martes, 1 de noviembre de 2011

ACIDEZ ESTOMACAL DURANTE EL EMBARAZO

ACIDEZ ESTOMACAL DURANTE EL EMBARAZO
UN CASO PARA EL JUGO DE PATATA
Dorothee Struck

CASUÍSTICA
                Una embarazada de 34 años sufre fuerte acidez de estómago desde su semana 27 de embarazo. Las estrategias de la medicina nutricional, tales como la ingesta de alimentos poco irritantes en pequeñas porciones, beber leche o masticar almendras, sólo le he proporcionado un alivio momentáneo; la acupuntura queda descartada debido a una acusada fobia a las agujas. La situación empeora por las noches, la acidez de estomago le impide dormir, tiene molestias incluso a pesar de utilizar dos almohadas y poner el tronco en posición elevada; a medida que la tripa va creciendo resulta cada vez más difícil encontrar la postura adecuada. La acidez de estómago está ocasionada por la relajación del tracto gastrointestinal debida al aumento de los niveles de gestágenos que conlleva el embarazo y al crecimiento de útero, y desaparece después del parto. La paciente estaba tomando de 2 a 4 comprimidos masticables de un antiácido (Talcid®) desde la semana 31. Las molestias se habían hecho soportables pero no habían desaparecido. Finalmente se le recomendó la ingesta de jugo de patata (de la casa W. Schoenenberger) con una dosis de 5 ml 3 veces al día y 10 ml por la noche. Al cabo de unos días llamó por teléfono entusiasmada porque la acidez casi había desaparecido y el efecto era aún más duradero que el observado después de haber aplicado otras medidas. En la visita a las 37 semanas de embarazo se quejó de los dolores propios del final de la gestación y de otras molestias, pero el reflujo fue tan sólo un tema marginal.
                En caso de acidez estomacal, el jugo de patata fresca funciona como elemento neutralizador de tipo básico que impide que se produzca un aumento de la secreción de ácidos gástricos como la que se observa frecuentemente como reacción a la ingesta de la leche.

EL EMPLEO DE JUGOS EXPRIMIDOS DE PLANTAS FRESCAS DURANTE EL EMBARAZO
                El jugo exprimido de plantas frescas (por ejemplo el que en Alemania elabora la empresa W. Schoenenberger de Magtadt) es un preparado muy adecuado para el colectivo de las embarazadas puesto que se elabora sin conservantes ni componentes auxiliares químicos de ningún tipo que puedan entrañar riesgos potenciales para el feto, por lo que tampoco le genera desconfianza a la futura madre a la hora de tomarlo. La ausencia de alcohol en este tipo de productos también es un factor positivo. Es cierto que a menudo las embarazadas sobreestiman las cantidades de alcohol que se ingieren con este tipo de preparados, así como los riesgos de otros componentes auxiliares galénicos, pero es muy importante tener en cuenta que estos reparos existen, a fin de conseguir que sigan realmente el tratamiento.
Una vez abiertos, los jugos exprimidos de plantas frescas se deben guardar en la nevera y han de consumirse en un plazo de unos 14 días. En este sentido resulta bastante útil anotar la fecha en la botella nada más abrirla. Se deben desechar los restos conservados durante más tiempo ya que existe riesgo de contaminación por gérmenes. En la práctica estas particularidades inherentes a la conservación no suponen el menor problema, todo lo contrario, las pacientes se alegran de que exista una alternativa terapéutica eficaz y exenta de cargas químicas y que, además, es baja en calorías¹, a diferencia de las recomendaciones terapéuticas nutricionales (almendras: 577 kcal/100g).
                En la actualidad, en Alemania estos jugos exprimidos de plantas frescas están disponibles en calidad ecológica en herbolarios, tiendas de alimentación especial y cada vez más farmacias. Si la paciente desea echar mano de la licuadora, hay que advertirle que sólo debe emplear patatas de primera calidad, preferiblemente blanca, y sin las partes verdes, ya que éstas contienen alcaloides esteroidales². En los preparados listos para el consumo el contenido de alcaloides esteroidales, solanina y chaconina entre otros, está sujeto a valores límite de <10mg/100ml. Además, habría que decir que estos jugos ya preparados están elaborados con variedades botánicas de patata que no son habituales en los mercados de alimentos. La empresa W. Schoenenberger utiliza una variedad de patata especialmente cultivada para este fin, con escaso valor culinario, por su presencia y gusto, pero con mayor valor terapéutico dado que son más ricas en sustancias básicas y por ello poseen mayor capacidad para neutralizar la acidez.

LA PATATA COMO ALIMENTO Y COMO MEDICAMENTO
                Habitualmente desde un punto de vista terapéutico la patata se adscribe más a la medicina nutricional que al ámbito de las plantas medicinales. Esta solanácea, cuya introducción con fines alimenticios fue impulsada, entre otros, por Federico el Grande en el siglo XVIII, tardó en gozar de popularidad en Europa. Al principio se producían intoxicaciones constantemente ya que, por ignorancia, los campesinos preparaban y consumían las partes aéreas que contienen solanina y por tanto son tóxicas (7). De esa época procede la creencia de que las patatas sólo se deben comer cocinadas porque crudas son venenosas. Su amplia difusión y aceptación sólo se produjo en el momento en que se descubrió que los tubérculos que crecen bajo tierra "están bastante resguardados de la devastación que traen consigo los conflictos bélicos" (6), como ocurrió en la guerra de los siete años (1756-1763). "La hambruna de 1770-1772 supuso en Alemania y en todas partes un salto cualitativo en la difusión de esta nueva planta de cultivo. El hambre logró...lo que los discursos apasionados de los académicos no habían sido capaces de conseguir." (6)
                Actualmente la patata es un componente importante en una alimentación completa. Por ejemplo, con una combinación de patatas y huevo se puede conseguir un aporte de proteínas de alta valor biológico (1). También cabe considerar como muy beneficioso su contenido en vitaminas C, B, B, B, niacina, así como magnesio, potasio y hierro, sobre todo cuando este tubérculo se ingiere en preparaciones que conservan todo su valor nutritivo como, por ejemplo, las patatas cocidas con piel (8).
                Es indudable que merece la pena prestar atención a la utilidad terapéutica de los tubérculos de patata. La llamada medicina popular emplea el jugo fresco de patata cruda como antiácido, para provocar la espasmolisis en caso de afecciones estomacales relacionadas con la hiperacidez y también como profilaxis de las parondotopías (5)
Un estudio piloto llevado a cabo recientemente con 44 pacientes ha proporcionado las primeras evidencias empíricas de su eficacia para combatir las molestias dispépticas (3). En Méjico, su país de origen, el jugo de patata también se emplea para tratar la artritis. En los múltiples libros disponibles sobre fitoterapia moderna y sobre procedimientos curativos naturales, la patata se menciona, en el mejor de los casos, como componente de aplicaciones externas debido a sus beneficiosas propiedades físicas. Por ejemplo, en forma de cataplasmas de patata en caso de dolores de garganta y bronquitis productivas o como emplastos de patata caliente (2) para contrarrestar las molestias no inflamatorias de las articulaciones, puesto que su efecto calorífico de larga duración alivia los dolores y relaja los músculos fomentando así la movilidad. El jugo procedente de patatas crudas completa de forma excelente el abanico terapéutico. Aunque de momento la información acerca de la idoneidad del jugo de patata para combatir la acidez de estómago durante el embarazo aparece más en la bibliografía dirigida a comadronas y obstetras (4) que en el ámbito de la fitoterapia. Y eso es algo que a mi juicio debería cambiar.

Doctora en Medicina Dorothee Struck
Jungmannstr. 59
24105 Kiel

Notas
¹El jugo de patata fresca aporta 16 kcal/100 ml y equivale a 0.3 UP (datos de la empresa W. Schoenenberger de Magstadt).
²En realidad toda ama de casa debería saberlo, pero es de lamentar que precisamente entre las embarazadas jóvenes existe un gran desconocimiento de los fundamentos de una alimentación sana.

Bibliografía
(1) Biesalski HK, Fürst P, Kasper H, et al. (Editor):  Ernährungsmedizin. 2ª edición: Thieme; 1999.
(2) Bühring U: Praxis.Lehrbuch der modernen Heilpflanzenkunde. Sttutgart: Sonntag; 2005.
(3) Chrubasik S, Chrubasik C, Torda T, Madisch A: Efficacy and tolerability of potato juice in dyspeptic patients: A pilot study. Phytomedicine 2006; 13: 11-15.
(4) Gerhard I, Feige G: Geburtshilfe integrative. München: Urban & Fischer; 2005.
(5) Hiller K, Melzig M: Lexikon der Arzneipflanzen und Drogen. Vol. 2. Heidelberg: Spektrum Akademischer Verlag; 2000.
(6) Montarini M: Der Hunger und der Überfluss. Kulturgeschichte der Ernährung in Europa. München: Editorial C.H. Beck; 1999.
(7) Roth L, Daunderer M, Kormann K: Giftpflanzen - Pflanzengifte. Landsberg: Eco Verlagsgesellschaft; 1984.
(8) Schmiedel V, Leitzmann C, Lützner H, Heine H: ernährungsmedizin in der Naturheilkunde. 2ª edición München: Urban & Fischer; 2001.

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