales: en otoño, a mitad del invierno y en primavera.

Existen más de 200 virus que pueden causar un resfriado, siendo el más frecuente el rinovirus seguido del coronavirus. Éstos se transmiten por vía aérea a través de secreciones de las vías respiratorias que se expulsan al aire con la tos y los estornudos, o por contacto directo con objetos contaminados con estas secreciones.

El principal grupo de riesgo son los niños. La inmadurez del sistema inmunitario y la facilidad del contagio por el contacto físico (guarderías, escuelas) propician la aparición de numerosos casos. Los ancianos, personas debilitadas e inmunodeprimidas, y los enfermos crónicos (en especial aquellos con afecciones en las vías respiratorias) son también grupos de riesgo.


Gripe
La gripe es una infección viral aguda de las vías respiratorias superiores causada por el virus influenza. Este virus presenta una extraordinaria capacidad de transmitirse de persona a persona fundamentalmente por vía aérea; basta con hablar, toser o estornudar para enviar los virus al aire y que otras personas puedan inhalarlo.

Esta enfermedad, que afecta a casi tres millones y medio de españoles cada año, supone uno de los mayores problemas de salud pública de todo el mundo occidental y anualmente vuelve a convertirse en la primera causa de bajas laborales. Uno de los retos a los que las autoridades sanitarias se enfrentan anualmente es la mutación del virus, que da lugar a nuevas cepas cada año.



SÍNTOMAS RESFRIADO GRIPE
Inicio Paulatino Súbito
Fiebre Temperatura normal o muy baja Temperatura entre 38 a 40 ºC acompañada de escalofríos
Dolor muscular A veces pero muy moderado Intenso en piernas y espalda
Cefalea Muy poco común Aguda e intensa, ocasionalmente asociada a fotofobia y dolor ocular
Rinitis, mucosidad nasal Transparente, fluida y abundante los primeros días para volverse purulenta a los 2 o 3 días A veces
Tos Muy frecuente. Al inicio suele ser seca y luego evolucionar a productiva Seca y puede llegar a ser intensa
Debilidad y fatiga Moderada Muy pronunciada, especialmente al inicio y a menudo persistente (hasta 2 semanas)
Otros síntomas Estornudos, dolor de garganta, irritación ocular Se producen estornudos, dolor de garganta e irritación ocular con menos frecuencia
Duración 8 a 10 días 3 a 7 días
Complicaciones Sinusitis, otitis. Sobre-infecciones bacterianas de las vías respiratorias Bronquitis, neumonía. En la convalecencia pueden aparecer encefalitis, miocarditis y mioglobinuria (orina de color rojizo/oscuro)



Consejos para prevenir y aliviar los síntomas de la gripe y el resfriado.

La mejor forma de evitar la gripe y el resfriado es mantener nuestro sistema inmunológico en condiciones óptimas. Para ello, es importante dormir un mínimo de siete horas diarias, reducir el estrés y llevar una alimentación equilibrada.
No obstante, sí a pesar de estas recomendaciones acabamos sufriendo un resfriado o una gripe, podemos seguir unos consejos para ayudarnos a aliviar los molestos síntomas:
  1. Descanse todo lo que sea posible, especialmente si presenta fiebre.
  2. Mantenga un ambiente cálido y húmedo para mantener la humedad de las vías respiratorias y aumentar la fluidez de la mucosidad.
  3. Ventile su casa y su sitio de trabajo diariamente.
  4. Evite los cambios bruscos de temperaturas y las bebidas excesivamente frías -con hielos- o calientes.
  5. Esmere la higiene personal; tápese la boca y la nariz antes de estornudar, utilice pañuelos desechables y lávese las manos con frecuencia.
  6. Aliméntese adecuadamente. Ingiera alimentos ricos en nutrientes que estimulen la función inmune (huevo, cereales completos, legumbres, carne, pescados) y el zinc (hígado, queso curado, mariscos, legumbres, huevo, frutos secos). Aumente el consumo de frutas y verduras, especialmente aquellas ricas en vitamina C (naranja, kiwi, mango, escaramujo, bayas de goji, étc.)
  7. Beba gran cantidad de líquidos (agua, zumos de frutas, infusiones, caldos, étc.), puesto que ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta. El caldo de pollo contiene cisteína, un aminoácido natural que ayuda a diluir la mucosidad de los pulmones, lo que permite expulsarla con mayor facilidad. Se recomienda agregar bastante condimento picante, como la pimienta de cayena, que le ayudará aún más a expeler la mucosidad.
    Sin embargo, evite las bebidas alcohólicas, que pueden interferir en la medicación y causar deshidratación.
  8. Realice aspiraciones de agua con sal o vahos de eucalipto para aliviar la congestión nasal y conseguir también una acción expectorante.
  9. Haga gárgaras de agua caliente con limón y miel. La acción emulgente nos permite calmar el dolor de garganta. A pesar de la creencia popular, es preferible emplear agua frente a la leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.
  10. Deje de fumar y evite los ambientes con humo, ya que irritan todavía más nuestra garganta y mucosas.
  11. Si su sintomatología es severa consulte con su médico o especialista en salud y evite la automedicación. En la medicina convencional los fármacos utilizados para la gripe y el resfriado tienen la finalidad de controlar los síntomas o molestias derivadas del cuadro. Los más empleados son los analgésicos/antipiréticos, descongestionantes, antihistamínicos, antitusivos, mucolíticos, expectorantes, antiinfecciosos, faríngeos y anestésicos locales, y antigripales. Si utiliza la homeopatía merece especial atención el oscillococcinum, que ha demostrado su eficacia en los síntomas gripales.
  12. Cuidado con los antibióticos. Es muy importante que no se tomen antibióticos por cuenta propia; además de que no son efectivos contra estas afecciones. Utilizarlos de manera incorrecta o frecuente puede hacer que nuestro organismo se haga resistente a ellos y cuando realmente los necesitemos para tratar alguna enfermedad, podrían no hacernos ningún efecto.


La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

Información cedida por "Solgar España"

jueves, 4 de septiembre de 2014

Antioxidantes, cómo obtenerlos.

Si la semana pasada os hablábamos de los antioxidantes y la importancia de incluirlos en nuestra nutrición, esta semana os damos unos apuntes sobre cómo obtenerlos.

Podemos tomar antioxidantes a través de la alimentación, o en suplementación. Los suplementos antioxidantes pueden ofrecer el nutriente de manera individualizada, o bien combinar varios de estos antioxidantes y dar una forma sinérgica, facilitando así su funcionamiento en el organismo.

Algunos antioxidantes individuales son:

  • Corteza de pino, por su alto contenido en proantocianidina A.
  • Semilla de uva, por su alto contenido en proantocianidina A y B.
  • Té verde, por su contenido en catequinas.
  • Mirtilo, por su contenido en antocianidinas.
  • Astaxantina, función antioxidante por ser un carotenoide.
  • Granada, función antioxidante por su contenido en taninos.
  • Ácido alfa lipoico, el cuerpo humano produce una pequeña cantidad.
En cuanto a los antioxidantes que podemos obtener a través de la alimentación, algunos ejemplos:
  • Vitamina A: Queso, huevos, mantequilla.
  • Provitamina A: Zanahorias, boniato, albaricoque.
  • Vitamina C: Naranja, kiwi, fresa, limón, mango, coles, pimiento, coliflor, rábano, sandía, piña, espinaca, pera, papaya, frambuesa, guisante, apio, uva, aguacate.
  • Vitamina E: Aceite de germen de trigo, aceite de oliva virgen, avellanas, almendras.
  • Selenio: Marisco, carne, pollo, grano de cereales, yema de huevo, leche, champiñones, ajo.
  • Zinc: Carne, cereales, nueces, queso.
  • Cisteína: Alubias, judías verdes, soja, legumbres, lácteos.
  • Glutatión: Alubias, judías verdes, legumbres, levadura de cerveza, arroz integral, cereales integrales, lácteos, huevos, pescado, marisco, carne de ave, frutos secos, semillas, brécol, coles, pimiento rojo, ajo, cebolla.
  • Coenzima Q10: Sardinas, caballa, atún, aceite de soja, coles, cacahuetes, espinacas.
  • Manganeso: Verduras, marisco, cereales, legumbres.
  • Cobre: Huevos, remolacha, espinacas, espárragos, nueces.
  • Vitamina B2 (Riboflavina): Pechuga de pollo, levadura de cerveza, cereales integrales, lácteos, copos de maíz.
  • Vitamina B3 (Niacina): Pavo, pollo, sardina, salmón, cacahuetes, cereales integrales, atún, bonito, caballa, almendras, guisantes y nueces.
  • Beta caroteno: Zanahorias, albaricoque, espárrago, remolacha verde, brécol, melocotón, pimiento rojo, batata, nabo, espinacas. La principal fuente de obtención de betacarotenos en suplementación es el alga "Dunaliella salina".
  • Flavonoides: Frutas cítricas, manzana, pera, cereza, uva, cebolla, brócoli, lechuga, ciruela.
  • Betaglucanos: Cebada, avena, salvado de maíz y hongos como reishi, shitake y maitake.
  • Ácido alfa lipoico: Patatas, zanahorias. El cuerpo humano produce una pequeña cantidad.

                                                                                                                     Información cedida por "Solgar España". 

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

jueves, 28 de agosto de 2014

Oxidación y necesidad de antioxidantes

Los antioxidantes son moléculas que previenen e interfieren la oxidación de otras moléculas.

La oxidación es una reacción química por la cual se forman nuevos productos con propiedades diferentes. Durante esta reacción, el oxígeno se combina con otras sustancias, y se produce una transferencia de electrones de una sustancia a la molécula oxidada para mantener así su estabilidad. La oxidación produce radicales libres; moléculas con carga eléctrica que tienen un electrón no emparejado, inestables y con gran capacidad de dañar a las proteínas. Esto es importante porque las proteínas determinan las características físicas y químicas de las células y por tanto de los organismos, con el consiguiente posible daño en el ADN.

El organismo mantiene el equilibrio contrarrestando los efectos dañinos de los radicales libres con sustancias que funcionan como antioxidantes. Si el cuerpo no puede equilibrar y estabilizar adecuadamente los radicales libres, se produce una reacción en cadena que puede incluir problemas como:

  • Muerte celular
  • Envejecimiento: Las teorías actuales del envejecimiento desarrollan sus contenidos en base al deterioro del organismo a causa de los radicales libres, algunos de sus efectos serían las arrugas de la piel, la rigidez articular y el endurecimiento de las arterias.
  • Daño en el ADN que contiene las instrucciones para la producción de las proteínas.
  • Estrés oxidativo: El oxígeno es necesario para las funciones vitales del ser humano, pero es una molécula altamente reactiva. Este estrés oxidativo también puede estar provocado por factores externos como la polución del medio ambiente, el humo del tabaco, la radiación, étc.
  • Enfermedad cardiaca.
  • Enfermedad neurológica, étc.

Existen diferentes tipos de antioxidantes con diferentes objetivos. Hay una serie de nutrientes básicos que nuestro cuerpo necesita para realizar correctamente sus funciones y mantener un equilibrio adecuado. (Por ejemplo, la vitamina C, vitamina E, selenio, zinc, cisteína, glutation, coenzima Q10, manganeso, cobre, vitamina A, vitamina B2 o riboflavina, vitamina B3 o niacina, étc.) Estas sustancias deben ser obtenidas en principio de la alimentación. También pueden ser consumidas por medio de la suplementación.


Los antioxidantes se convierten en promotores de salud, regulando la proliferación celular, ayudando a mantener una salud ocular adecuada, una piel sana, retrasando el envejecimiento, ayudando a mantener una buena salud hepática (Recordemos que el hígado es el filtro del cuerpo), protegiendo el tejido pulmonar, étc.

Hay que tener en cuenta que el estilo de vida actual y la alimentación inadecuada propia de nuestro tiempo requieren de un aporte mayor de antioxidantes.

La ingesta de antioxidantes debe hacerse de forma adecuada, suministrándolos en el momento correspondiente para facilitar su absorción y evitar posibles efectos no deseados. Por ejemplo, el zinc debe tomarse con comidas principales en caso de sensibilidad estomacal.


En caso de tomar como fuentes de antioxidantes los alimentos, se debe seguir el orden de la naturaleza, es decir, tomar frutas y verduras de temporada en una ingesta variada buscando el equilibrio y la sinergia de los nutrientes. hacerlo de otro modo sería inadecuado, más que contraindicado.  En caso de embarazo, diabetes, procesos tumorales, étc., lo mejor es buscar asesoramiento profesional. 


La etapa de la vida y la situación personal (estilo de vida, alimentación...) en la que uno se encuentre determina la necesidad de antioxidantes. Lo ideal sería tomarlos de manera combinada, e ir alternando los diferentes grupos de antioxidantes para cubrir las necesidades particulares del organismo en cada caso particular.


Información cedida por "Solgar España", a partir de un artículo de Belén Martín Santos, especialista en nutrición ortomolecular.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.




jueves, 21 de agosto de 2014

El jengibre, un aliado en nuestra dieta


El jengibre, Zingiber officinale, es una planta de la familia de las zingiberáceas, con un rizoma horizontal muy apreciado por su aroma y sabor picante. Es de origen asiático, principalmente de las zonas del sudeste, y se viene utilizando desde hace siglos en la medicina ayurvédica.




Además de utilizarse como especia o condimento, se utiliza por sus propiedades digestivas, antiinflamatorias, antieméticas, colagogas, antitusígenas, étc.

Los principios activos predominantes son aceites esenciales antioxidantes y una gran riqueza en oleorresinas entre las que destacan los gingeroles, shogaloes y zingeronas. Los gingeroles son los principios más activos terapéuticamente.

Existen diferentes formas de incorporar el jengibre en nuestra vida diaria, la más frecuente y cotidiana en la cocina. De forma tradicional ha sido utilizada en salsas, ensaladas, crepes de frutas, arroces, carnes (sobre todo pollo y cordero), postres, galletas, bizcocho, étc. Se puede utilizar fresco, seco o confitada y tiene un sabor dulce - picante.

También se puede utilizar en infusión, muy apta tanto por su actividad aperitiva y digestiva, como para la realización de gargarismos.

Otra forma de incorporar este rizoma a la nutrición es mediante la suplementación. Si buscamos la efectividad de esta planta en los diferentes terrenos donde puede ser beneficiosa, lo más interesante será una presentación de extracto estandarizado, es decir, con un tanto por ciento asegurado de fenoles de jengibre además del resto de los componentes de la raíz. De este modo siempre tendremos la misma cantidad de principio activo.

También es interesante la deccoción, que suele utilizarse en su faceta aperitiva y digestiva, tomada antes de las comidas. También se utiliza en esencia, en extracto fluido, o externamente. En este caso, se aplican compresas impregnadas en la deccoción.




Beneficios del jengibre:

Es muy conocida como raíz digestiva; su capacidad tónica en el aparato digestivo favorece la motilidad gástrica colaborando en la no formación de gases, sensación de hinchazón e indigestión, sobre todo cuando está asociada a vómitos y mareos.

Ésta sería otra de sus cualidades importantes, la capacidad antiemética (Preventiva de náuseas y vómitos). Puede colaborar en la reducción de mareos y de naúseas asociadas a viajes, tratamientos quimioterápicos, naúseas al comienzo del embarazo, étc.

Otra acción destacable sería la antiinflamatoria y analgésica articular. Los gingeroles pueden ser inhibidores de la ciclooxigenasa y la lipooxigenasa, lo que disminuye la producción de prostaglandinas y leucotrienos (Compuestos inflamatorios). Es decir, inhibe ciertas sustancias que intervienen en la activación de mediadores de la inflamación en el tejido articular.

Esta capacidad del jengibre de bloqueo  de sustancias, en este caso de tromboxano, le confiere una capacidad antiagregante plaquetaria.



Por último, destacar su capacidad hipolipemiante, colaborando en la reducción de los niveles de colesterol. Esta actuación está asociada a su faceta colagoga (estimulante de secreción de bilis), disminuyendo la absorción de colesterol y estimulando la conversión en ácidos biliares.

No debe contemplarse como tratamiento único de larga duración, es preferible, siguiendo un método de trabajo adecuado, descansar o cambiar a otro complemento que actúe en la condición de salud que estamos tratando a partir del cuarto o sexto mes de suplementación con la hierba.

Las personas con cálculos biliares deberán consultar con un especialista antes de utilizar esta planta. Aunque es un gran aliado en el embarazo, para paliar naúseas y vómitos, debido a la especial situación de la mujer gestante se deberán extremar las precauciones en estos casos, siendo imprescindible el asesoramiento profesional.

La información contenida en este artículo no pretende en ningún caso suplantar el consejo profesional. Consulte siempre sus dudas con su terapeuta, médico o profesional de la salud correspondiente.

Información cedida por "Solgar España"




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