jueves, 16 de febrero de 2017

El abuso del sobreempaquetado

También llamado "overpackaging", sobreembalaje o sobreenvasado, empezó como resultado de la expansión de la distribución de los productos a otros países, en las últimas décadas del siglo XX. La utilización y combinación de varios materiales para elaborar envases más resistentes a los largos viajes que debían realizar los productos, ha desembocado en muchas ocasiones en un embalaje demasiado sofisticado, pensando más bien en la presencia del artículo que en la verdadera funcionalidad que la originó.




Mucha culpa del sobreembalaje está provocada por el diseño del packaging. Para conseguir mayor notoriedad en los puntos de venta los diseñadores crean unos envases cada vez más extravagantes, llamativos y complicados que exceden en mucho la cantidad de material necesario para un embalaje básico.

Un claro ejemplo lo tenemos en la pasta de dientes, que suele ser un producto sobreenvasado, ya que no sólo suele venir dentro de un tubo propio sino de una caja de cartón que no es necesaria, pero por motivos de distribución y colocación a la hora de su transporte y puesta en estanterías, se vieron obligados a usar.


El mayor abuso del sobreembalaje se realiza con productos de electrónica de consumo, alimentación y productos farmacéuticos, si hablamos de los artículos que compramos normalmente para nuestro uso diario.
Otros ejemplos sin sentido:

  • Palillos individuales envueltos en plástico transparente.
  • Packs de productos embalados de 2 en 2, 4 en 4,...
  • Sets de colonia, crema,...
  • Pequeñas piezas vendidas en grandes almacenes (ej.: blister de clavos)
  • Alimentos envasados con plástico y sobre éste, una caja de cartón.
El abuso de plásticos innecesarios consigue que estos ocupen espacio en nuestras casas y contaminen el medio ambiente. El primer consejo es evitar en lo posible el embalado de productos que se adquieran, por ejemplo, llevando una bolsa reutilizable cuando se va a hacer la compra.
Hoy en día, la mayoría de las tiendas vende todos sus productos ya envasados, en vez de venderlos a granel, como se hacía antiguamente.
Este constituye un gasto de material completamente evitable. Esta batalla la podemos ganar con un simple gesto, reutilizando en la medida de lo posible los envases.

Por ello, debemos tener presente estos puntos básicos a la hora de realizar nuestras compras:
  1. Usar el sentido común. Si necesitamos un producto, no nos guiemos por la extravagancia de su packaging.
  2. Consumir, en la medida de lo posible, artículos a granel.
  3. No dejarnos engañar por los artículos que más invierten en publicidad.
  4. Evitar el impulso del consumismo.
  5. Reciclar o reutilizar de la manera más ecológica el envasado del producto.
  6. Evita los productos envasados en plásticos o corcho blanco; sus residuos son más complejos de reciclar.
  7. Comprar los alimentos en tiendas de barrio, en vez de grandes superficies.
El sobreembalaje provoca un gasto innecesario de materia prima, un aumento del coste final del producto y un aumento de los residuos generados tras la compra del mismo.


Reciclando el plástico de los envases.
El reciclaje de los envases de plástico se realiza fundamentalmente recolectando, limpiando, seleccionando por tipo de material y refundiéndolos para volver a ser usados como materia prima adicional, alternativa o sustituta para el moldeado de otros productos.

La utilización de productos reciclados disminuye el consumo de energía y la generación de menos CO2, reduciéndose así el llamado efecto invernadero.

Debemos saber igualmente que algunos plásticos no pueden ser reciclados, como es el caso del poliestireno cristal y la bakelita.

Afortunadamente contamos con los estudios científicos que han logrado la aparición de plásticos biodegradables o EDPs (environmentally degradable polymers and plastics). La fabricación de plásticos biodegradables a partir de materiales naturales, es uno de los grandes retos en diferentes sectores; industriales, agrícolas, y de materiales para servicios varios.

Ante esta perspectiva, las investigaciones que involucran a los plásticos obtenidos de otras fuentes han tomado un nuevo impulso y los polihidroxialcanoatos aparecen como una alternativa altamente prometedora.
La gran ventaja de este tipo de plásticos es que sus desechos son tratados como desechos orgánicos y por ello pueden ser eliminados en los depósitos sanitarios.
Los polímeros biodegradables se pueden clasificar de la siguiente manera:
  • Polímeros extraídos o removidos directamente de la biomasa: polisacáridos como almidón y celulosa. Proteínas como caseína, queratina y colágeno.
  • Polímeros producidos por síntesis química clásica utilizando monómeros biológicos de fuentes renovables.
  • Polímeros producidos por microorganismos, bacterias productoras nativas o modificadas genéticamente.
Los bioplásticos presentan propiedades fisicoquímicas y termoplásticas iguales a las de los polímeros fabricados a partir del petróleo, pero una vez depositados en condiciones favorables, se biodegradan.
Este tipo de plásticos son producidos por bacterias y son conocidos por las siglas PHA y PLA.


El ácido poliláctico o PLA
Este tipo de plástico, aunque ya tenga aplicaciones, será el plástico del futuro. Está producido con base de almidón, por lo que es un polímero natural, un gran hidrato de carbono que las plantas sintetizan durante la fotosíntesis y que sirve como reserva de energía. 
Los cereales como el maíz y trigo contienen gran cantidad de almidón y son la fuente principal para la producción de PLA.
Los bioplásticos producidos a partir de este polímero tienen la característica de una resina que puede inyectarse, extruirse y termoformarse.

El PLA es uno de los plásticos biodegradables actualmente más estudiados y se encuentra disponible en el mercado desde 1990. Actualmente es utilizado en la fabricación de botellas transparentes para bebidas frías, bandejas de envasado de alimentos, y otras numerosas aplicaciones.


Información facilitada por Fernando Bejar
Fundador y Director de Redcicla.com, la primera página web
dedicada íntegramente al reciclaje.

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