miércoles, 16 de noviembre de 2011

DEFIÉNDETE CON LA NATURALEZA

¿Qué es la inmunidad?

Los seres vivos disponemos de un complejo sistema de defensa cuya misión es el mantenimiento constante de la integridad orgánica y funcional de nuestro cuerpo. La inmunidad es la capacidad del organismo para defenderse de sustancias extrañas o agentes nocivos.


Tipos de inmunidad


Cabe diferenciar dos tipos de inmunidad, la inespecífica o innata, que son mecanismos de defensas presentes desde el nacimiento, y la inmunidad específica o adaptada, que se desarrolla con el tiempo y actúa de manera específica contra cada uno de los agentes externos y, más en concreto, contra el antígeno o estructura causante de la disfunción orgánica.



Consecuencias de una inmunidad deficitaria

Ciertas situaciones pueden generar un estado deficitario de las defensas naturales del organismo, como la mala alimentación, el stress, el consumo de tabaco, determinadas enfermedades, ciertos medicamentos, exposiciones prolongadas al sol..., generando consecuencias que afectan de distinto modo según diversos factores (edad, peso...)

Existen varias enfermedades que han sido relacionadas con la inmunodepresión: alergias, colon irritable, problemas ginecológicos, osteoporosis, insomnio, depresión, alteraciones del sistema nervioso en general, sobrepeso, cáncer, SIDA, diabetes, anemia, disfunciones de la glándula tiroidea, hipertensión, problemas circulatorios y cardiovasculares.


La naturaleza nos defiende

En la naturaleza podemos encontrar recursos que favorecen la respuesta inmunitaria. A continuación se pasan a describir los más importantes.

Derivados apícolas

Jalea real
Es rica en proteínas, azúcares, aminoácidos, extractos de éter, nitrógeno, azufre, fósforo, potasio, hierro, cobre, silicio, magnesio y vitaminas, en especial la E. La jalea real tiene una importante acción inmunoestimulante, así como vitalizadora, tonificante y reequilibrante del sistema nervioso central, aumenta el equilibrio físico e intelectual, ayuda ante desnutrición y anorexia.

Própolis
Es una sustancia producida por las abejas, resinosa, balsámica, elástica, de consistencia viscosa. Se han observado en esta sustancia diversos efectos: bacteriostático, bactericida, antiviral, fungicida e inmunoestimulante en afecciones de los sistemas respiratorio, dérmico y genitourinario.


Plantas medicinales

Equinácea (Echinacea purpurea)
Planta inmunoestimulante por excelencia, que aumenta las defensas inespecíficas y activa la formación de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre. Posee otras actividades: bacteriostática, bloquea la hialuronidasa (enzima que facilita una invasión patógena), impide que se extiendan las infecciones y favorece la curación de las heridas; antitérmica, antiinflamatoria, analgésica, antiviral, aperitiva, digestiva, colerética, sialagoga (provoca secreción de saliva), diaforética o sudorífica, antialérgica y desintoxicante.

Uña de gato (Uncaria tomentosa)
Entre las propiedades atribuidas a esta planta destacan su actividad inmunoestimulante (participa en la reparación de DNA y promueve la proliferación de células del sistema inmune); antiinflamatoria (inhibe producción de TNFa); diurética, se emplea en el tratamiento de infecciones urinarias; una excelente actividad antioxidante; antiviral e inhibe la formación de ciertos tumores. De estas propiedades sólo se han corroborado clínicamente la antiinflamatoria e inmunoestimulante.

Noni (Morinda citrifolia)
Esta planta centra sus actividades a nivel del sistema inmunológico, digestivo, circulatorio, metabólico y a nivel de piel y uñas. Posee acción desintoxicante, estimula y fortalece el sistema inmunológico (incrementa significativamente la cantidad de linfocitos T, células que participan en la respuesta inmunológica), antiinflamatoria y analgésica natural.

Liquen de Islandia (Cetraria islandica)
Este liquen tiene una actividad inmunoestimulante destacada, debido a un galactomanano que forma parte de su composición. Posee además otras acciones: antitusiva, debida al efecto emoliente y protector de los polisacáridos sobre las vías respiratorias; acción antibiótica y bacteriostática, debido a los ácidos liquénicos que contiene el talo; y ha mostrado una importante acción inhibidora frente al VIH.


Minerales y vitaminas

Zinc
Mineral que participa en la maduración y proliferación de linfocitos T del timo, células de gran importancia para el sistema inmunológico. La deficiencia de zinc está también asociada con el retraso de crecimiento, débil desarrollo de huesos y cartílago, difícil curación de lesiones, caída de pelo y pubertad tardía.

Cobre
El cobre estimula el sistema inmunológico ya que participa en la formación de glóbulos blancos, los cuales intervienen en la respuesta. Además favorece el normal funcionamiento del sistema cardiovascular protegiendo el músculo cardíaco y propiciando la formación de la elastina, una proteína que da elasticidad a los vasos. Es útil en el tratamiento de ciertos casos de artritis. Facilitan la absorción de las vitaminas en el intestino.

Manganeso
Participa en la respuesta inmunológica, ya que ayuda a la citocina a producir sustancias necesarias para mantener el equilibrio entre los diversos tipos de linfocitos.

Magnesio
Este mineral tiene la función vital de mantener la estabilidad de las membranas celulares de todo el organismo, especialmente de las de las paredes de las células nerviosas.
Interviene en la fosforilación de las proteínas, de ahí su importante papel en la neurotransmisión y como estimulante inmunológico. También es necesario para la asimilación de la vitamina C y para activar la vitamina D³.

Selenio
Potente antioxidante contra los radicales libre. Protege el sistema inmunológico del organismo al producir los anticuerpos necesarios para su balance. Favorece la absorción de la vitamina E.

Betacaroteno
Precursor de una vitamina, se transforma en vitamina A dentro de nuestro organismo conforme éste lo necesita. Actúa como antioxidante poderoso y estimula el sistema inmunológico, ya que representa un papel esencial en el mantenimiento que la integridad de la superficie de las mucosas (barreras naturales contra las infecciones).

Vitamina B³
La vitamina B³ (niacina) participa en la síntesis de la L-carnitina (aminoácido no esencial) a partir de los aminoácidos lisina y metionina. Dicho aminoácido protege la membrana celular contra la destrucción por los radicales libre, favorece el funcionamiento del sistema inmunológico y acelera la velocidad de reparación del ADN dañado. Importante para el metabolismo de carbohidratos, formación de testosterona y otras hormonas, formación de células rojas sanguíneas y mantenimiento de la integridad de todas las células.

Vitamina B6
La pirodoxina o vitamina B6, actuando como enzima, favorece la absorción de magnesio, y por lo tanto, aumenta sus niveles en sangre, de modo que se potencia la acción inmunológica de este mineral. Junto con la vitamina B³ participa en la síntesis de L-carnitina, razón por la cual se refuerza la respuesta inmunológica.

Vitamina B9
Su acción se encuentra relacionada con el sistema inmunológico, ya que se ha observado que la carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de alguno linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos (sustancias que luchan contra los gérmenes y sustancias tóxicas).

Vitaminas B1 y B12
Intervienen en múltiples procesos metabólicos y estructurales. Destacamos su relación con la respuesta inmunológica. Se sabe que las deficiencias de tiamina y vitamina B1, y cianocobalamina o vitamina B12, pueden disminuir la producción de anticuerpos.

Vitamina C
Aumenta la producción de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones), por lo tanto, la inmunidad se potencia. Además, esta vitamina es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.

Vitamina D3
La vitamina D es esencial para homeostasis mineral. Clásicamente se sabe que es necesaria para la absorción del calcio y el fósforo del intestino delgado, para su movilización a partir de los huesos y para la reabsorción de estos minerales en los riñones. A través de estas tres funciones juega un importante papel en asegurar un funcionamiento apropiado de músculos, nervios, coagulación sanguínea, crecimiento celular y utilización de la energía.

Vitamina E
La vitamina E, por su acción antioxidante, ayuda a retardar el envejecimiento celular debido a la oxidación; diversos estudios han demostrado que aumenta la respuesta inmunológica, y alivia la fatiga crónica.



Recomendaciones para potenciar nuestras defensas

  • Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Recurrir a los baños de temperatura alterna (templado-frío o templado-caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
  • Emplear, si es necesario, plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, uña de gato, noni, palo de arco, liquen de Islandia).
  • Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
  • Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta...).
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.
  • Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios.




La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa. En todos los casos es preferible consultar con su terapeuta, médico, u otro profesional de la salud .

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