jueves, 3 de marzo de 2016

Reconocer un aceite de calidad

Virgen, bruto, crudo, natural, extra virgen, 1ª presión, etc...
¿Qué designan tales apelaciones? ¿Cuál de ellas garantiza un aceite vegetal de calidad?

La presión en caliente de los aceites vegetales:
Desde una óptica exclusivamente mercantil y de rendimiento, los aceites vegetales pueden ser prensados en caliente mecánicamente a temperaturas de 80º a 120ºC. De este modo, las materias vegetales de base sufren un serie de tratamientos químicos muy invasivos (refinado, desengomado, desodorización, decoloración...) que privan a los productos finales de una parte importante de sus vitaminas, ácidos grasos esenciales y antioxidantes. Los extractos obtenidos son muy estandarizados y poseen una buena conservación pero han perdido todas sus calidades nutricionales y sus propiedades cosméticas.

A pesar de esta completa desnaturalización, aún hay quien se cree en derecho de denominar a estos productos "aceite virgen", "aceite bruto", "aceite crudo", "aceite natural".

La presión en frío:
Primera prensada en frío
Es un modo de extracción exclusivamente mecánico que se efectúa a baja temperatura, preservando del todo el contenido en ácidos grasos esenciales, vitamina E y antioxidantes naturales, no necesitando, de este modo, ningún aditivo.

La primera extracción denominada "primera prensada" proporciona un auténtico "jugo" oleaginoso puro.


El calificativo "virgen" no puede ser atribuido a un aceite vegetal excepto si éste cumple varios criterios precisos fijados por la normativa:

  • primera presión en frío
  • clarificación por medios físicos o mecánicos
  • ningún tratamiento de refinado físico o químico

El aceite "virgen" puede presentar una tasa de acidez que puede llegar al 3% a diferencia del aceite "virgen extra" que contiene menos del 1% de acidez. El calificativo "virgen extra" es una denominación que concierne únicamente al aceite de oliva.

En cuanto al sello "certificado biológico" o "100% biológico", los aceites vegetales que lo merecen deben proceder de producciones agrícolas exentas de productos químicos sintéticos y cuyos campos están situados en zonas resguardadas de contaminaciones exteriores.

Obtenidos únicamente por presión mecánica en frío, los aceites vegetales certificados biológicos están provistos de un etiquetaje que permite la trazabilidad del producto desde el campo hasta la mesa.
La certificación "biológica" depende de organismos de control acreditados que verifican el respeto de la normativa en vigor.


¿Aceite macerado o aceite vegetal? Precisiones.
Un aceite vegetal se obtiene generalmente por primera presión en frío de una nuez, un fruto o un grano oleaginoso. Este aceite es comparable, pues, a un "jugo" lipídico.

Aceite macerado
Sin embargo, existen bastantes plantas que no pueden producir aceite al prensarlas y cuya acción benéfica para la salud, hace necesaria la obtención de su aceite. Hablamos entonces de aceites macerados o de macerados aceitosos.

Los aceites macerados se obtiene mediante un proceso muy simple que existe desde la noche de los tiempos. En primer lugar, se escoge una planta por sus principios activos (la caléndula, el hipérico...). Esta planta puede ser un producto de la agricultura biológica o no. Se deja macerar la parte de la planta escogida (flores, granos, la planta completa...) en un aceite vegetal "de base", como el de girasol. Esta maceración dura a menudo varias semanas. 
A continuación, se filtra la preparación y se obtiene un aceite vegetal enriquecido con los principios contenidos en la planta: el aceite macerado.

Aceite vegetal y aceites esenciales. ¿Porqué mezclar?
Es importante diferenciar desde un principio aceite vegetal y aceite esencial. El aceite vegetal es un cuerpo graso obtenido por presión en frío de un oleaginoso o por maceración. 
El aceite esencial, por su parte, es un cuerpo mucho más complejo. Se trata de una "esencia" de planta aromática obtenida por destilación con vapor de agua. Las moléculas contenidas en los aceites esenciales no tienen nada en común con la composición bioquímica de los aceites vegetales. Sin embargo, ambos lipófilos, se combinan de maravilla.

A menudo se aconseja diluir los aceites esenciales en aceites vegetales para obtener sinergias aromáticas eficaces.

Debemos saber que para una utilización cosmética eficaz se diluye del 1 al 3% de aceites esenciales en el aceite vegetal. Para una acción sobre la salud, se puede fácilmente llegar a disoluciones del 20 al 80% de aceites esenciales en el aceite vegetal, en función de la dermocausticidad o de la toxicidad de los aceites esenciales escogidos.


D. Baudoux, J.Kaibeck y A-F. Malotaux.

La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud.

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